El Derecho a la Libertad y su régimen jurídico

Después del derecho a la vida, el más sagrado de todos los derechos es la libertad. Sin vida no puede haber libertad, por eso la afirmación anterior y sin libertad se puede vivir, pero seguramente no será una vida en condiciones de plenitud, porque el ser humano no está diseñado para ser restringido, sino que la esencia misma del hombre es su libertad. La restricción de la libertad ha sido el producto histórico de la lucha del hombre por castigar las conductas del mismo hombre o sencillamente la arrogancia de un determinado pueblo, sometiendo a otros a condiciones de esclavitud como muestra de grandeza y poder.

Desde las más antiguas civilizaciones existen evidencias de normas y procedimientos tendientes a minimizar o restringir la libertad de los miembros del grupo que no se sometían a las reglas de convivencia generales y las transgredían, así como de los procedimientos para hacer efectiva la libertad del capturado, condenado o reducido a esclavitud.

En Roma, por ejemplo, existía toda una claridad social y jurídica en torno a la esclavitud como regla general y a la libertad como la excepción a la misma. Era normal para una sociedad tan avanzada y civilizada como la Romana sostener que los esclavos no pertenecían al régimen jurídico de las personas, sino que su condición era la equivalente al de las cosas. Los esclavos no eran sujeto de derechos, pero sí eran seres humanos cuya misión era servir a la voluntad de sus amos sin cuestionamientos y con la claridad de que sobre este recaía el poder absoluto de decidir el destino de su vida o sencillamente su muerte.

Es curioso la definición que sobre la libertad tenían los romanos: “Et libertas, quidem ex qua etiam liberi vocantur, est naturalis facultas ejus quod quique facere libet, nisi quod vi aut juro prohibetur”. Lo anterior traduce: “La libertad, de donde viene el vocablo libres, es la facultad natural que cada uno tiene de hacer lo que le plazca a menos que la fuerza o la ley se lo impidan”. La esencia misma de la libertad es esa facultad de decidir sin imposiciones, sin restricciones y sin mecanismos de sometimiento que procuran que el ser humano obedezca determinadas normas y atendiendo a las consecuencias de la misma.

A partir de lo anterior, los romanos diseñaron todo un andamiaje jurídico en torno a la esclavitud, repetimos, como regla general de la sociedad romana y la libertad como la excepción de la misma. “Quien no era libre no era persona”. Lo básico, el derecho y condición mínima para acceder a derechos y obligaciones era tener la condición de libre, sin esta lo demás se reducía a meras expectativas.

Caso aparte requiere la mención del caso francés, quienes después de la famosa Revolución Francesa expidieron un documento al que mundial e históricamente se conoce como “La declaración universal de los derechos del hombre y del ciudadano”.

Curiosamente, esa misma Francia que tuvo como estandarte y base de esa revolución los conceptos de “Libertad, Igualdad y Solidaridad”, aun era una Francia esclavista. En ese concepto de hombre y ciudadano no estaban incluidos los esclavos, es lógico que peleaban la libertad de la Monarquía, pero no la de los esclavos.

Lo anterior significa, a modo de conclusión prematura que existen distintos modos de esclavitud. Una sociedad se puede considerar libre a sí misma mientras considera esclavos a otros. Incluso, en nuestros días ya las cadenas de la esclavitud han sido rotas, pero cada día creamos nuevas. Luchamos por la libertad propia, pero poco o nada nos importa la libertad ajena.

La abolición de la esclavitud en la Colombia independiente tuvo distintos percances y demoras como en casi todos los países del mundo. La libertad de los esclavos fue una de las promesas de Simón Bolívar en las guerras de Independencia —con la cual buscó también el apoyo de Haití— y las primeras constituciones de la República especificaron medidas al respecto como la libertad de vientres (1821). No obstante, la conjugación de errores legislativos y la influencia de poderosos esclavistas impidieron que la libertad de los afrodescendientes fuera una realidad en la primera mitad del siglo XIX.

Fue finalmente con la presidencia de José Hilario López que la libertad de todos los esclavos se convirtió en una prioridad del gobierno, aunque buscando medidas que evitaran el conflicto con los propietarios. El debate en el congreso sobre la libertad de los esclavos se abrió en marzo de 1851 y finalizó el 21 de mayo. Las decisiones se cristalizaron en la Ley de Manumisión, que entró en vigencia el 1 de enero de 1852. Ese día todos los esclavos fueron declarados libres oficialmente y se comenzaron a entregar bonos de compensación a los propietarios. Algunos hacendados y esclavistas no quedaron del todo complacidos con la decisión y atacaron al gobierno en los conflictos que sucedieron a partir de entonces.

Como celebración de esta fecha, el gobierno nacional declaró el 21 de mayo como el Día de la Afrocolombianidad para conmemorar los lazos que nos unen con una de las raíces de nuestra cultura nacional.

El régimen jurídico aplicable a la libertad, sus restricciones, su consagración en el derecho penal y su soporte constitucional, sus mecanismos de protección y demás garantías consagradas para hacerlo efectivo lo estaremos considerando en nuestra siguiente publicación.

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