País macabro

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Vergüenza ante la comunidad civilizada de naciones y ante la humanidad, es la que Colombia debe sentir en estos momentos y no por culpa mía ni suya apreciado lector, sino porque nuestra sociedad está enferma, porque el estamento encargado de orientarla y educarla como es la familia, delegó la educación de sus hijos en escuela, iglesia y estado, igualmente enfermos, que dejaron a un lado lo más esencial, la formación con valores.
Esa vergüenza va en aumento vertiginoso, a medida que pasan las horas sin que el presidente Duque haga un pronunciamiento enérgico, ni mucho menos destituya fulminantemente al mercachifle que decidió nombrar como Ministro de Defensa, porque en una lamentable y estúpida salida, típica de él, corrió a justificar el presunto asesinato de Dimar Torres un desmovilizado de las Farc a manos de un cabo del Ejército, diciendo que el ex guerrillero había tratado de desarmar al militar y que se le había disparado el arma accidentalmente.
Pero a las pocas horas se demostró que se trató de un crimen de estado, una ejecución extrajudicial, ya que ante la desaparición del desmovilizado, la comunidad que acudió en su búsqueda encontró a varios militares merodeando una fosa abierta cerca de la cual se encontraron de frente con el macabro y dantesco espectáculo del cuerpo de Dimar, con el cráneo destrozado, castrado y con los genitales tirados en el pecho, semidesnudo con signos de tortura y violación sexual, y ante evidencia tan monumental, le tocó al general Diego Luis Villegas Muñoz darle la cara a la comunidad y en un acto público referirse al triste episodio en que el oficial presuntamente asesinó al desmovilizado de las Farc, por lo que pidió perdón y aceptó la responsabilidad del ejército en el tenebroso episodio ejecutado por mentes enfermas, y peor aun por determinadores enfermos, determinadores que nunca son tocados por la justicia, ni por los medios, porque están el gobierno y el congreso
Y es que este ministro de Defensa, Guillermo Botero Nieto, no pudo salir del naipe de Duque, es muy viejo para ser su amigo, no, es un ministro típico sacado de algún maloliente carriel, porque no es lo mismo decidir la compra de una arroba de maíz, un bulto de panela, una pierna de cerdo, que administrar tres fuerzas militares y dar órdenes a una tropa para decidir cuándo y a quién dispararle; este ministro es una vergüenza, desde el mismo empalme con el Mindefensa anterior, dijo que había que reglamentar las marchas y que se prepararan para la guerra, un fascista de mediocre, que no le llega a los talones a Mussolini, ni a Hitler. Qué podemos esperar de un ministro cuyo padrino, padrastro o jefe, dice que no quiere guerrilleros en el congreso, que los quiere en el monte para seguir repartiendo bala, porque las balas son su único argumento, el mismo con que se apoderaron de millones de hectáreas en todo el país, y que se niegan a devolver con el sofisma de la buena fe, las balas de buena fe.
Por eso el fascismo de poncho y carriel del Centro Democrático, con el absurdo refuerzo de algunos chibchas de ruana y chaleco, horrible mezcla de mazamorra con changua, se opone con todo a la JEP, con el nuevo credo del uribismo que dice, “prefiero guerrilleros en el monte y no en el congreso”, y siendo las 3:50 de la tarde ignoro cómo irá el debate y la votación por las objeciones, y si la abundante mermelada con natilla que están repartiendo en el gobierno, habrá servido para hundir la JEP y poder complacer al Supremo, para que siga dando bala, para lo que necesitan tres o cuatro ministros más, tipo Guillermo Botero.
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