Agustín Lara, su cicatriz y sus amores

México es el país que ha dado grandes músicos, intérpretes y compositores. ¿Quién no ha conocido los boleros de Agustín Lara?, cuyo trabajo ha marcado a la historia cultural y popular en el antiguo y nuevo continente, aún hoy 49 años después de su fallecimiento en 1970, sus canciones son escuchadas.
Quienes conocieron al compositor y poeta, lo describen como un hombre que aunque su rostro y delgadez no lo agraciaban, hacía el papel de rompecorazones. No sólo su talento caracterizaba al maestro: cabe recordar la cicatriz que lucía en su rostro. ¿Cómo la marca terminó en la cara de Agustín Lara? Sus biógrafos dicen que se debió a una mujer.
De acuerdo a la leyenda, en los años 1927 el joven Agustín Lara trabajaba como pianista en cabarets y que se involucró con varias mujeres de ese ambiente. El flaco de oro, como así le llamaban, era un mujeriego a cabalidad, tocaba piano en diversos clubes nocturnos y en esas circunstancias una cabaretera llamada Estrella, en un arranque de celos, al verlo con otra mujer, se le abalanzó y con un pedazo de botella le dejó marcada para siempre la cara del más grande compositor que ha dado México, sus biógrafos comentan que el compositor cada vez que se miraba en el espejo, lanzaba expresiones de infelicidad, al verse la cicatriz en su rostro, pero nunca escribió sobre esa huella facial. Pareciera que este percance para el más grande compositor azteca, lo impulsaba y animaba aún más a escribir tan bellos poemas precisamente al género femenino, culpable de tan tremenda marca en su cara y se cuenta que cuando fue agredido por Estrella, regresó a su piano enamorado con un pañuelo en la herida. Esa noche nació su famoso bolero ‘Pecadora’.
Agustín Lara, de hecho no fue bien parecido, y acompañado de esa cicatriz, aparentemente lo afeaba, aún así fue asediado y deseado por muchas mujeres bellas, entregándose en cuerpo y alma a sus canciones, lloraba mucho, su voz era baja, entrecortada por los sollozos, sin embargo introducía sentimentalismo a sus obras. Eso a las mujeres las enloquecía, le cantaba al amor perdido, el que se fue. Como generador de impetuosos boleros acompañado de un piano, las conquistaba. El máximo galardón lo consiguió cuando llevó al altar a María Félix en 1945 considerada una de las mujeres más bonitas de América. En ella se inspiró para componer la famosa obra musical ‘María bonita’.
Canciones inmortales como; Solamente una vez, Veracruz, Guitarra, Guajira, Palmeras, Tropicana, Pecadora, Amor de mis amores, Arráncame la vida, Aventurera, Estoy pensando en ti, Palabras de mujer, Noche de ronda, María bonita, entre otras, como su primera canción que la tituló Marucha, dedicada a una de sus novias que originó una pelea entre ésta y su rival ambas disputándose la preferencia del músico. A España le ofreció estas bellas canciones: Toledo, Granadas, Sevilla, Valencia y Madrid en gratitud el gobernante de entonces Francisco Franco le obsequió una residencia en Granadas.
Recordando alguna estrofa de Pecadora:
“Divina claridad la de tus ojos, lánguidos como gotas de cristal, uvas que se humedecen con sollozos, sangre y sonrisas juntas al mirar. Porque te hizo el destino pecadora, si no sabes vender el corazón. Porque pretende odiarte quien te adora, porque vuelve a quererte quien te odió”.
Que letra tan maravillosa, compuesta por un hombre feo, temperamental, flaco y con la cara cortada, su aspecto físico se diferencia con su espíritu lleno de amor, de sentimiento, con una visión romántica, no estaban equivocados aquellos que calificaron al maestro como “El Alma de Latinoamérica”

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