Misión de sabios y los niveles escolares

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En su Misionalidad este querer Caribe pretende enlazar la orientación de los niveles del sistema educativo, de acuerdo con la Ley 115 de 1994. Es por ello, que este propósito se constituye en el segundo gran Eje de la Misión de Sabios para la Educación del Caribe, como uno de los ángulos del Triángulo de Oro para pensar este contexto desde el educar, el enseñar y el aprender en estrecha comunicación con la investigación educativa. La justificación de este importante Eje Misional se encuentra en la necesidad sentida de estrechar vasos comunicantes en procura de atender las problemáticas y pertinencias de los niveles de preescolar, básica y media con la educación superior para ajustar lo que en décadas no se ajustado en estos niveles: considerar la educación como un patrimonio de las regiones en diálogo con la Nación (Mora, R. Reflexiones Educativas y Pedagógicas desde la investigación. Tomo V. Ediciones Universidad Simón Bolívar, Barranquilla, 2012). Se trata de acabar con los límites para potenciar las delimitaciones como esferas en el cumplimiento de los Fines de la Educación desde los objetivos que se trazan estos niveles.
Al hacerlo, quiere nuestra Propuesta Misión Caribe de la Educación, reorientar esos trazos vinculantes, para favorecer las diferentes apuestas integrales e interdisciplinares desde la pertinencia de nuestro contexto. Estos cambios en la “racionalidad” normativa se deben ver acompañados de cambios en las funcionalidades de cada nivel educativo. Es por ello que pretendemos configurar, organizar e implementarla desde una Política Educativa para la Región Caribe, con un Programa Fuerte en Educación, con un Sistema Educativo de la Región Caribe, con un Proyecto Educativo de la Región, con un Currículo Caribe y unas Facultades de Educación pensando la Formación de Maestros y Maestras, con un Observatorio Caribe de la Educación, con una Red Caribe para la Investigación Educativa, con un Seminario Permanente de la Escuela propiciado por las Facultades de Educación como laboratorios de la Práctica Pedagógica, con una Plataforma Científica Caribe para la construcción de Doctorados y Maestrías pertinentes para la región Caribe, y, con la construcción de una Pedagogía Caribe (Mora, R. Prácticas Curriculares, Cultura y Procesos de Formación. Segunda Edición. Ediciones Universidad Simón Bolívar, Barranquilla, 2012).
Según se vayan dando esos anudamientos y articulaciones entre los distintos niveles, los responsables de la educación por mandato constitucional (Estado, Sociedad y la Familia) y por la definición de los fines de la educación, se hace necesario la construcción y selección de instrumentos normativos pertinentes a las realidades de la región, con acciones concretas para poner en práctica programas entre los niveles, para que esta articulación vaya adquiriendo una importancia creciente. Este proceso, viene a ser la herramienta principal por medio de la cual el Estado acompaña los modelos de adecuaciones y enlaces entre ellos, atendiendo las realidades sociales, culturales y económicas del Caribe (Mora, R., et al. Pensar y construir un sistema educativo Caribe. En. Solano, J., et al. Nosotros los del Caribe: 2016: 263. Ediciones Universidad Simón Bolívar, Barranquilla, 2016). En tanto se asume esta pretensión de pertinencia, la intervención de la Misión es ofrecer el acompañamiento de una orientación creciente hacia los sentidos reales del educar y el formar.
Lo anterior se ejecuta mediante programas que conlleven a la construcción de sentidos capaces de poner a dialogar lo cognitivo con lo socioafectivo: se trata de un ejercicio reflexivo, que surge como alternativa para desarrollar y fortalecer este estrechamiento entre los niveles, lo que induce a la reformulación de los objetivos de los distintos niveles, que están presentes en la Ley 115 de 1994, o Ley General de Educación. La Misión comparte con los actores del procesos educativo-formativo la noción de que el anudamiento o articulación en los niveles escolares está dentro del dominio de una Política de Estado, para que desde ella se asuma plenamente la responsabilidad por el desarrollo de habilidades, destrezas, emociones, intereses y vocacionalidades, y no sólo como resultados cuantitativos (Mora, R. Biografías de Instituciones de la Región Caribe. Ediciones Universidad Simón Bolívar, Barranquilla, 2010). Esta justificación reflexiva del segundo Eje Misional se encuentra en el desarrollo y fortalecimiento de la autonomía escolar, como una actitud de comportamiento colectiva. Se justifica por lo aconsejable de coordinar recursivamente formas determinadas de articulaciones a partir de los aspectos históricos, sociales y culturales del contexto. En esta racionalidad justificativa, el Eje se nos presenta como el papel que debe cumplir en el entrelace de niveles, en la medida en que se apoya en la autonomía escolar, confiando en los procedimientos curriculares para favorecer la autonomía de los estudiantes y demás miembros de una comunidad educativa.
Este segundo Eje Misional busca adaptarse o apoyar las distintas autonomías existentes en los procesos educativos, pero que todas penden de la autonomía constitucional establecida en el artículo 69 de la Carta de 1991, y de la autonomía escolar establecida en el artículo 67 constitucional, para diseñar formas de articulaciones que se autorregulen a través de una organización con sentido de contexto y pertinencia para guiar la acción del educar y el formar, redifini8endo y redistribuyendo roles y funciones en estos procesos. El papel de este Eje, como factor decisivo de anudamiento, es estructurar y reestructurar lo establecido pensando las vocacionalidades de la región, modelando tanto sus procedimientos (prácticas) como sus narrativas, facilitando procesos integradores dentro del sistema educativo de la región.
De esta manera, este segundo Eje Misional nos muestra elementos que nos facilita la integración curricular, por ejemplo dentro de un determinado Proyecto Educativo. Lo que es importante es que facilitar los procesos integradores viene a significar, para el sistema educativo de la región Caribe, desarrollar y fortalecer otras narrativas de prácticas pedagógicas y curriculares como formas y medios de integración del sistema educativo con la realidad social. Significa crear las premisas estructurales para una integración curricular, por ejemplo, entre Escuelas Normales, Facultades de Educación con los niveles de preescolar, básica y media al promover procedimientos y mecanismo integradores al interior de este sistema (Mora, R. et al. Formación y problemáticas sociales. Hacia la construcción de propuestas curriculares. Ediciones Universidad Simón Bolívar, Barranquilla, 2017). Este Eje Misional reflexivo está representado por un conjunto de reglas definidas por el contexto de acuerdo con sus problemáticas pertinentes, como esa inyección de una orientación que guía a las instituciones educativas para el cumplimiento de los Fines de la Educación y de los objetivos de los distintos niveles educativos.
En este proceder, este Eje tenderá a confiar en formas básicas procedimentales, por ejemplo, evaluativas, que regulen estos procesos de anudamientos en la organización y la distribución de contenidos enseñables y aprendibles en el currículo integrador y pertinente.
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