Por la calidad educativa en el Atlántico

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La educación es un derecho fundamental de todo pueblo civilizado y en el caso de nuestro país, la Carta Magna que nos rige desde el 5 de Julio de 1991, así lo consagra claramente.
Se le debe considerar como un aspecto sagrado para el desarrollo eficaz de las nuevas generaciones, en cualquier nación, por eso resulta lamentable, que recientemente hayan salido a la luz pública serios problemas por los que atraviesan numerosas instituciones educativas en la mayoría de municipios del Atlántico.
En nuestra calidad de defensores de la comunidad que siempre hemos sido, solicitamos de manera tajante y precisa a los alcaldes de los municipios del Atlántico, acabar con la politiquería y el clientelismo dentro del sector educativo, con el sano objetivo de ir depurando la educación y lograr una recuperación con base a la calidad y una mayor cobertura.
De manera muy especial hacemos énfasis en el departamento del Atlántico, porque es donde con mayor preocupación observamos el resultado comparativo de las evaluaciones nacionales y rendimiento académico estudiantil en los últimos años, lo cual constituye de por sí un hecho para tener en cuenta entre las actuales administraciones departamental y municipales.
Como debe saberse, la educación pública es aquella reservada para los niños y jóvenes pertenecientes a las comunidades más vulnerables de nuestro tejido social, por tal razón, las instalaciones físicas de los colegios –sus aulas, sus laboratorios, sus baños, sus bibliotecas– deben estar en buenas condiciones. Quienes allí acuden cotidianamente, son seres humanos, humildes en su mayoría, pero que también merecen comodidad.
Es innegable que en las escuelas y centros de capacitación de secundaria de los municipios atlanticenses, faltan docentes, no se puede ocultar que en estos tiempos de grandes avances tecnológicos, en la era de la globalización, muchos colegios carecen de suficientes computadores, es más, muchos ni siquiera los poseen, solo existen las aulas con pupitres, donde los estudiantes no cuentan con una herramienta tan fundamental en la vida de hoy como la Internet.
En el Atlántico debe propenderse por la búsqueda de soluciones a esta problemática, entre otras cosas, porque nuestro departamento, desde hace varios años no ocupa puestos de privilegio en el ranking educativo nacional, como quedó comprobado en las últimas pruebas del Icfes.
Por esta razón, y es un llamado para quienes manejan la educación en el Atlántico, hay que comenzar a luchar por sacar adelante todos los proyectos propuestos, a fin de eliminar los problemas existentes en muchas escuelas y colegios.
Precisamente, es allí donde radica la importancia de esta petición, por cuanto el reto para los mandatarios que ostentan la dirección administrativa es muy grande, por lo que tienen la imperiosa obligación de manejar con absoluta disposición de transparencia y formalidad el sector de la educación, para brindar a quienes se educan la oportunidad de tener mejores herramientas para alcanzar sus objetivos.
Mantener ese propósito para los años próximos, conlleva un arduo trabajo en las administraciones seccionales, toda vez que la separación de funciones fue demarcada por el Ministerio de Educación Nacional y a cada cual le compete desarrollar fecundas actividades para trazar los planes competentes de elevación de la calidad y cobertura en las áreas respectivas, para bien de la educación. Confiemos que ello se pueda cumplir.
La educación en el Atlántico tiene que mejorar en todos los aspectos, porque sin duda alguna los problemas anteriormente señalados contribuyen en gran parte con la baja calidad que tenemos frente a la media nacional.

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