Una extradición embolatada

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Lo más grave es que tenemos una decisión emitida por la Jurisdicción Especial para la Paz, que conforme a su polémico fallo, conocido por la opinión publica, queda practicamente imposible que en el futuro se pueda extraditar a cualquier persona desde Colombia, si tenemos en cuenta que la sentencia lleva consigo un principio que sirve para todo, porque este fallo le permite privilegiar cualquier decisión antes de extraditar.

Por eso aunque sigue siendo incierta la suerte de alias ‘Jesus Santrich’ por todos los episodios acaecidos, luego de conocido el pronunciamiento de la JEP, tales como la renuncia del ex fiscal Néstor Humberto Martínez Neira quien tuvo la dignidad de no firmar la excarcelación de ‘Santrich’, según él por sus profundas convicciones, acerca de que la extradición del exguerrillero de las Farc sí procedía y porque la decisión de la Jep “desafió el orden jurídico”.

Algunos alegarán que ese anciano ciego es “inofensivo”. Pero es que no se trata solamente de si la persona de Seuxis Paucias Hernández estaba narcotraficando, poco o mucho en los términos que se lo prohibía el acuerdo de paz, firmado en el Teatro Colon de Bogotá, sino que el caso ‘Santrich’ debió ser ejemplarizante para establecer claramente las diferencias entre militancia y reincidencia de los excombatientes que se acogieron al mismo.

Se tramita ahora un recurso de apelación al fallo de la JEP, seguramente se generarán las consabidas discusiones respecto de si la prueba del video con audio, conocido posteriormente, puede ser incorporada en esta segunda instancia, porque alegarán lo que nos enseña la hermenéutica jurídica, consistente que en el derecho penal no se procedente decretar nuevas pruebas en la etapa procesal que se aproxima.

Si el magistrado ponente de la JEP, doctor Jesús Bobadilla, se vio en la necesidad de salir a explicar por todas partes el fallo, es porque esa decisión es inexplicable, ya se sabe que los fallos no hay que explicarlos, se explican por sí solos.

En cambio, los salvamentos de voto de dos valientes magistradas, las doctoras Claudia López y Gloria Rodríguez, en una votación de tres contra dos, se constituyen en una muy precaria mayoría para respaldar la decisión de concederle la libertad a ‘Santrich’.

Según las ilustres magistradas, la mayoría de la sala, que consta de 5, desnaturalizó la garantía de no extradición.

Según ellas, la JEP ejerció de manera deficiente sus obligaciones probatorias; decretó la ilicitud de algunas pruebas y compulsó copias a ciertos funcionarios de la Fiscalía, con una justificación probatoria y argumentativa deficiente, en cambio concedió la garantía por unas conductas asociadas al narcotráfico, que no son de competencia de la JEP.

Estas opiniones nos hacen colegir que es más que evidente, que el caso ‘Santrich’ nunca debió ir a la JEP, sino una vez capturado, debieron enviar su caso a la Corte Suprema, a la que le hubiera correspondido establecer algo que el propio ‘Santrich’ reconoció, que el 2 de noviembre de 2017 se dio el encuentro registrado en el video sobre un supuesto acuerdo para la exportación de la droga, un año después de que los acuerdos de La Habana le prohibieran continuar en esas andanzas.

Genera mucha expectativa la mencionada apelación de la Procuraduría, una ventana que queda abierta para que la decisión final tenga un sentido diferente o un nuevo rumbo en el marco del ordenamiento legal vigente; lo cierto es que este episodio ha logrado ubicarse en el centro del debate y todo indica que permanecerá allí por un buen tiempo. 

El futuro judicial del exguerrillero, quien fue liberado y recapturado el viernes pasado para responder ante la justicia colombiana por cargos de narcotráfico, está necesariamente vinculado al debate que se viene sobre los aspectos de fondo de esta controversia jurídica.

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