Lamentamos el grave hecho sucedido en la estación de Transmetro  Alfredo Correa de Andréis, en la cual un contratista  del programa  Sube T  del sistema masivo agredió salvajemente a un menor de edad, supuestamente porque no había validado su tarjeta de pago, como prueba documental de esta acción violenta se puede  observar  en la diferentes redes sociales, que  la conducta del bravucón es desmedida en razón a que no previó que su víctima era un menor de edad, la cual está resguarda por  tratados internacionales, leyes  y normativas constitucionales.
No es la primera vez que  se presentan estas situaciones, en donde se involucran personal del programa Sube T y usuarios del sistema masivo. Hasta el momento la empresa Transmetro no ha analizado concienzudamente, tales hechos que a propósito son reiterativos, lo cual es sumamente peligroso porque esto se está tornando como una bola de nieve, es decir que en cualquier momento puede suceder un  hecho lamentable.
Es que la función  de las personas vinculadas  al  programa Sube T de Transmetro es de orientación y promoción de la cultura de la empresa, en ningún momento se dijo que este grupo realizaría una  actividad de control y seguridad, la cual la está efectuando porque  cachean a los usuarios, evitan físicamente el ingreso de los  consumidores que no validan la tarjeta electrónica de pago y en fin practican  otras funciones fuera del resorte de sus competencias.
Ante esta violencia repetidas por parte de  los contratistas del programa Sube  T  es menester comunicarle desde esta columna periodística al gerente de Transmetro, Ricardo Restrepo Roca, que le conceda una audiencia a la veeduría de Transmetro para entablar una  conversación sobre el futuro y repercusión social que está trayendo consigo el  programa.
Lo cierto es que las personas vinculas a este grupo no son seleccionadas para prestarle a la sociedad un servicio en el campo de control, seguridad y relación con los usuarios. Ahora bien  después  de los continuos actos de violencia  entre consumidores del sistema y miembros de dicho programa, la comunidad se encuentra intranquila en razón a que  estos eventos pueden  agravarse.
Naturalmente  las agresiones  entre  los contratistas de Transmetro y usuarios tiene  que preocupar a las autoridades políticas distritales, Policía Nacional, los organismos de emergencia, veedores  y demás sectores de la sociedad, puesto que  el futuro de la convivencia  no  puede  seguir agrietándose sino  que  se debe germinar la semilla  de la tranquilidad y evitar las agresiones violentas  entre  sectores  del tejido social.
En el fondo las reiteradas agresiones usuarios y contratistas de amerita solución  multidisciplinar, en donde diferentes  sectores de la sociedad participen y conceptúe con relación a estos  acontecimiento  violentos. Solo  queda esperar que  el  gerente de Sistema Integrado de Transporte Masivo del Distrito de Barranquilla y su Área Metropolitana haga lo pertinente para  evitar  que se recrudezca  la violencia  en las diferentes estructuras de esta empresa.

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