Saqueadores de América

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Es como si se tratara de una película de terror en largometraje: El descubrimiento, conquista, y colonización de América por los españoles.
El día 12 de octubre de 1492, fue una fecha fatídica para los indios de América. Ese día el español pisó, por primera vez, tierra americana. Fue el comienzo de la hecatombe indígena más grande de la historia universal, que perdura hasta hoy. Meses antes, el día 17 de abril del mismo año, Cristóbal Colón, navegante genovés, capituló con la Corona española: Al capitulante se le concedió que sería nombrado gobernador y virrey, con el título de gran Almirante de Castilla de las nuevas tierras descubiertas, y que además, recibiría el diez por ciento del comercio que se efectuara entre los nuevos territorios.
El dia 03 de agosto de 1492, la expedición partió del puerto Palos de Moguer. La flotilla naval se componía de tres barcos: La Niña, La Pinta, y La Santa Maria. Colón conducía la Santa Maria y los Hermanos Pinzón conducían La Niña y La Pinta. La tripulación estaba compuesta por ex convictos, condenados a muerte, malhechores, violadores, gente de baja ralea que sacaron de las cárceles bajo la promesa de ser indultados si conseguían nuevas tierras. Después de navegar dos meses por un mar tenebroso, atiborrado de leyendas sobre monstruos marinos, el dia 12 de octubre llegaron a una isla que los Indígenas llamaban Guanahani, en el archipiélago de las Bahamas, que Colón bautizó con el nombre de San salvador. El Genovés cuenta en su diario que los indios eran amables, pacíficos, que andaban desnudos, con la cara pintada de rojo y negro. Le llamo la atención al descubridor que los indios adornaban su cuerpo con oro. El oro para los indígenas no tenía un valor comercial, apenas le servía como adorno. Mediante el sistema de trueque, Colón logró cambiarles a los indígenas oro por gorros de colores, espejos, cuentas de vidrios, campañillas, tijeras, peines, etc.
Colón efectuó cuatro viajes. La empresa descubridora del Nuevo Mundo fue financiada con las joyas que empeñó la reina Isabel la católica. En esa época la Real Hacienda se encontraba en crisis fiscal debido a la guerra que los españoles sostenían con el imperio musulmán.
La Corona española no le cumplió a Colón con lo pactado en las capitulaciones. El intrépido navegante Genovés que tanta gloria y poder económico le dio a España, murió pobre, reclamando lo convenido, sin ser escuchado por las autoridades de la Corona española.
El proceso de conquista y colonización de América, es sinónimo de muerte, de barbarie, de violencia implacable contra la población aborigen. Se estima que más de doce millones de muertes causó el holocausto español en tierra americana. Muchas tribus indígenas fueron extinguidas, arrasadas, a físico plomo. En Colombia sólo quedaron algunos reductos indígenas que hoy sobreviven en medio de la adversidad y el abandono oficial. Aún, es reprochable los actos de barbarie del conquistador Hernán Cortés en contra de los aztecas de México. El cacique Azteca Cuauhtemoc fue quemado vivo. Así mismo, es condenable los actos criminales de Pedro de Alvarado en contra del pueblo Maya, el más civilizado de toda América. También es reprochable las masacres perpetradas por Francisco Pizarro en contra de los Incas del Perú. Atahualpa cacique del Imperio Inca también fue quemado vivo.
Las guerras contra los indios de América fueron justificadas como una acción civilizadora del indio americano, a quien consideraban una bestia salvaje, un hereje. Pero, para nadie es un secreto, que la verdadera intención de los españoles era adueñarse de las inmensas riquezas del continente americano.

Algunos historiadores disfrazan la realidad de la conquista y colonización de América por los españoles afirmando que fue una “gigantesca epopeya”, sólo comparable con las hazañas del Imperio Romano, y ocultan deliberadamente los millones de indígenas asesinados, y el saqueo de metales preciosos, de flora y fauna, durante los 300 años del coloniaje.
Insto al Presidente de la República de Colombia, Doctor Iván Duque Márquez, a instaurar demanda ante la Corte Penal Internacional contra España por los delitos de genocidio contra nuestra población indígena, y saqueo ininterrumpido de nuestros recursos naturales, como un delito conexo, con el propósito de buscar el reconocimiento del hecho víctimizante, para reparar a las víctimas del holocausto español. Le recuerdo, señor Presidente que los crímenes de lesa humanidad nunca prescriben. Así como no ha prescrito la reclamación que hace España del tesoro del Galeón San José.

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