Formación, pertinencia y calidad de educación superior

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Se trata del tercer, y último eje dinamizador de la Misión de Sabios de la Educación para el Caribe. Él resume las características de este nivel, en lo material y reflexivo que ha ideado esta misionalidad. Para apreciar mejor lo que estas características significan, esta educación no puede ser indiferente a los efectos sociales que los contextos puedan presentar. Se demanda de este eje, su preocupación por el sentido de la pertinencia con los cuales se forman profesionales, como esa intervención directa de este nivel a la hora de fijar, por ejemplo, los criterios de organización y funcionalidad en su relación con la formación, la pertinencia y calidad (Mora, R. et al. Formación y problemáticas sociales. Hacia la construcción de propuestas curriculares. Ediciones Universidad Simón Bolívar, Barranquilla, 2017). Por tal razón, este eje reflexivo se aproxima a la relación con los otros niveles y con el contexto mismo.
Este eje busca estructurar las relaciones de intercambio entre los niveles del sistema educativo, de manera que sean vasos comunicantes para articular la enseñanza, los aprendizajes ligados con la investigación, como responsabilidad de este nivel por acompañar este proceso, como algo público, por lo tanto, que nos pertenece a todos. Este eje está concebido para asegurar que los procesos educativos se ajusten a lo presupuestado en los artículos constitucionales 67, 68, 69 y 95 (Mora, R. et al. Currículo y Pedagogía. Abordajes teóricos y conceptuales para la investigación educativa. Ediciones Universidad Simón Bolívar. Barranquilla, 2017). Tenemos entonces, que este eje tiene influencia en el impacto a la calidad de la educación superior, en sus resultados y en su responsabilidad social, como lo deseable.
Como ya hemos señalado en los dos ejes anteriores (desarrollo y fortalecimiento de la formación de educadores desde la investigación pedagógica, y lazos y entre lazos de la educación en el sistema educativo), estos ejes articulados pensando la educación en el contexto del Caribe colombiano incluyen elementos (recursos financieros, infraestructura, entre otros) y reflexivos a un mismo tiempo. Desde la Misión de Sabios de Educación, se procura un permanente dialogo entre los distintos niveles, y, ello es importante porque la dinámica legal y reflexiva demanda estructuras legales institucionales, horizontes y modelos pedagógicos, curriculares, didácticos y evaluativos, con sus características normativas para enfrentar la realidad. En tal sentido, podemos valorar en qué medida el potencial de estos ejes impactan decididamente el sistema educativo de la región.
Ello es porque la atención central que prestan estos ejes misionales al fortalecimiento de una educación y una formación pertinente y contextualizada, vendría a ser el mayor avance teórico-práctico de nuestra Misión de Sabios como la estrategia concreta de los académicos e investigadores educativos: desarrollar y fortalecer el saber epistemológico de la pedagogía, como ciencia, en las Facultades de Educación, lo que equivale a convertirla en una ciencia social transformadora del sistema educativo regional Caribe en diálogo con el sistema educativo de las otras regiones colombianas, trayendo la atención de los otros sistemas regionales, como interacción pensando, ahí sí, el país. (Mora, R., et al. La Gestión Curricular como investigación para el desarrollo y fortalecimiento de los procesos de formación en organizaciones educativas. Ediciones Universidad Simón Bolívar, Barranquilla, 2017). Todo ello convoca profundos cambios, que ya la Misión Caribe de la Educación los tiene identificados para favorecer sistemáticamente el tipo de hombre y mujer que debemos formar en los próximos cincuenta años. Es nuestra hipótesis de trabajo para la conformación de un marco de análisis reflexivo para aprovechar las estructuras de oportunidad que emergen en este rincón de Colombia, como es nuestro Caribe, con nuestra identidad cultural.
Nos centraremos ahora en la relación entre estos ejes, como estructuras históricas, sociales y culturales pensados y actuados desde la investigación educativa. Nuestro objetivo es entender las relaciones entre los cambios en la educación, el contexto y estos tres ejes misionales para ayudarnos a entender cómo ocurren las transformaciones en la educación (Mora, R., et al. Pensar y construir un sistema educativo Caribe. En. Solano, J., et al. Nosotros los del Caribe: 2016: 263. Ediciones Universidad Simón Bolívar, Barranquilla, 2016). Este análisis del proceso de cambios desde la educación superior asigna un papel central en la dinámica interna del sistema educativo a crearse en la región Caribe. Los cambios que debe favorecer el sistema educativo terciario ponen en movimiento fuerzas que, por ellas mismas, son decisivas a los procesos de transformación de la sociedad. Por ejemplo, el papel de esta educación frente al flagelo de la corrupción de lo público, entendido este rol como el universalismo en el pensamiento educativo-pedagógico, como una característica fundamental de la autonomía universitaria, que nos conduzca a protestar y decir: ¡no más saqueo a lo público!
Esta responsabilidad social de la educación superior, a su vez, nos traer cambios en la naturaleza de la relación derechos-deberes de los integrantes y responsables de la educación. Se trata de un paso decidido, de no pasar por alto el abordaje de los grandes flagelos de la sociedad. Expresamente la Misión de Sabios de Educación reconocemos que las tensiones y rupturas de la sociedad hacen parte del currículo escolar y universitario, otorgándole un papel clave y no marginal (Mora 2012, como se cita en “Ruta Caribeña”: 2018, 241. Fernández, A. Configuración del campo del currículo en Colombia. Un viaje por la producción escrita de sus autores más representativos. Samava Ediciones E.U. Popayán, 2018). El entorno con sus problemas, este eje los ve como algo que produce cambios en el currículo: porque, o puede bloquear o facilitar la realización de aquellos potenciales de desarrollo generados por la dinámica interna de lo que será el sistema educativo Caribe. Pero es desde su dinámica interna que la educación superior obtiene su potencial de desarrollo que se define exclusivamente por el Horizonte Misional que hayamos construido en estar gran empresa de transformaciones en la región, como es la Misión de Sabios de Educación para la Región Caribe.
A este respecto pensamos que nuestra sociedad demanda de esta misionalidad. Para combinar la noción de autonomía universitaria constitucional con programas de pregrado y de postgrados pertinentes para la región y el país que apunten a la autonomía regional (no la de los políticos) para el más amplio desarrollo humano-social en la vida de nuestra comunidad caribeña, más digna y más valorada, se requiere de modelizaciones en donde la educación superior aborde y trate aspectos de la vida social que están separados del currículo universitario (Mora, R. Recreando la construcción de un Currículo Caribe. Ediciones Universidad Simón Bolívar, Barranquilla, 2010). Debemos, en otras palabras, construir un currículo universitario integrado, globalizado y pertinente que responda a la responsabilidad social de la educación, enclavada en los artículos 1, 2 y 95 de la Constitución Política de 1991.
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