El abogado filosófico

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Este ensayo, se realiza con el propósito de abordar la importancia que tiene la filosofía en la formación del abogado, lo que ha sido propuesto en clases de Filosofía del Derecho por el doctor Reynaldo Mora Mora, abogado y licenciado en Filosofía, en el programa de Derecho de la Universidad Simón Bolívar (I-2019) desde los contenidos abordados en clases. Se puede decir que la Filosofía del Derecho es una ciencia que tiene un objeto de estudio, donde se identifica y cuestiona sobre cualquier tipo de conocimiento, que estudia los fundamentos filosóficos que rigen la creación y aplicación del derecho: su finalidad es llegar a una concepción homogénea, no contradictoria y completa del derecho. Pretende dar una explicación exhaustiva del mundo, del hombre y la actividad humana.
Al iniciar la formación como abogados con la asignatura Filosofía del Derecho, es clave en este proceso, ya que el abogado que aprende de esta asignatura, está a un paso por delante del simple litigante debido a que aporta la capacidad pensante de mirar más allá , asimismo se fomenta un criterio cuestionador acerca del mundo de los valores en las ciencias jurídicas en su relación con el mundo de la vida, para preguntarnos acerca de la validez de las normas al igual que la interpretación desde puntos de vista; en fin, un sinnúmero de temas que actualmente no se interrogan en el quehacer de las Facultades de Derecho (Mora, R. Reflexiones Educativas y Pedagógicas desde la investigación. Tomo V. Ediciones Universidad Simón Bolívar, Barranquilla, 2015). Es importante desarrollar una serie de habilidades y destrezas en la formación del abogado desde este saber. Estas habilidades favorecen en la formación del abogado para que sea: crítico, analítico, interpretativo, comparativo y demostrativo.
La Filosofía del Derecho además de dar una explicación y fundamentación a un planteamiento o posible problema jurídico y dar una vista más amplia, también sirve para extender y enriquecer las investigaciones en el campo jurídico ya que nos da la posibilidad de plantear y resolver críticamente cualquier problema jurídico. Un abogado en formación siempre va a estar motivado por la búsqueda de la verdad, defender la justicia y luchar por los abusos hacia las personas más vulnerables de la sociedad es por esto que las nuevas generaciones de abogados, como nosotros, debemos asumir un objetivo de rol investigativo y sobre todo emprendedor, claves del abogado para producir una argumentación eficaz y clara, en dónde se aportan ciertos criterios esenciales para evaluar los actos y la conducta humana (Mora, R. Currículo y Saberes en la formación de abogados: propuestos para pensar la educación jurídica. Ediciones Universidad Simón Bolívar, Barranquilla, 2014).
Nuestra sociedad está cambiando y con ella nuestra profesión. Estamos hablando de temas antes ignorados como paz, reconciliación, reinserción a la vida social, restitución, acceso a la justicia, etc. Nada de esto se logra con un sistema tradicional. Se necesita una visión más amplia y futurista, lista para adaptarse al cambio y cuestionarlo, en donde creemos más soluciones a las problemáticas y más respuestas a nuestras interrogantes, esto es lo esencial en toda sociedad en desarrollo que tiene crisis no solo económica sino política y civilizatoria en donde cada día se abren nuevos abismos, en los cuales reaparecen preguntas.
La formación de abogados es una construcción histórica, social, cultural y jurídica compleja, la cual debe contar con la colaboración estrecha de disciplina como la filosofía para responder a retos, la filosofía es de suma importancia ya que es la que identifica las cosas positivas como por ejemplo: la moral, la verdad, el conocimiento, identificado con pruebas basados en hechos reales y es por esta razón que la filosofía nace como una forma racional de explicar las cosas que suceden en la naturaleza, en donde se apoya en verdades comprobadas, basados en la confianza pues en la capacidad de la razón para encontrarlos Un abogado jamás debe aislarse de la ética, ella conlleva una preparación justa, integra y dignas para servir de ejemplo para los futuros abogados (Mora. R Derecho Educativo. Ediciones Universidad Simón Bolívar, Barranquilla, 2010).
Nuestro perfil como abogados en formación debe ser ejemplar, además de generar respeto por los principios establecidos en la Constitución Política, para así ser promotor de confianza de los ciudadanos, en que la justicia puede alcanzarse con el cumplimiento de las normas. Debemos de hacer una invitación con el principal objetivo de cambiar la actitud y valores para los abogados en desarrollo con la finalidad de ser consecuentes con la justicia, conscientes del rol y responsabilidad ética. Los abogados hacen parte de la construcción social en la realidad en que vivimos debido a que no hay una mejor forma de organizar una sociedad que no sea a través del derecho porque si hay igualdad y equidad podemos vivir en democracia. Se puede decir que el abogado puede deducirse desde dos puntos de vista o de dos perspectivas complementarias, por una parte, como un defensor del interés del cliente en el contexto del sistema judicial y sobre todo que su deber como profesional es defender los derechos de los ciudadanos como representante de este. Por otra parte, esta profesión se puede ver como defensa de los derechos de las personas, la justicia y el orden social (Mora, R. Currículo y Pedagogías: abordajes teóricos y conceptuales para la investigación educativa. Ediciones Universidad Simón Bolívar. Barranquilla, 2017).
El verdadero abogado es quien tiene el interés de cada día ser más y mejor, interactuando de manera global, analizando problemáticas y contribuyendo en las posibles soluciones. Ahora bien, un buen abogado adopta una mentalidad, una predisposición psicológica no para generar problemas sino para resolverlos, en conclusión, la finalidad de este tema tiene como fundamento resaltar las cualidades positivas del abogado a nivel filosófico, llevándonos a reflexionar de cómo debemos asumir nuestra labor en la sociedad y ser una guía para las futuras generaciones que se encamina en la carrera del derecho (¨Derecho y Filosofía¨. La Libertad, Barranquilla, octubre 6 de 2018, p.2a).
Debido a que hoy en día algunos de los abogados ya no cumplen ninguna función como lo es proteger, defender, y asesorar a las personas para que se les reconozcan sus derechos. Para culminar, debe decirse que el abogado que necesita nuestro país debe ser integro con principios humanistas para el bienestar de nuestra sociedad, emprendedor, honesto, un filósofo del derecho y sobre todo debe tener respeto y pasión por su profesión y por la nación.
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