Vuelve la corrupción contra el PAE

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Resulta inhumano, perverso y criminal, que inescrupulosos contratistas continúen robándose la plata de los refrigerios de los niños pobres que necesitan la alimentación escolar.
Todos los crímenes son abominables, pero en la escala de los criminales que son capaces de dejar con hambre a los niños que nada tienen, de quitarle las raciones o disminuírselas a sabiendas que en sus casas no se las pueden garantizar, son de la peor calaña que se merecen las más severas sanciones.
Cuando hablamos de los niños, de la necesidad de cuidarlos y amarlos, de rodearlos de protección y de cariño… y de endurecer las penas para aquellos que vulneren sus derechos, nos anima el deseo de trabajar mucho más para cumplir el sueño: que todos los niños, niñas y adolescentes de Colombia vivan en sus hogares, tengan educación, buena alimentación, afecto y recreación y empiecen a forjarse como los mejores colombianos del mañana.
Son pocos los países que como Colombia cuentan con una legislación tan extensa dirigida a la protección de la niñez y a la vez con tantas instituciones establecidas para la atención de los menores de edad.
Por eso mismo es que resulta una verdadera paradoja que sea el nuestro uno de los países más descuidados en este aspecto, motivo por el cual consideramos de gran urgencia que se ahonde en la necesidad de darle cumplimiento a las políticas públicas que al respecto han sido trazadas a través de las disposiciones legales.
Este es un tema que actualmente ocupa las principales páginas de los periódicos del mundo y que en LA LIBERTAD hemos tratado con insistencia en nuestras recientes ediciones; se trata de la alimentación adecuada en la población infantil asentada en los sectores marginados.
En los días que transcurren, el país en general se encuentra escandalizado otra vez por las denuncias sobre irregularidades en el Programa de Alimentación Escolar – PAE que ha puesto al descubierto la Contraloría General de la República.
Son más de 1.88 denuncias relacionadas con malos manejos en muchos municipios del país, donde se han detectado inconsistencias relacionados con el programa, según lo indicado por Carlos Felipe Córdoba, jefe del organismo de control.
No se puede seguir permitiendo que particulares se estén lucrando con las necesidades básicas de los niños más necesitados, pues estos alimentos están dirigidos a los de escasos recursos.
Si bien es cierto que en los últimos días estos aberrantes hechos tienen conmocionados a los colombianos, no debe olvidarse que han sido muchas las investigaciones que se originaron hace menos de dos años y pocos son los resultados conocidos y menos los nombres de los responsables.
La situación que se vive en estos momentos con relación a este tópico a nivel nacional es preocupante, por cuanto como lo dijera el contralor “este problema de los recursos del PAE es gigante, hemos encontrado entrega incompleta de alimentos y productos con una manipulación deficiente, cuyos insumos no cuenta con los rótulos que garanticen la cadena de frío para mantener los alimentos en buen estado”.
Así las cosas, vuelve y juega la corrupción al Plan de Alimentación Escolar y son los niños los más perjudicados con este flagelo criminal.

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