Hace falta un pueblo para educar a un niño

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Al encontrarme este proverbio africano, reconozco en una profunda sabiduría pedagógica. La tarea de la educación no es de la exclusiva responsabilidad de la familia y de la escuela. Hay otros factores que participan en esta labor tan trascendentes para los individuos y para la sociedad.
Los niños y niñas crecen en el seno de la sociedad. Es en ella donde aprenden los valores. ¿de qué sirve que la escuela insista en la importancia de los valores, si después se encuentran en la sociedad con prácticas cotidianas que los niegan, ejemplo: ¿prácticas corruptas de funcionarios del estado, la pedofilia practicada incluso por religiosos, el robo de recursos que tienen como destino la alimentación de los niños pobres, etc.?
¿Qué puede hacer la escuela y la familia, proponiendo unos modelos de ciudadanos y ciudadanas, si luego los medios le muestran como modelos el cantante de reguetón o al futbolista multimillonario?
La educación no es un asunto que recae solo en las manos del maestro. Toda la sociedad tiene la responsabilidad de cooperar en el proceso educativo. Los medios de comunicación, las instituciones responsables de lo deportivo y lo cultural, los órganos de la salud, en la promoción de los cuidados saludables que tenemos que preservar, el papel de las fuerzas de seguridad y su papel en la promoción de la convivencia ciudadana. Hoy tenemos un reto “la culturara de una ciudadanía decente, versus la cultura del corone”
El reto que tenemos en la tarea de educar a nuestros niños, es que nos involucramos todos o la tarea educativa de la escuela será estéril.
Todo educa o deseduca en la sociedad, por eso es necesario el esfuerzo de todos, la cooperación de todo, la generosidad de todos. Personas, instituciones, medios de comunicación. Si los educadores pretenden educar para la felicidad, los capos de la droga no tienen reparo en destruir la vida de los jóvenes. Nuestros jóvenes enfrentan una dicotomía, la cultura de la decencia o la cultura del corone, y desde la vida cotidiana se enfrenta que el que logra la acumulación de grandes fortunas es el del corone, el cual se encuentra en algunos gobernantes inescrupulosos, en funcionarios de las fuerzas de seguridad, en muchos empresarios.
Esa compleja y anómala realidad social, en la que tiene que enfrentarse con educación entendida esta como un compromiso de todos, pero sin negar el importante papel que en el proceso educativo cumple la escuela, y como su actor fundamental “el maestro”
La educación exige la incorporación critica de las personas a una determinada cultura. No todo vale, no todo es aceptable, y que el ciudadano educado debe distinguir lo bueno de lo malo. Este nuevo ciudadano educado, se debe comprometer con la erradicación de la injustica social, se debe comprometer con la erradicación de la discriminación, se debe comprometer con la erradicación de la opresión, se debe comprometer con la erradicación de la homofobia, es decir el ciudadano educado encarna los valores de la vida, de la esperanza de los sueños, este nuevo ciudadano encarna los valores de la propia vida.
La importancia social de la enseñanza, obliga a que el acompañamiento a los educadores en el entendido que el éxito de la enseñanza requiere que se supere la aridez del pro ceso, y este es árido si no lo asumimos que este es un asunto de todos, pero como derecho fundamental el único garante es el estado y por ende el gobierno, y en esta responsabilidad, la política educativa debe ser también un asunto de todos, porque los tecnócratas cometen la torpeza de desconocer la cultura y los valores, como un componente importante del proceso educativo.
La educación hoy, se cultiva en un desierto, donde hay aridez de recursos, de materiales, de ayudas, de útiles, de textos. Transformémoslo en un oasis.
Construir ese oasis, es un deber y una exigencia para todos los que formamos una sociedad y la queremos hacer mejor atreves del método más eficaz y duradero, y más seguro la educación.
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