Entre la cultura y el sentido de pertenencia

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Muy a pesar de que las autoridades distritales se han dado a la tarea de ejecutar proyectos que no solo impulsen el desarrollo de Barranquilla, sino que se mantenga su pujanza, con el propósito de ubicarla en posiciones destacadas en el escenario nacional, lo cierto es que no existe el sentido de pertenencia por parte de la ciudadanía y la dirigencia gremial, para propugnar por esa preservación. Por el contrario, se mantienen de espaldas a esta realidad y sólo se pronuncian cuando se toman decisiones que, según ellos, lesionan los intereses particulares de los agremiados.
Desde esta tribuna libre de la comunicación social, exhortamos a estos dirigentes para que mancomunadamente nos unamos en un solo objetivo, como es el de convertir a Barranquilla en la primera ciudad de Colombia, emulando el liderazgo que se tiene a nivel regional, teniendo en cuenta que nuestra urbe por naturaleza es una ciudad privilegiada por su ubicación geográfica, lo que le permite ser el polo que favorece el comercio internacional, gracias a su actividad portuaria, el crecimiento industrial, su comercio y el turismo.
Sólo con la ayuda de los gremios, se podrá lograr que el Gobierno Nacional mire hacia el Distrito de Barranquilla, incrementando la inversión social y permitiendo el mejoramiento de la calidad de vida de los barranquilleros. Sin embargo, también se requiere de la unidad de la clase política para que a través de su gestión ante el Gobierno Central se logre la ejecución de importantes obras, las cuales se deben preservar con el compromiso de todos los estamentos de la sociedad barranquillera.
Sin unidad estamos perdidos, de nada vale que se ejecuten obras civiles en distintos sectores si no las cuidamos ni contribuimos con preservarlas, toda vez que antes de conseguir la llegada de inversionistas a nuestra ciudad, lo que se logra es alejarlos.
Frente a esta situación debemos registrar con suma preocupación los hechos que se suceden con las corrientes de arroyos canalizados y junto al agua se observan toda clase de desechos y basuras, arrojados por malos ciudadanos que, sin amor por la urbe, provocan esa vergonzosa imagen de ser una ciudad inculta y sin sentido de pertenencia.
Reiteramos el llamado a los sectores gremiales, políticos y a las autoridades distritales para que unidos salgamos adelante promoviendo los valores cívicos, el sentido de pertenencia y el respeto por los demás, descartando la promoción de proyectos e iniciativas que tengan como finalidad el bienestar de unos pocos, quienes a pesar de estar conviviendo en Barranquilla, ciudad que les ha dado todo, se mantienen de espaldas al desarrollo y al crecimiento de la capital de la Región Caribe.

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