Jesús tuvo una semana de pasión, pero Colombia lleva más de sesenta años de pasión y parece no tener final, en los que ha sido sometida a los peores vejámenes, torturas, masacres y cuando un presidente y 10 millones de colombianos soñamos con la utopía de la paz, surgieron legiones enteras dedicadas a torpedearla, a meterle zancadillas, y a punta de mentiras lograron que otros 10 millones votaran por seguir la guerra, y como el acuerdo de paz siguió adelante, también persistieron en su promesa de hacer trizas dicho acuerdo, y se inventaron seis objeciones contra la espina dorsal del mismo, para cambiar todo y desconocer lo acordado en La Habana.
Como en toda guerra sucia, trampas y emboscadas están a la orden del día, y así ocurrió la semana pasada cuando en un encarnizado y vulgar debate, y gracias a un acuerdo entre los partidos Liberal, Cambio Radical, Partido Verde, la U, Colombia Humana, los Decentes, el Mais y todos los alternativos, ya tenía 49 votos asegurados que le darían jaque mate a las objeciones de Duque y Uribe, y cuando pensábamos que los reparos a ley estatuaria se hundían, las senadoras Ana Castañeda, de Cambio Radical, y Maritza Martínez, de la ‘U’, desaparecieron del recinto porque súbitamente ambas sintieron unas urgentes e inaplazables ganas de hacer chichi, y aun así la votación quedó en 47 votos en contra y 34 a favor, luego de lo cual, el presidente Macías ordenó al secretario cerrar la votación y leer el resultado, lo cual hizo, quedando registrado en las actas y el Diario Oficial, dándole al hecho según algunos analistas el carácter de cosa juzgada, que debe ser ratificada por la Corte Constitucional.
En ese momento ante la contundente derrota de las objeciones, empieza el inefable Ernesto Macías, Presidente del Senado, a sacar del sombrero todos sus artilugios matemáticos, para demostrar que 47 no es mayor que 34, y que hay que repetir la votación, lo cual exigía con vehemencia y autoridad; si estando los mismos 81 senadores que votaron, esperaba Macías un resultado diferente? No, simplemente dilatar, dilatar y dilatar.
Y para demostrar coherencia en su decisión de continuar la guerra y asesinar a quien ose buscar la paz públicamente, transcribo la nota de El Espectador: “Hola, buenas tardes, habla Francia Márquez. Les escribo porque hace más o menos media hora estábamos en una reunión y llegaron unas personas armadas (…), empezaron a disparar, tiraron una granada. A nosotros no nos pasó nada, gracias a Dios, pero tenemos a uno de mis escoltas y el de otro compañero heridos. Necesitamos que eleven esta situación a nivel nacional. Nosotros estamos acá en el norte del Cauca, en la comunidad de Lomitas, en una de las fincas de la Asociación de Consejos Comunitarios del Norte del Cauca (Aconc)” El Espectador.
El 24 de abril de 2018, Francia Márquez Mina , la líder social del Cauca había sido galardonada con el Premio Goldman, considerado como el “Nobel del Medioambiente”, por la incansable lucha que lidera desde su territorio en contra de la minería ilegal y los intereses económicos reflejados en licencias mineras entregadas sin consulta previa. Hace menos de una semana fue asesinado el desmovilizado de las Farc Dimas Torres, por lo cual el general Diego Luis Villegas pidió perdón a nombre del ejército, reconociendo la posible autoría por parte de un cabo, de su batallón. Que estará esperando el presidente Duque para reconocer el exterminio sistemático de líderes y opositores e ir más allá de sus insulsos e inocuos tuits lamentando esas muertes? Su inacción revela cada vez más una inaceptable connivencia, ante un escenario tan macabro y sangriento.
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