Los efectos nocivos de la minería ilegal

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Aquella alegre realidad que nos muestra como uno de los países con mayor diversidad dentro del ecosistema mundial, bien podría cambiar con el paso de unos pocos años, sobre todo si la marcha de quienes se han empeñado en desbancarnos de esas posiciones de privilegio continúa con ese ritmo depredador.
El avance de esos depredadores de la naturaleza ha llegado al extremo de que algunas especies se encuentren en grave estado de desaparecer, o que muchos asentamientos comunitarios tengan por futuro un horizonte oscuro para su sobrevivencia, como núcleo social.
La situación en lo más recóndito del país está tocando fondo y ello muy a pesar de las buenas intenciones que guían al Gobierno, especialmente en la defensa y protección de los recursos naturales. Uno de esos agentes que le viene haciendo grave daño al sistema ecológico nacional es la minería ilegal.
Esta actividad ha logrado expandirse por todo el país y al desplegar sus acciones arrastra consigo no solo la utilización de pesada maquinaria que rompe cientos de hectáreas de bosques y selvas, sino que produce una mortal contaminación en ríos y cuerpos de agua que sirven como fuente para acueductos y que también terminan por afectar a la población que consume el líquido o los peces propios de cada región.
Precisamente, sobre este punto, la Fiscalía General de la Nación elaboró un informe en el que advierte sobre los perjuicios que está causando a la biodiversidad el uso indiscriminado del mercurio, cianuro y otros químicos relacionados con la actividad de la minería ilegal, en cinco regiones del país.
A tal punto ha llegado esa incidencia, que en la investigación adelantada por el ente nacional se indica que cerca de diez ríos están a punto de desaparecer por los altos grados de contaminación que tienen. Algunos de ellos son: el Vichada en el Meta; Acandí y Quito en Chocó; Puerto Berrío, Simití en Santander; y el Suesca en Cundinamarca, lo que refleja la gravedad de una situación que debe ser tratada con urgencia por parte del Gobierno Nacional y demás entidades competentes. En este sentido, otro estudio realizado por la Universidad Externado se señala que la contaminación con mercurio ha llegado a 80 ríos en Colombia, lo que nos coloca en el extremo de los riesgos.
Resulta evidente, como lo anota la investigación de la Fiscalía General, de que grandes intereses económicos se mueven detrás de esta actividad y por ende son muchos los responsables que financian y se usufructan de los millonarios dividendos, pero esto no debe ser óbice para que las autoridades correspondientes aceleren sus procedimientos y les garanticen a los colombianos que harán respetar la ley y protegerán nuestra biodiversidad en toda la geografía nacional. No hacerlo con prontitud y eficacia, es darle bases a esas organizaciones para que prosigan con la devastación y contaminando el ecosistema del país.

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