Alfonso Camerano Fuentes.

La canción de Manzanero amplió la la semana a “más de siete días”, por las cosas buenas de lo que aprendió del amor.

A la Semana política bogotana, en manos del grupo Gilinsky, alguien le ha dado la orden de reducirla, cortarle días, arrancándole páginas selectas, dándole por la cabeza a Daniel Coronel.

Ha sido este joven profesional un profesional de las comunicaciones constante, serio y valiente, con trabajos investigativos pisacallos, con el dedo en el ojo de los intocables, no respeta pinta de personalidades manchados por el delito.

La confrontación seria de Coronel con Álvaro Uribe Velez lo sacó de Semana; ahí queda su obra de denuncia a los mandaderos del expresidente para torcer la versión de testigos; la de los parapoliticos y otras yerbas malas.

Recortarle a los colombianos los escritos portadores de la verdad, como lo es Daniel Coronel, le hace daño a la libertad de prensa y a la sociedad toda. Debería ser un delito informático contra el bien juridico de la Verdad.

Es un fracaso de todos. Decepciona a quienes esperábamos el sábado y domingo para recibirla o comprarla en los puestos de venta.

La antesala de este retroceso fue la denuncia del NYT sobre la orden de los generales, guiados por el inquilino de Palacio, de traer más civiles inermes para enterrar vestidos de camuflados, como reanudación de los falsos positivos.

La revista SEMAMA de ser libre; de tener heraldos que la distingan como respetuosa de la opinión de sus columnistas serios y de carácter.

Si el director tuviera honor de hombre de prensa debería informar al país de donde vino la orden y salir de ese cargo que ya deshonró al recibir la orden que invade su independencia.

Que diga Felipe López quien le impuso botar a la calle a Daniel Coronel, si la orden le vino en rolo español o en inglés de Whitaker.

Por lo pronto, no la sigo comprando, ‘toy emputao’.

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