El Mes de la diosa Juno

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Los romanos en su tradición politeísta eran amplios y generosos en las deidades en las que creían, tenían dioses para cada uno de los aspectos de sus vidas. Marte, para la guerra, Jupiter como el dios padre, la diosa Ceres como la reina de las cosechas, de donde surge la palabra cereal, entre otros, dan una muestra de lo relacionado que estaban las deidades con las distintas realidades sociales.

Los meses del año y los días de la semana no son excepciones a esta regla, ya que cada uno de ellos fueron dedicados a las deidades romanas. El lunes a la luna, el martes a Marte, el miércoles a Mercurio, el jueves a Jupiter, el viernes a Venus, el sábado a Saturno y el domingo al dios Sol. Es decir, cada aspecto de la vida dedicado o comprometido a las deidades.

No obstante, haremos especial énfasis al mes en el que nos encontramos, junio. Este mes es dedicado a la diosa Juno, la diosa de los principios o de los comienzos. Para ser más exactos, tendríamos que afirmar que dos meses del año están dedicados a esta deidad. Enero, que en inglés es January y Junio, ambos meses con la derivación de Juno.

Juno representa los principios o los comienzos, es decir, fin de un ciclo y principios de otro. Enero es el mes con el que iniciamos el nuevo año y Junio es el mes con el que se cierra o termina la primera mitad del año y se da inicio a la segunda mitad del mismo. Es la diosa de los dos rostros o las dos caras, con una mira hacia el pasado y con la otra mira hacia el futuro o se proyecta hacia el futuro.

Lo que queremos evidenciar son básicamente dos cosas, por un lado, la relación fuerte que tenían los romanos con sus deidades, al punto de dedicar sus vidas y los aspectos de sus vidas a ellas y por otro lado, la relación que aun mantenemos con dicha cultura y lo mucho que influye sobre nosotros.

Cabe aclarar que el objetivo de esta reflexión está lejos del aspecto religioso o meramente histórico. Ellos estaban convencidos de una realidad y la desarrollaron de tal manera que no solo marcó sus vidas, sino el destino mismo de la humanidad. Al margen de si creemos o no en los dioses mencionados, junio es un nombre dedicado a una diosa o deidad.

De esto podemos aprender muchas cosas, entre ellas está que la fuerza de nuestras convicciones puede determinar el ciclo de nuestras vidas e influir sobre el destino de lo que hagamos y de aquellos que nos rodean. Se trata de convencernos a nosotros mismos de lo que queremos y creemos.

La mitad del año marca el fin de una primera etapa y se encamina la segunda etapa, pero en medio de ellos está Junio, mes de primas, finalización de semestres, vacaciones, mes del padre, entre otras cosas, pero sobre todo una oportunidad para hacer un primer balance de lo pasado y una proyección correcta del futuro.

Nunca es tarde para iniciar lo que debemos hacer, enderezar el camino y volver al sendero del éxito si lo hemos errado o nos hemos extraviado. La vida es corta y el tiempo es fugaz, que la vida siempre nos sorprenda haciendo aquello que nos gusta y cumpliendo nuestros sueños. Feliz inicio de la segunda mitad del año.

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