Misión de sabios y formación de educadores (as)

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El desarrollo y fortalecimiento de la investigación pedagógica, es uno de los tres ejes, que conforman lo que hemos dado en llamar el “triángulo de oro” para pensar la formación de los educadores y las educadoras del Caribe” en los diferentes niveles que tiene establecido la Ley 115 de 1994, o Ley General de Educación. Este eje, se articula con los otros ángulos, cuales son: uno, “Lazos y entrelazos de los niveles educativos” y el otro, “Formación, pertinencia y calidad en la educación superior”. En otros ensayos que hemos venido construyendo para dar a conocer por este medio acerca de la “Configuración, organización y puesta en marcha” de la Misión de Sabios para la Educación del Caribe, se han señalado aquellos trazos gruesos, como las cualidades para “vestir” plausiblemente a la educación en este contexto: se trata de alimentar a través de la educación y la formación las emociones y sentimientos, por ejemplo, de los y las docentes. Cuando consideramos, más que necesario la construcción colectiva de las regiones de una Política de Estado frente a esta temática, lo hacemos considerando, que la sobreproducción de normas educativas no materializan esos intereses (y este país es eminentemente santanderista). Muchas veces la ley es un mero formalismo (es lo que se llama el fetichismo de la ley) que alimenta el ego de los dirigentes de turno. Necesitamos materializaciones, por ejemplo, de la Ley Estatutaria de la Educación para que esta sea un Derecho Fundamental. Abajo el formalismo, y vamos por la soberanía de los fines de esta Ley Estatutaria, para que fortalezca una Política de Estado en y para la formación de los educadores y las educadoras. Esta materialización daría un ascenso a la educación y a la formación como simples derechos, y la finalidad soberana de dicha ley transformaría las estructuras de las Escuelas Normales y Facultades de Educación en la puesta de que esa soberanía sea permanente y gratuita.
Esta nueva orientación finalista de la Misión de Sabios desde este Eje, arriba esbozado entra a influir sobre los conceptos básicos que permean el ejercicio docente: formación, educación, pertinencia, contexto, flexibilidad, pedagogía, currículo, evaluación, didáctica, investigación pedagógica, al igual que las construcciones de los Proyectos Educativos y de los currículos, como también de las construcciones legales de la realidad educativa del Caribe. Desde esta aproximación, la investigación pedagógica a estar presente en los procesos de formación de los educadores y las educadoras necesita transformarse en caminos de análisis y soluciones a los grandes problemas educativos-formativos de la región, en relación con los maestros y las maestras, que se correspondan a los cambios con las formas de enseñar a partir del investigar, generando una docencia científica. Sin embargo, este desarrollo y fortalecimiento, como eje transformador al que apuesta esta Misión debe responder a cambios en las estructuras pedagógicas institucionales y organizativas, totalmente nuevas y pertinentes del Ministerio de Educación, secretarías de educación, Escuelas Normales y Facultades de Educación: exige una regulación que sea llevada a cabos por expertos que den cuenta con teoría práctica de lo que significa pensar la región desde la educación y la formación de educadores y educadoras. Las fronteras entre estas instituciones deben desaparecer, por lo tanto, el sistema educativo regional reflexionando sobre este asunto necesita mandarle mensajes redefinidos al sistema educativo nacional para decirle. Hay que pensar los entornos regionales, porque son sociales y culturales, lo que requiere una integración comprensiva de los saberes de los contextos en los respectivos currículos escolares. Lo que hemos venido socializando en nuestros escritos es la opinión compartida por muchos académicos del campo intelectual de la educación, de que la formación de educadores y educadoras debe variar a modelizaciones pertinentes y contextualizadas, con vocación por la región en diálogo con la nación.
Consideremos en primer lugar el diseño ya la diagnosis institucional del proceso de formación de educadores y educadoras. Aquí la atención se centrará en crear, conformar, corregir y rediseñar todo lo referente al campo intelectual de la pedagogía, como la disciplina fundante de este quehacer. Este saber deberá producir una compatibilidad armoniosa entre el contexto, la pertinencia de la flexibilidad, el currículo y los contenidos de enseñanza en las estructuras institucionales de esas unidades de formación como son las Facultades de Educación y Escuelas Normales. La pedagogía en diálogo con el currículo guiará este proceso hacia la organización, el procedimiento y las habilidades y destrezas en la vocacionalidad del ser maestro). En tal sentido, la Misión de Sabios de Educación asumirá con los actores implicados en esto esta responsabilidad de resultados sociales que justifiquen concretamente la estrecha articulación del saber pedagógico con el saber disciplinar del educador y de la educadora. Propenderá que en la Ley Estatutaria de la Educación se estructuren mecanismos para la autorregulación, como son la negociación de los actores, a la descentralización, la planificación y la investigación pedagógica. Otras características pueden derivarse acerca de las características de esas articulaciones pensando la formación de educadores (as): (pedagogía-currículo y contexto). La importancia del saber pedagógico en esta dinámica, por ejemplo, tal como lo pretende sugerir la narrativa misional, propugna por modelos de participación educativa-formativa como representación de los intereses colectivos del gremio del magisterio en los niveles señalados por la Ley 115 de 1994, para introducir un conjunto diferentes de factores que integren los intereses del proceso, en el diálogo, por ejemplo, de los lineamientos oficiales, con los que habrán de construir las Escuelas Normales y las Facultades de Educación del Caribe, lo que demanda legislar en detalle el diseño regional de la formación de educadores (as).
El eje misional que estamos abordando lo presentamos como un concepto adaptativo a las necesidades de la región con sus subregiones. Esto con el fin de definir saberes y aprendizajes específicos en esta formación como reflexión, entendida como esa capacidad del Nuevo Orden Jurídico Educativo (NOE) para responder a los problemas de la sociedad en su conjunto. Este eje hace referencia a los principios fundamentales que justifican la creación de una Propuesta Pedagógica y Curricular para la Formación de Educadores (as) desde los núcleos de la enseñabilidad, la aprendibilidad, la educabilidad y la investigabilidad. Por el momento, decimos que estos núcleos dinamizan este eje misional, como conexiones entre ellos para describir las distintas formas de enseñabilidad de los saberes de acuerdo con la formación pedagógica contextualizada y pertinente. Aplicando esta relación nuclear al propósito de la Misión para con este eje, podemos vislumbrar tres dimensiones: 1) Justificación de la Propuesta de Horizontes de Sentidos para la Formación de Educadores (as), 2) Relaciones horizontales entre pedagogía, currículo, contexto y formación de educadores (as), 3) Estructura interna del Proyecto Misional, referido en 1 como propuesta misional. En cuanto a la primera, ella reside en sus contribuciones al diálogo de saberes y a la autonomía docente e institucional. Con base en ello, esta orientación cumpliría funciones sociales pedagógicas específicas, como la segunda dimensión. En esta interacción de los dos elementos con los cuales se explica la estructura externa (dimensión 3), lo pedagógico-curricular esta estructurado basado con criterios de conceptualidad epistemológica y teórica, orientada a fortalecer el quehacer didáctico investigativo del maestro y maestra como el norte de la tercera dimensión.

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