Arrojar a la basura de la casa los envases de medicamentos vencidos; echar al desagüe los restos de los parcialmente consumidos; o enterrar los medicamentos que ya no se utilizan, son prácticas que ponen en riesgo la salud pública, causan contaminación al medio ambiente e incrementan la falsificación de medicamentos.

Estas inadecuadas costumbres en los hogares colombianos han disminuido en el departamento del Atlántico, gracias al plan piloto implementado por la Secretaría de Salud Departamental, a través de un convenio firmado con la Corporación Puntos Azules (vocera de la industria farmacéutica), donde se instalaron contenedores especiales para recolectar medicamentos posconsumo –incluyendo  sus envases– en seis hospitales municipales.

La estrategia en el Atlántico es pionera y modelo a nivel nacional no solo por el impacto en la cantidad de medicamentos entregados –se recogieron en 100 kilogramos durante el año 2018 en los puntos de los seis hospitales–, sino también por labor de sensibilización a la comunidad, capacitación a los profesionales de la salud y jornadas masivas de recolección.

Los Agentes Primarios de Salud se encargan de informar, casa a casa, sobre la ubicación de los puntos azules y su utilización; mientras que los técnicos de Salud Ambiental se encargan de informar a las personas que acuden a la consulta externa de los hospitales sobre los beneficios de utilizar los puntos azules para desechar los medicamentos vencidos, parcialmente consumidos o alterados, explicó la responsable de la vigilancia de medicamentos en Salud Pública, Dilia Borge.

Y agregó que antes los puntos solo estaban ubicados dentro de algunas droguerías y sitios públicos poco visibles. “Esto dificultaba ser encontrados por las personas y ellas desconocían la importancia de llevar ahí los medicamentos posconsumo. En cambio, los hospitales de los municipios son lugares más visibles y adecuados para entregar la información necesaria a la comunidad que asiste a la consulta externa”.

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