Filosofía del derecho y justicia

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Entendida en un sentido amplio, puede decirse que la Filosofía del Derecho no es más que la aplicación de los métodos de conocimiento filosófico a un objeto o sector concreto de la realidad como es el derecho, es decir, consiste en una actividad racional de carácter reflexivo sobre las normas jurídicas que va más allá de la comprensión de su utilización técnica o práctica inmediata, intentando averiguar el porqué de la existencia de la mismas en la sociedad. La Filosofía del Derecho es toda aproximación al hecho jurídico, es el acercamiento a un fenómeno que ha acompañado a la humanidad desde su aparición, puesto que la ley y el Derecho constituyen constantes históricas que han influido de forma general en la gente y en los modelos sociales y políticos (“Filosofía y Formación de abogados”. La Libertad. Barranquilla, mayo 12 de 2018, pg. 2A).
En la Filosofía del Derecho la pregunta acerca de los referentes relacionados con las teorías de la justicia es una búsqueda perenne, en la medida en que ella está implicada en la justificación de los contenidos jurídicos más allá del formalismo, lo que permite dar cuenta de la existencia del constructivismo rawlsiano y de la posibilidad de contrastarlo con el denominado nuevo derecho natural. La propuesta, basada en la coexistencia de dos tradiciones contemporáneas, pasa por la consideración de un elemento consustancial a las teorías de la justicia: ellas se relacionan con un desarrollo metodológico y con la postulación de un estatuto de la racionalidad. Todo ello hace necesario hacer explícitas las justificaciones dadas a la manera como aparecen dichas nociones. En ese ejercicio comparativo se debe partir de las ideas básicas de ambas teorizaciones. Una vez establecidas, identificar la manera como en esa construcción se involucran algunas esferas de la vida de las personas, expresada en la asignación puntual de un lugar a las ideas sobre el bien y las ideas de justicia. Esta distribución entre el bien y la justicia implica que dichas esferas se articulan de determinada forma dependiendo de si estamos en presencia de una visión constructivista o realista, ya que ellas se traducen en una ordenación social de la razonabilidad humana.
La Filosofía del Derecho busca explicitar y profundizar en el conocimiento de tales supuestos con miras a establecer los límites del derecho y su relación con disciplinas afines como la política, ética, antropología y sociología (problemas de delimitación y fundamentación), con miras a impactar el orden jurídico social justo y digno que pregona nuestro Estado Social de Derecho Educativo (Mora, R. Derecho Educativo. Ediciones Universidad Simón Bolívar, Barranquilla, 2010). De ahí que la tarea fundamental de la Filosofía del Derecho es tratar de averiguar en qué consiste la justicia como valor central del derecho y qué otros valores jurídicos la configuran o se conectan con la misma, y, por supuesto, cuál es su relación con el derecho vigente en cada momento, especialmente las consecuencias que se derivan en los supuestos en que este no se adecue a los postulados de la justicia. Es decir, la filosofía jurídica se ocupa del problema de los derechos injustos, pero también de sus aplicaciones injustas, pues no cabe olvidar que la justicia no es sólo una idea abstracta que habita en la cúspide del derecho, sino que se refleja en todas y cada una de las resoluciones aplicativas del mismo que se producen cotidianamente.  Como lo interpreta nuestro maravilloso profesor el doctor Mora en sus clases de Filosofía del Derecho, es la noción de realidad se refiere a aquello que hace o dispone una existencia verdadera o auténtica en oposición a lo que acontece en el plano de la imaginación o de la fantasía; por su parte, el objetivo es aquel que se refiere a un objeto en sí mismo, dejando de lado los pensamientos, los sentimientos y las emociones propias de las personas. Esto, llevado al campo del derecho es una realidad para que el abogado sea quien transmita el conocimiento de las leyes; esto implica, cómo debe formarse para enfrentarse al proceso que se le presente (Mora, R.Derecho Educativo. Ediciones Universidad Simón Bolívar, Barranquilla, 2010). Nuestro punto de vista, es primordialmente la de constituirse en instrumento de institucionalización y de concreción del valor moral de la justicia, que engloba en sí un conjunto de valores conexos y derivados de la misma. Consecuentemente, la Filosofía del Derecho tiene como objeto principal la justicia más bien que el Derecho, el cual examina solamente (pero de una forma completa y transversal) en cuanto se relaciona con los valores.
Morales que le justifican socialmente. Es decir, a la Filosofía del Derecho le interesa fundamentalmente la legitimidad justificadora del derecho y no su legalidad fáctica, que corresponde analizar a las otras tres ciencias jurídicas referidas. Esto explica que la actitud fundamental del conocimiento filosófico del derecho sea de carácter crítico respecto del Derecho vigente, y, en este aspecto, parece evidente que esta postura sólo puede mantenerse desde un sistema de valores jurídicos que pueda diferir, en todo o en parte (como es más habitual), de los recogidos en las normas jurídicas aplicables.  La justicia constituye una de los virtudes morales más importantes, y puede ser entendida en un sentido tan amplio que permite englobar prácticamente cualquier conducta tendente hacia el Bien, es decir, cualquier conducta considerada como moralmente correcta. Consiguientemente, esta concepción amplia –que hunde sus raíces en la propia filosofía griega clásica y en la doctrina cristiana– lleva a una equiparación de la justicia con todo el ámbito de la moral. Sin embargo, parece bastante evidente que, aun siendo una virtud moral de primer orden, la justicia no se identifica con todo comportamiento correcto y con todo el ámbito de la moral. La justicia hace referencia solamente a una serie de conductas morales especialmente importantes para lograr una convivencia humana pacífica y ordenada. La justicia como virtud moral refleja uno de los aspectos del comportamiento humano, por lo que puede decirse que forma parte de la naturaleza humana, del hombre en cuanto ser racional. El hombre aspira moral-mente a ser justo, como aspira a ser honesto, prudente, o a cualquiera de las otras virtudes que lo caracterizan como ser moral. De este modo, la justicia designa una parcela específica dentro de lo que cabe entender por un buen comportamiento y es precisamente esta concreción del comportamiento justo dentro del resto de los comportamientos moralmente correctos la que conduce a la noción de justicia, entendida como valor o principio supremo del derecho.
En el ámbito filosófico-jurídico ha sido tradicional abordar la cuestión de las relaciones entre moral y derecho, y, sin duda, la conexión entre ambos mundos se realiza a través de la noción de justicia. Dicho esto, conviene remarcar que la justicia no es una noción jurídica en su origen sino moral, y ello aunque la concibamos en un sentido estricto, no como virtud moral comprensiva de las demás. El concepto de justicia no proviene del derecho, sino de la moralidad, preexiste al derecho y da a este su sentido y legitimidad justificando su presencia en la sociedad, impregnando y dirigiendo las normas jurídicas, desde su creación hasta su aplicación más concreta. La idea de justicia remite a la convivencia social y de ahí que su sentido esencial sea moral.
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