San Antonio de Padua, patrono de Soledad

Orlando Villarreal G.

*Monje de la Orden Franciscana, nacido en Lisboa, Portugal, difusor de la doctrina de San Agustín en Padua, Italia, de ahí su apelativo, nuestro Protector con amor, su día 13 de Junio.

En el mundo católico, el santoral registra que un día como ayer jueves 13 de junio, está asignado para conmemorar las fiestas de San Antonio de Padua (1195 – 1231), ese simpático e ilustre monje franciscano, que se trasladó de Lisboa, Portugal, a Padua, Italia, llamado por su Orden, con algunos periplos a varias regiones de África, para difundir como enseñanza sus actividades sociales, culturales y educativas, que desarrollaba con su excelsa inteligencia la que siempre mostraba en sus predicamentos, con el fin de trasmitir y poner en práctica la doctrina de San Agustín, ese santo nacido en Hipona, cercanía de Roma, hijo de Santa Mónica, quien se enteró y constató la labor católica que cumplía San Antonio, hijo putativo de Padua.
Fue un aguerrido capuchino que combatió con gran celo las herejías medievales, por lo que se convirtió en un intérprete de las Sagradas Escrituras y su advocación aparece en miles de iglesias católicas de nuestro universo, especialmente en el municipio de Soledad, según reza la historia. Entre los tantos interesados, venidos del viejo mundo, se destacó la presencia de Mauricio Andrés Madariaga, conocido como el Conde de Pestagua, quien trajo a San Antonio de Padua para que se quedara en estas tierras del buen Melchor Caro, acontecimiento que sucedió el 13 de junio, día señalado para la evocación y festividades en su honor y fecha instituida oficialmente en la fundación de este municipio. Hay quienes riñen con datos y protagonistas sobre la creación de Nuestra Señora de la Soledad, hoy Soledad simplemente.
El distinguido Conde de Pestagua, además de transportarse por vía fluvial del caño, el que en la actualidad está moribundo, nos trajo dos iconos o imágenes del patrono de Soledad, una grande que aparece levantada en el Altar Mayor y otra pequeña que se instaló en la parte media de la nave del sur de la Iglesia que a partir de esos momentos, recibió el nombre de San Antonio de Padua, por su advocación y por la creencia que tenemos todos los soledeños de buena voluntad, se entregó e instaló una campana con su respectivo badajo y algunos elementos para oficiar la Eucaristía, incluyendo uno de los dedos de la mano derecha de nuestro respetado y venerado santo protector y patrono.
Vale recordar los ‘Encuentros Dominicales del Catecismo’ a que nos tenía acostumbrado Juan Salas Orozco, creador de una escuela laica, de la cual fue su profesor o docente y su alumno o estudiante. En cada cita nos contaba a manera de capítulos de las radionovelas, sobre la vida y obra de San Antonio de Padua, con leyendas, historias e historietas culturales; nos hablaba de las invenciones que hacía la ‘gente sin oficio’, sobre la rosca, la danza y el baile.
Orgullosamente reconocía que era un Santo Milagroso en el Amor, por eso cuando las parejas tenían altibajos, lo mencionaban y todo arreglado, aparecía la reconciliación; señalaba el camino que se debía tomar para conseguir a la princesa o el príncipe azul y pare de contar. Por eso las fiestas patronales servían para que nuestra municipalidad se diera a conocer en el ámbito nacional por la calidad humana de los coterráneos. Practicantes y multiplicadores de un acervo cultural que nos distinguió con lujos de detalles; ¡pero eso fueron otros tiempos!.
Aquellos tiempos con la numerosa feligresía de adultos, jóvenes y niños que asistían a las misas, un té deum como acción de gracia y los padres de familia le hacían peticiones y en caso de recibir el ‘milagrito’ vestían de San Antonio para pagar la ‘manda’ o penitencia. Esos eran los 13 de junio de antaño, enmarcados por la plaza de la iglesia, con un mercado de alimentos, bebidas, algo de cervezas y ron, carnes asadas a la llanera, comidas rápidas, ruletas, boliches, sapos y ranas para jugar dinero a la suerte, etc. Ya casi todo lo de ayer no es diversión hoy.
Como las mujeres que estaban ‘casi quedadas’, que no se le presentó el primor, muy a pesar de rogaban a San Antonio, Margarita Campo Vives que integró con su hermana Marta el dúo ‘Las M’, nombre inspirado por su padre, el soledeño Rafael Campo Miranda, compuso el tema ‘San Antonio bendito’, recordemos o conozcamos su letra: “Ay San Antonio bendito,/ yo quiero que me traigas un novio bonito/, pero que no sea un coqueto/ ni tampoco mariqueto./ Yo te imploro San Antonio, / que tengas de mi piedad,/ que me consigas un novio,/ que sea un hombre de verdad/… Esta canción fue éxito en todas las emisoras en banda A.M., entonces y para los 13 de junio hacía ‘de las suyas’, una melodía para conseguir amor. OVIGRA

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