Del cobrador al sensor: control al conductor

0
206

*Antes hombres de confianza, después torniquetes y ahora equipos verticales en entrada y salida de las puertas de vehículos de servicio público, controlan el registro de pasajeros.

Inicio esta misiva, presentando excusas a quienes con responsabilidad integran la amplia población de choferes o conductores de buses y busetas del servicio público de transporte, en las diferentes empresas o líneas que cubren rutas con largo recorrido. Son timoneles que se han convertido en ‘esclavos de la cabrilla’ y merecen respeto. Su jornada empieza en las madrugadas y termina avanzada la noche de cada día, después encuentro con el patrón o administrador para liquidar y recibir el porcentaje de la venta de pasajes, revisión, etc.
La intención mía, es para reseñar su bueno o mal comportamiento, entendible algunos de ellos, ya que tienen que ‘manejar’, parar y arrancar, recibir el valor del pasaje y dar las vueltas o vuelto, atender la parada (aquí es ‘próxima’ y en Cartagena es ‘apear’) discusiones orales con pasajeros, etc. No, mis queridos lectores, es para recordar y analizar la historia y presente o metamorfosis registrada en el cobro y pago del valor de los pasajes, los que en la actualidad en días ordinarios vale $2.200 y en domingos o feriados $2.300; aumento que depende de la administración distrital. Sobre este tema, Soledad y su gente tienen mucho que contar.
La tecnología aplicada en las artes y en los oficios en general, es la ciencia que nos tiene atrapados a la mayoría de quienes integramos la ‘guardia vieja’, ya que diariamente las innovaciones surgen por necesidades que se plantee en diferentes escenas, por ejemplo en la prestación del servicio de transporte público. En efecto, los controles utilizados, desde su origen y adaptación, han recibido modificaciones para saber servirle a los usuarios y proteger la producción o venta, como suelen calificarlas los propietarios y conductores.
Veamos el génesis: Empezaron los buses con carrocerías de madera y zinc o lata y los carros adaptados al sistema de busetas. En Soledad eran construidas por el pariente Antonio ‘Toño’ Pedraza; sus cobradores se desenvolvían entre los pasajeros que viajaban de pie o sentados en sillas para tres de cada lado y siete en el puesto de ‘los músicos’, una sola puerta para entrada y salida. Recibir dinero grueso y dar las vueltas, cipote caos administrativo; el recaudador se “hacía un ocho’ cuando alguno quería entrar y/o salir. Fueron eliminados y surgieron los talonarios y tiquetes para pagarle al chofer, algo de antaño, parecido a lo que acontece ahora en Transmetro con el pago de las tarjetas cargadoras.
Aparecen los primero buses con los torniquetes que funcionaban para entrar y salir con una sola puerta y tenían una registradora en su parte superior en la que se indicaba el ingreso de los pasajeros. Posteriormente llegó la orden de instalar o abrir la puerta de salida, también con el respectivo torniquete. En los avatares o transformación, le cambiaron el sistema a dichos controles y solamente funcionaban en la primera puerta, para ingresar. Y aquí fue ‘troya’, porque un bus repleto hasta las ‘tetas’, se incendió internamente y en la tragedia perecieron más de veinte pasajeros, otros heridos y pare de contar. No hubo sanciones y el procedimiento continuó. Algunos conductores aplicaron aquello de que ‘hecha la ley, hecha la trampa’.
Los torniquetes fueron violados, los pasajeros se ladeaban y entraban y pagaban un poco menos de la tarifa instituida. Esto sucedió en casi todas empresas de transporte de servicio público. Los empresarios o transportadores, los propietarios y administradores, todos se reventaban la cabeza para darle un ‘tate quieto’ a algunos de los miles de conductores ingeniosos y ‘les apareció lagen’ con el nuevo método o sensor que consiste en una pareja de aparato vertical que está instalada a la entrada y salida de pasajeros o en ambas puertas de los buses y busetas y que cuando sube o baja el pasajero debe hacerlo a prisa, porque en caso de demorar o llevar consigo bolsas y paquetes, de inmediato marca y así pierde el conductor.
Como al inicio de la moda del sensor, este se instalaba en la entrada, entonces los timoneles le paraban el automotor al pasajero y lo guiaban para que subieran por la puerta trasera. Así ganaban muchos pesos extra. Hoy, parece que está remediado con otra pareja sensorial en la puerta de la bajada y ‘san se acabó’. Forma de recordar y actualizar el sistema de transporte de servicio público, el que ojalá se establezca definitivamente y se proyecte creando una cultura ciudadana en todas las ciudades y municipio de Colombia, especialmente aquí. OVIGRA

Comentarios