Si hay un tema que en Barranquilla, el Atlántico y el resto de Colombia sigue originado múltiples y enconadas controversias, no cabe duda que lo constituye la modalidad de transporte público que se ha generalizado en todos los rincones de la Región Caribe; nos referimos al denominado mototaxismo.
Este sistema de traslado de pasajeros para muchos ha resultado conveniente, pero para los transportadores tradicionales ha sido lo peor que le haya podido suceder en sus años dedicados a dicha actividad.
No obstante se ha logrado constatar que a través del mototaxismo miles de familias de Barranquilla y de otras ciudades y municipios ubicados a lo largo y ancho del Atlántico, el Gobierno Nacional comienza a estudiar la posibilidad de someter a consideración del Congreso un proyecto de Ley mediante el cual se establecerán mecanismos tendientes a legalizar el funcionamiento de motocicletas utilizadas en el transporte de pasajeros.
Los directivos de las diferentes empresas pusieron su grito en el cielo cuando hace unos meses circuló en el ámbito nacional esta posibilidad.
Por otra parte, la preocupación del gremio de transportadores, no sólo de Barranquilla, sino de toda la Costa y Colombia, radica en que según ellos, el aludido proyecto de carácter, legislativo seguirá siendo, según algunos, el principio de la catástrofe del transporte colectivo, a través de buses, busetas, microbuses y demás vehículos que actualmente cumplen con las exigencias impuestas por el ministerio del ramo.
Es de suponer el desconcierto reinante entre el referenciado gremio, si tenemos en cuenta que desde mucho tiempo atrás vienen considerando que son bastante escandalosos los perjuicios que han recibido por culpa de las autoridades encargadas de impedir el surgimiento de los taximotos, debido a que actualmente muchas personas prefieren el servicio de los mototaxistas porque lo consideran más rápidos y a veces más barato.
Según esta iniciativa – encierne – el mototaxismo podrá desarrollarse sin ninguna clase de restricciones en ciudades menores de 500 mil habitantes, obviamente con la reglamentación de planes de movilidad vigentes en la respectiva localidad.
Esto nos hace suponer que, por ejemplo, Soledad que en estos momentos es la población del Atlántico que alberga el mayor número de mototaxis, se convertirá, tal vez, en el mayor problema para el funcionamiento de las diferentes rutas de buses que entran y salen a esa ciudad y cuando cuando comience a operar el Transmetro en su totalidad.
Aquí en Barranquilla, aún con los controles existentes por parte de las autoridades competentes, se encuentran circulando en la aludida modalidad unas 15 mil motocicletas, circunstancia que según los expertos coloca en riesgo el equilibrio financiero de los sistemas formales de transporte.
En nuestra ciudad funcionan actualmente cerca de 4.100 buses, busetas y microbuses y el Gobierno Nacional, el Distrito y los propios inversionistas privados han destinado una considerable suma de millones de pesos en el proyecto del Transmetro, por lo que los transportadores de esta urbe consideran que sería un absurdo por parte del Gobierno la legalización del mototaxismo en Colombia, ya que tal determinación seguramente dará al traste con las posibilidades del desarrollo de planes de cobertura, que es lo que se aspira con la entrada en operación total del sistema de transporte metropolitano Transmetro.
De acuerdo con el Ministerio de Transporte esta actividad de transporte es ilegal y en los últimos años se han presentados algunos debates en el Congreso de la República. Teniendo en cuenta que este medio ha tomado unas dimensiones inimaginables, a la fecha se han creado más de 160 empresas en todo el país, quienes vienen presionando al gobierno nacional para legalizar y normalizar la prestación de este servicio a la comunidad.
Si la idea se basa en el hecho de crear nuevas fuentes de empleos, eso está bien, pero ¿qué hay de la seguridad para los que viajan en motos en calidad de pasajeros?. Esperamos que la medicina no se torne peor que la enfermedad.

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