Ampara su excusa en la “ola de calor”, pero su “sistema galleta” colapsa con las primeras tres goticas de lluvia.

Por: Jorge Mariano Rodríguez 

De manera increíble la empresa Electricaribe pretende justificar el alto costo tarifario que pagan los usuarios, a la “ola de calor” que se registra en la Región Caribe.

Para nadie es un secreto, mucho menos para las directivas de la compañía, las altas temperaturas que son características en esta zona del país.

Esto obliga, y no por capricho, a un mayor uso de electrodomésticos, para mitigar las tradicionales temperaturas, en comparación con otras regiones del país que no requieren el uso de los mismos con una mayor frecuencia.

¿Quién en la Costa Caribe no enciende un abanico o un aire acondicionado para sofocar el calor? ¿Acaso no es necesario tener conectados equipos de refrigeración para mantener líquidos para mitigar la sed y mantener alimentos en buen estado?

Parece ser que los funcionarios de Electricaribe desconocen las condiciones climáticas para pretender excusar el calor como factor de alto consumo y subliminalmente ampararse en el alto costo tarifario que golpea el bolsillo de los usuarios.

Más bien, lo que debería explicar la empresa es el costo que están pagando los usuarios por el mayor valor de la compra de energía en Bolsa, tras los hechos registrados en HidroItuango.

Como es sabido, Electricaribe tenía contratada con las Empresas Públicas de Medellín (EPM) el 26% de la demanda prevista para este año.

Sin embargo, los problemas surgidos en la hidroeléctrica obligaron a desplazar su operación y, como consecuencia de ello, las EPM no pudieron cumplir con la energía contratada por Electricaribe.

Ante ello, la empresa tuvo que recurrir a la compra Bolsa de Energía, cuyos precios, en pleno Fenómeno de El Niño, son más caros por el mayor uso de gas y otros combustible, por parte de los generadores térmicos, lo que a su vez causa mayores costos de producción.

Indudablemente, que este mayor costo de la energía en Bolsa, es el que le está trasladando la empresa a los usuarios, que finalmente son los “paganinis del paseo”.

¿O será que Electricaribe asume ese mayor valor, en momentos que clama por una inyección de recursos tras el desastre técnico, administrativo y financiero a que fue sometida la empresa, al punto de ser intervenida por la Superintendencia de Servicios Públicos?

Y es, precisamente, la Superservicios, la que debe darle las explicaciones a los usuarios en su condición de Interventora de la compañía.

Mientras esto ocurre, el servicio sigue colapsando en la Región con las primeras tres goticas de lluvia, lo que demuestra la fragilidad del “sistema galleta”.

En el caso del Atlántico los usuarios denunciaron las abruptas interrupciones del servicio, una vez comenzó a lloviznar.

Esto indicaría, además, la ausencia de programas de prevención por parte de la empresa, pues no se justifica que estas situaciones ocurran cada vez que se avecina el invierno.

Este sábado los usuarios siguieron denunciando fallas en el servicio y de manera prolongada.

En el barrio La Pradera, por ejemplo, en el suroccidente de Barranquilla, los habitantes señalaron que desde hace tres días cuatro calles y dos carreras se encuentran sin servicio de energía.

Según los usuarios, esto sucede por la caída de un cable, en plena vía pública, en el sector de la carrera 34 con calles 111 y 112, sin que hasta el momento la empresa se haya dignado en la atención de la falla.

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