A enderezar el rumbo

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Para el gobierno del presidente Iván Duque los primeros meses de su periodo resultarán inolvidables. No por lo exitoso que todo comienzo debe tener, sino por los hechos negativos que acentuaron la inexperiencia de un grupo de trabajo al frente del Estado.
La situación que reflejan las encuestas realizadas en ese lapso deben obligar al gobierno a tomar medidas y aprender de las fallas cometidas, con el propósito de enderezar el rumbo y situar al país por la senda de los planes trazados por el mandatario durante su campaña.
Ese balance que debe hacer el gobierno internamente ha de servir para afrontar con mejor planificación los retos y las metas del cuatrienio, sobre todo cuando todavía hay un largo camino que se ha de recorrer. Lo esencial es no perder el norte y actuar acorde a la realidad del país.
Precisamente, esa realidad nos está mostrando que hay problemas que subsisten a pesar de las medidas adoptadas, como la corrupción, la violencia y el déficit fiscal que arrastra el país, ambos con índices inquietantes. El destape continuo de hechos corruptos obliga a redoblar los esfuerzos y sumar voluntades para frenar su auge, sobre todo cuando son miles de millones de pesos los que se esfuman y dejan de destinarse para obras de infraestructura y ejecución de programas sociales que tanto necesita el país.
Nadie duda de la buena intencionalidad del presidente, pero a ello su gobierno tiene que agregarle resultados positivos, que reafirmen el trabajo y la efectividad de su gestión. En este segundo semestre, en donde se conmemora el primer año de gobierno, se necesita que todo el gabinete muestre esa capacidad de eficiencia y revierta los bajos niveles de aceptación y popularidad que tuvieron en los primeros meses.
Esa crisis de gobernabilidad debe ser enfocada con nuevas directrices, porque este año es de elecciones y al mandatario le conviene para la ejecutoria de su plan de desarrollo recuperar la confianza de la comunidad y de las autoridades regionales, con el fin de proyectar una mejor agenda legislativa, concertada con las diferentes corrientes políticas.
Será frente a estos retos donde se podrá observar el talante y el liderazgo que se le exige a todo Jefe de Estado. Ratificar a su alrededor una coalición de gobierno ha de ser una tarea inaplazable para Iván Duque, sobre todo cuando se está ejecutando el Plan Nacional de Desarrollo, ‘Pacto por Colombia, pacto por la equidad’, del cual se tiene mucha esperanza por parte del pueblo colombiano.
Sin duda, el gobierno tendrá que afinar su estrategia y disponer de toda la capacidad para retomar la dirección que necesita el país. Las circunstancias a nivel internacional tampoco son las mejores y ellas obligan a actuar con prontitud, pero con calma y sin perder la objetividad. Asuntos delicados son los que tiene por delante el gobierno en este cuatrienio, por eso con la experiencia aprendida al inicio de su periodo debe trazar una mejor pauta que le facilite recorrer el sendero con más seguridad y mayores resultados positivos. Para bien de Colombia, eso esperamos.

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