El Habeas Corpus como materialización del derecho fundamental a la libertad

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Una de las grandes conquistas jurídicas en la historia de la humanidad es el llamado Habeas Corpus, procedimiento consagrado por los diversos ordenamientos jurídicos para proteger uno de los derechos que históricamente ha sido más vulnerado, la libertad.
La libertad, ya hemos explicado su definición, consagración y reconocimiento en los distintos países. No obstante, debemos analizar la herramienta jurídica existente para su materialización, protección y garantía. No nos referiremos a la manumisión, toda vez que esta era una institución propia del régimen esclavista por medio de la cual se otorgaba la libertad a quien el amo consideraba que la merecía o se la había ganado, sino que partiremos de la base de la libertad como regla general de la sociedad.
La primera aparición de un mecanismo parecido a lo que hoy día es el Habeas corpus lo encontramos en el Digesto romano en algo llamado el “Homine Libero Exhibendo” lo cual traduce “Exhibir al Hombre Libre”. Este mecanismo procedía cuando se vulneraba el derecho a la libertad de una persona y su infractor quedaba en la obligación de mostrar públicamente a la persona restringida para comprobar el estado en que esta se encontraba.
En ese orden de ideas, lo que se buscaba era garantizar la integridad del restringido en su libertad y, por otro lado, que su captor respondiera por los daños que se le pudieran causar en su integridad, con la posibilidad de restaurar el derecho a la libertad del restringido si se comprobaba que tal privación de la libertad se había realizado con violación de los procedimientos establecidos.
Pese a que se trata de una institución de Derecho Romano, no es allí donde se le asigna el nombre con el que hoy se conoce, sino que tal designación tiene lugar en Inglaterra. Allí se establece el primer documento que contiene la necesidad de justificar la detención de un súbdito bajo restricciones, tales como un proceso público, controlado y solo por voluntad del Monarca. Este documento fue la Carta Magna, conocida como Magna Carta Libertatum, elaborada después de tensas y complicadas reuniones en Runnymede (Surrey) entre nobles normandos y la realeza inglesa. Después de muchas luchas y discusiones entre los nobles, finalmente el rey Juan I o Juan Sin Tierra sancionó la Carta Magna en Londres el 15 de junio de 1215.
El primer registro del uso de este recurso contra una autoridad establecida data de 1305, durante el reinado de Eduardo I de Inglaterra, cuando se exigió al rey que rindiera cuentas de la razón por la cual la libertad de un sujeto era restringida donde quiera que esta restricción se aplicara.
Más tarde se convertiría en la ley del Hábeas Corpus de 1640, aunque no sería hasta la ley del Hábeas Corpus de 1679 que se establece los procedimientos correspondientes. La institución del Hábeas corpus estaba concebida como una forma de evitar agravios e injusticias cometidas por los señores feudales contra sus súbditos o personas de clase social inferior.
A partir de lo anterior, esta institución jurídica se hizo presente en casi todos los países o más bien fue adoptada por distintos países como el mecanismo idóneo para tutelar o proteger el derecho fundamental a la libertad.
En Colombia, el Habeas Corpus no podía faltar dentro del catálogo de derechos y garantías contenidos en la constitución. El articulo 30 establece el derecho que tiene toda persona a invocar el habeas corpus cuando considera que ha sido privado de su libertad de manera arbitraria o la misma se ha prolongado de manera indefinida en el tiempo.
El habeas corpus se encuentra desarrollado por la ley estatutaria 1095 de 2006 y en ella se establece sus causales de procedencia, procedimiento, formas de invocarlo, término para su resolución, así como las garantías propias de tal figura que goza de una doble naturaleza jurídica, es decir, se establece como un derecho fundamental y a la vez como una acción constitucional.

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