El debate de Robledo sobre Triple A

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Melissa Anibal López.

Más de 100 mil personas se conectaron a través de redes sociales con el debate del senador Jorge Robledo sobre la corrupción en Triple A, prueba del gran interés que despertó este tema en Barranquilla y en todo el país. A pesar de que el alcalde Alejandro Char no asistió al debate, no contestó el cuestionario enviado por la comisión Quinta del Senado y que grandes poderes en la ciudad se apresuraron a decir que no había nada nuevo que contar, Robledo demostró que el velo de la verdad total sobre Triple A, apenas empieza a correrse.
No todo estaba dicho. Por ejemplo, el senador Robledo explicó que en la contabilidad de Triple A existe un rubro llamado “Activos Intangibles”, tasados en 372.686 millones de pesos, lo que equivale al 57% de los activos totales de la empresa. La figura de Activos Intangibles fue introducida en el contrato de concesión que prorrogó Bernardo Hoyos en favor de Triple A, y constituye la obligación que tiene la ciudad de pagar a los españoles al finalizar la concesión, las “mejoras introducidas e inversiones en bienes y equipos para el mejoramiento y ampliación de la infraestructura en los servicios públicos en Barranquilla que hubiere realizado Triple A con recursos propios que no correspondan al mantenimiento preventivo y correctivo de estos bienes”. Lo anterior resulta extremadamente grave, si se tiene en cuenta que en declaraciones ante la justicia española, Ángel Garrido, en ese entonces Presidente del Consejo de Administración de Canal Isabel II (accionista mayoritario de Triple A) confesó que los españoles no han invertido un solo euro en la empresa barranquillera, aunque sí han recibido de ella 61 millones de euros en utilidades.
Algunos ya conocíamos que la famosa Asistencia Técnica era un contrato ficticio que se usó para pagar menos impuestos, desfalcando Triple A, como dijo Edmundo Rodríguez Sobrino. Por dicho contrato se le trasladaron a Inassa en su calidad de “socio-operador” más de 320.000 millones de pesos por una supuesta asesoría para el gerenciamiento. Sin embargo, Robledo también reveló, y esto es muy grave, que se han realizado pagos a algunos accionistas minoritarios de Triple A (accionistas Tipo B), por más de 290.000 millones de pesos. Algunos de esos accionistas minoritarios son además dueños del 19% de Inassa, de forma que cada vez que los españoles han “tumbado” a la Ciudad y a la Empresa, a cambio de varios millones un puñado de barranquilleros les han servido de compinches.
Es claro que desde mediados de los años noventa hasta el día de hoy, la apropiación de las acciones de la Empresa y el saqueo que los españoles han realizado sobre ella, se hizo con la complacencia de un grupo local que ha traicionado a la ciudad.
El debate dejó en evidencia que los desfalcos a Triple A y toda la operación corrupta montada entre españoles y un puñado de criollos, se ha financiado con dineros provenientes de la Nación y del Distrito por la vía de subsidios y regalías no aprovechadas por la ciudad, pero principalmente con la plata de las familias atlanticenses, especialmente de los hogares barranquilleros: Por culpa de la corrupción y la ineficiencia en Triple A, en Barranquilla pagamos el segundo cargo fijo de acueducto más caro y el cargo fijo de alcantarillado más alto del país.
Tras este fuerte debate en el Senado de la República al Concejo de Barranquilla no le queda excusa para realizar (por fin) un cabildo abierto para que la ciudadanía discuta por qué no se ha pedido la caducidad del contrato de concesión a Triple A.
@MelissaAnibal

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