El desempleo en Colombia. ¿Por qué sube el dólar?

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Por: Jorge Vergara Carbó
Acabamos de conocer los índices de desempleo suministrados por el DANE, y la subida del dólar con relación al peso colombiano y otras monedas del mundo. Noticias que pasaron desapercibidas por estar el país pendiente del caso Jesús Santrich y la decisión de la Corte Constitucional sobre las objeciones a la JEP. Para el bien del país, triunfó la justicia, aunque el partido de gobierno y el presidente Duque insistan en lo contrario. Algún día entenderemos que es mejor vivir en paz, que en guerra. Que la paz, es el único camino para resolver los problemas sociales que nos aquejan, entre ellos el desempleo , la informalidad en el empleo, el bajo número de pensionados, por supuesto los niveles de pobreza, la concentración de la riqueza, entre otros.
Llevamos el cuarto mes del año, con un índice de desempleo de dos dígitos, el de abril fue de 10.3%. Porcentaje que no muestra la realidad del desempleo, debido a que la gente que salió a buscar empleo disminuyó significativamente al registrase una tasa global de participación (TGP) del 62.2%, inferior a la registrada en abril del 2.018, que fue de 64.6%. Es decir 2.4 puntos menos, que tiene un gran impacto sobre la tasa de desempleo. En la medida que la TGP baje, el índice de desempleo será menor o viceversa. Veámoslo con un ejercicio con las mismas cifras del DANE.
TGP=PEA/PET TD=C/PEA C=desocupados PEA= Población Económicamente Activa PET= población en edad de trabajar TD= tasa de desempleo
TGP= PEA/PET=24.420/39238 =62.2%; la registra DANE, entiendan de donde sale el dato
TD=C/PEA=2524/24420= 10.3%, es el porcentaje que muestra el DANE para abril 2.019
¿PORQUE LA TGP SI BAJA O SUBE INCIDE EN EL ÍNDICE DE DESEMPLEO?
La tasa global de participación mide el tamaño relativo de la fuerza de trabajo, se contabilizan las personas que trabajan y las que salen a buscar trabajo. Entre menos personas salgan a buscar trabajo por diversos motivos, la TGP será menor. El promedio de la TGP en los últimos años ha sido del orden del 65.5%. Baja si la consideramos con la OCDE y otros países, que está por encima del 75%.
Para tener claridad en el tema, hagamos un ejercicio suponiendo que la TGP en abril del 2.019, sería del 64.6%, es decir igual a la de abril del año pasado. Los resultados son los siguientes:
TGP=PEA/PET 64.6=PEA/39238 PEA= 64.6%X 39238=25.348; encontramos el nuevo valor de PEA
C=PEA-O C=25348-21896 =3452; encontramos nuevo valor de desocupados(C)
TD=C/PEA TD=3452/25348= 13.6%; esa sería la nueva tasa de desempleo y no el 10.3% dado.
El índice de Cartagena, es aún más mentiroso ya que su TGB es del 55.2%, es decir, inferior a la nacional en 7 puntos, mostrando un desempleo del 7.5%, cuando en realidad de tener la misma tasa nacional su desempleo estaría por encima del 13%. En Barranquilla, la TGP ha venido aumentando en los últimos años, la gente está saliendo a buscar empleo su tasa es del 64.7%, es decir 2.5 puntos por encima de la media nacional. Pero tanto en Cartagena, como en Barranquilla, el empleo generado es mayormente informal, o sea la gente vive del rebusque.
CALIDAD DEL EMPLEO EN COLOMBIA.SISBENIZADO EL 75% DE LOS COLOMBIANOS.
A parte de que tenemos una tasa de desempleo de la más alta del mundo, en la OCDE el desempleo es del 5.2%, en México 3.6%, Estados Unidos 4%, Japón 2.4%, Corea del sur 3.8%, Israel4.3%, Canadá 5.8%, solo nos superan Brasil 12.5%, España 14.5%, Gracia 18%, tenemos una calidad del empleo que deja mucho que desear. El sector que jalona nuestra economía (PIB) es el terciario con el 66.2% del PIB, el industrial 18.6% y el primario 15.2%. El sector terciario se caracteriza por bajos salarios y alta informalidad. De lo que se desprende la poca cotización en seguridad social que registramos, y en especial en pensiones. Son pocos los colombianos que tendrán oportunidad para pensionarse, cuando en los países europeos y en los Estados Unidos basta con ser nacido o nacionalizado para recibir una pensión, así no hayan trabajado nunca.
Del 100%, del empleo el 42.2%, son trabajadores independientes (la mayoría no cotizan pensión, ni salud) pertenecen al Sisbem, el 40.2% son obreros o empleados particulares, el 3.9% trabajan con el gobierno por lo menos el 60%, con órdenes de prestación de servicios (OPS), el 3.2% en trabajo doméstico (sisbenizado), el 3.3% como jornaleros (sisbenizados), el 3.6% patronales y el 3.5% trabaja sin recibir remuneración parte sisbenizado. El 75% de los 48.803 millones de colombianos, están en el sisbem, es decir 36.602 millones de personas, lo que demuestra el nivel de pobreza, y la informalidad del empleo.
En conclusión, el gobierno tiene que diseñar y tomar medidas de política pública encaminadas a generar empleo formal de calidad. Es necesario volver a convocar una Comisión de expertos para estudiar este problema del empleo y en especial determinar cuáles son las causas para que en el país no tengamos tasas de desempleo formal por debajo del 6%. Hemos tenido en el pasado varias Misiones de expertos (Chenery-1.984) con estos fines, sin lograr resultados satisfactorios. Nuestra economía no puede, ni debe seguir dependiendo del petróleo y el carbón, como del café, banano y plátano. Nuestro aparato industrial no es competitivo y de tipo oligopólico, es poco o nada lo que invertimos en investigación. Abandonamos el campo, incluso acabamos con productos como el algodón para satisfacer a la industria Textil concentrada en Medellín, facilitándoles la importación de esa materia prima de los Estados Unidos subsidiada, incrementado por supuesto el desempleo, y ahora lo compensamos aumentando el arancel, incluso ilegalmente por ser este un tema específico del gobierno y no de los parlamentarios, pero el gobierno a pesar de ello, firmó el PND, a sabiendas que muchos de sus artículos violan la Constitución Nacional.
Les dimos en la Ley de Financiamiento (Tributaria) incentivos a los empresarios para que generen empleo formal, y a la fecha no se ha visto generación de empleo, ni disminución de la informalidad en el empleo que ronda el 50%. Esos beneficios nos cuestan a los colombianos varios billones de pesos ($20), al bajarles el impuesto a la renta, sumados a los beneficios otorgados por la “Seguridad Inversionista”. Por ello Colombia presenta una de las tasas más bajas en recaudo tributario con relación al PIB, la nuestra el del 15%, cuando países de Latinoamérica están por el 25%, la OCDE por encima del 40%, y la Unión Europea en el 45%. En Colombia los ricos no pagan los impuestos que deben pagar, de ahí su riqueza y la mala distribución de la riqueza tenemos el tercer índice más alto del mundo. Las gabelas tributarias en el año 2.016, costaron $72.3 billones, de los cuales el 48%, fue para las personas jurídicas. ¿Dónde está el empleo generado?
¿QUÉ PASA CON EL DÓLAR EN COLOMBIA?
La tasa de cambio (TRM) en Colombia, se transa libremente en el mercado por la oferta y demanda de divisas. El banco de la República no interviene en la fijación de la tasa. Esta flota libremente. En casos muy especiales interviene para comprar o vender dólares, sobre todo si se detecta especulación en un sentido u otro en el mercado.
Para entender lo del mercado de divisas es importante saber quiénes demandan dólares y quienes ofrecen dólares. Demandan dólares para pagar: la deuda externa pública y privada, las importaciones de bienes y servicios, para viajar al exterior, para girar utilidades a la casa matriz, para giros a familiares. Ofrecen dólares o generan dólares al país: los exportadores, las remesas de los colombianos, la inversión extranjera directa, el capital extranjero.
Cuando los dólares que le entran al país son mayores que los que salen, el peso colombiano tiende a apreciarse o revaluarse y viceversa. Nosotros hemos dependido en los últimos 10 años, del precio del petróleo para definir la TRM. Se podría afirmar que el precio del petróleo es inversamente proporcional a la TRM. Pero hay otros factores fuera del control nuestro que influye en una u otra forma en la tasa de cambio del mercado.
En estos últimos meses, se están dando una serie de cambios en el precio del petróleo y del carbón, el primero ya está en los US$64.50 el barril Brent, de un precio de US$75, y el carbón está en US$56 tonelada, cuando estaba el año pasado en US$100, y el precio del café ha estado por debajo de los US$0.95 libra, hoy está en US$1.05. Estamos en medio de una guerra comercial liderada por los Estados Unidos con La China y ahora con México, aplicando aranceles que a su vez son replicados por los países afectados, lo que afectará el crecimiento económico mundial y por ende menores precios de los commodites, menor intercambio comercial que para nosotros significa menos divisas. También nos afecta la política monetaria de la FED, con el aumento de las tasas de interés, lo que hace atractivo la entrada de capitales a los estados Unidos con la consecuencia de la salida de los países emergentes como el nuestro, es decir el capital golondrina ha venido saliendo del país, afectando por supuesto la TRM, y las inversiones. A lo anterior hay que sumarle la incertidumbre política que estamos viviendo, por la falta de liderazgo del presidente Duque, los signos de corrupción, lo que posiblemente como lo han expresado públicamente varios empresarios y el mismo German Vargas Lleras en una de sus columnas en El tiempo, que están pensando seriamente en sacar la plata del país, para llevársela al exterior. La famosa fuga de capitales, que tanto daño nos hace, y que las autoridades colombianas son permisivas a sabiendas que alrededor de unos US$200.000 millones, han salido del país en los últimos años, desangrando nuestra economía urgida de capital. Dinero que no paga impuestos en Colombia a pesar de haberse generado en el país, que contribuye a que seamos más pobres.
Es un panorama desalentador, sumado a una Ley de Financiamiento que tiene 20 demandas, un PND que le caerán más de 20 demandas, un país polarizado que no quiere entender que la paz es el camino, que lo único que nos puede salvar de una catástrofe es que nos reconciliemos, que aprendamos a perdonar y entre todos sacar a este país maravilloso adelante.
QUIENES GANAN Y QUIENES PIERDEN CON UN DÓLAR ALTO
Lo relatado anteriormente de lo que pasa con el dólar hoy en el mundo y en especial en Colombia, es idéntico a lo que narre en un artículo de enero 12 de 2.015, y otro que escribí en el año 2.004, sobre la apreciación del peso colombiano con relación al dólar. Uno de estos artículos fue publicado por la Revista Semana, incluyendo un debate nacional a través del chat de la Revista. Transcribo lo escrito en enero de 2.015, porque lo registrado en ese documento tiene validez hoy, a excepción de los valores porque hoy son diferentes. Nuestra moneda se depreció, pero igual le sucedió al Euro, que estaba en una relación con el dólar de 17%, y hoy está en 11.4%. Igualmente el Rublo, el Yen, el Yuan, el real Brasilero, el peso Argentino y resto de monedas se depreciaron por las medidas tomadas por la FED y el presidente Trump con su guerra comercial.
Esto afirmaba en enero del año 2.015:
¿Quién o quienes ganan con la apreciación del dólar?
El Banco de la República por la valoración de su reservas internacionales en dólares(US$51.000 millones hoy), y porque no necesita comprar dólares para compensar a los exportadores con la tasa de cambio
Los exportadores, principalmente los que utilizan materia prima nacional, sus productos bajan de precio en el mercado internacional y reciben más pesos por cada dólar exportado
El sector turismo nacional, los costos para los turistas extranjeros se bajan ostensiblemente
Los colombianos que reciben remesas de sus familiares reciben más pesos por dólar, los que les otorga un mayor poder de compra.

¿Quién o quienes pierden con la apreciación del dólar?
Los importadores. Tanto los que importan bienes de capital para la industria como los que importan bienes y servicios les corresponde pagar más pesos por sus importaciones.
Los turistas colombianos. Salir del país se les hace más costoso. Lo que podría favorecer el turismo interno.
Los colombianos en general por el posible aumento de la inflación por el incremento en los precios de los productos importados.
El gobierno y el sector privado al incrementársele el valor en pesos de su deuda externa.

¿Por qué el dólar se aprecia y el peso colombiano se deprecia?

Por las medidas tomadas por la FED (Reserva Federal de los Estados Unidos) de frenar los estímulos monetarios de EE.UU e incrementar las tasas de interés, poniéndole punto final al dinero barato y al poco riesgo de tener inflación. Esta medida ha repercutido en los mercados emergentes y en los otros países desarrollados apreciando el dólar y depreciándose monedas como el euro, el rublo ruso, el real brasilero, el yen y por supuesto el peso colombiano cuya depreciación fue en el 2014, del 24.5% y en lo corrido de este año, del 1 de enero al 12 de enero va en el 6%.
La desaceleración de la economía de China, India y Brasil que venían jalonando al resto de las economías del mundo y al bajo crecimiento o nulo crecimiento de la Unión Europea, lo que ha permitido bajar el precio de los commodites, especialmente el del petróleo que de un precio de US$108 el barril, hoy está cerca de los US$50 dólares con tendencia a la baja. El efecto de la baja del precio del petróleo es significativa para el país, porque eso incidirá en la disminución de las exportaciones ya que el petróleo al lado del carbón y otros minerales, representan el 59% der las exportaciones colombianas.
La fuga de los capitales especulativos (golondrinas) que ante una posibilidad de incremento de la tasa de interés en los EE.UU y una mayor rentabilidad de los bonos a 10 años, buscan refugio con la economía norteamericana, abandonando a los países emergentes entre los cuales se encuentra Colombia.
La disminución de las exportaciones colombianas que a noviembre fueron de US$51.061 millones, cuando en el año 2013 fueron de US$58,824 millones , lo que indica que el total de exportaciones dado el precio del petróleo en diciembre, solo lleguen a unos US$54.800 millones, lo que significa US$4.024 millones de dólares menos.
La disminución en la inversión extranjera directa (IED) producto de la caída del precio de los commodites y especialmente el petróleo en más de US$50 dólares el barril, lo que frena las inversiones en ese sector. Durante el año 2013, la IED fue de US$16.200 millones, y para el 2014 se espera lleguen a US$ 13.200 millones, o sea US$3.000 millones menos
El poco o nulo crecimiento de las remesas que por la falta de información trabajamos bajo el supuesto de que este año recibiríamos la misma cantidad del año 2013, pero la tendencia es que disminuyan.
La salida de capitales colombianos que supera a la del año pasado en más de US$5.000 millones de dólares
El menor posible endeudamiento externo durante el año 2015, por el incremento de las tasas de interés
El lavado de divisas producto del narcotráfico y del contrabando que es posible que en el 2015 disminuyan, producto de los controles establecidos en la nueva reforma tributaria y el mayor control en los países consumidores de droga colombiana.
CONCLUSIÓN
De acuerdo a lo anteriormente expuesto podemos concluir que el peso colombiano hoy se está depreciando porque la entrada de dólares al país ha disminuido por los menores precios del petróleo, carbón y café, la disminución de la inversión extranjera, la menor entrada de capital financiero, en parte por las medidas económicas tomadas por la FED, de aumentar la tasa de interés mandando la señal de que se acabó el dinero barato, a la guerra comercial liderada por Trump contra la China y México, lo que conlleva a una disminución del crecimiento económico mundial.
De mantenerse esa tendencia, el dólar se seguirá apreciando en el mundo y en el caso colombiano por ser un año político, el dólar se disparara a finales del año a $3.600, o sea, una depreciación con relación al dólar cercana al 14.5%, si comparamos ese valor con el de enero 15 de 2.019, que era $3.143.22. Hasta junio 4, la depreciación va en lo corrido del año en 7.4%, tasa por encima del rendimiento de los papeles del sector financiero.
El costo social para el país, es alto tendrá incidencia en el déficit fiscal y es posible que el déficit en cuenta corriente disminuya al bajar las importaciones y aumentar las exportaciones.
Se acabaron los años del dólar barato. Por estos próximos años no tendremos precio del petróleo a US$130 barril, ni carbón a US$100 tonelada.

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