El gran éxito de Gabriel Forero Sanmiguel en Barranquilla a pesar de no ser un caribeño

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Por: Pepe Sánchez 

Para ese lejano mayo de 1974, trabajaba yo en el Laboratorio Químico de Monómeros cuando uno de mis compañeros, Reynaldo Primo Wilches -A.Q.D.d.G- me llamó por teléfono. -Sánchez, como te toca venir esta tarde al Laboratorio, trae un radio. Aquí está todo el mundo loco porque se ha regado la noticia de un asesinato que tiene conmocionada a la ciudad y queremos oír las noticias. Parece que Forero Sanmiguel está transmitiendo.

Me sorprendió. Yo estaba pendiente de un partido de softbol que debíamos jugar al día siguiente, y no había escuchado radio. Pero un crimen en Barranquilla en esa época era algo escalofriante y si había despertado tanto interés entre la ciudadanía, debía tratarse de algo espantoso.

-Es horroroso. La niña fue violada y estrangulada y aunque su victimario acaba de ser capturado los barranquilleros están consternados. Es un crimen maldito, un asesinato infernal, digno del peor de todos los seres- decía en ese momento en la radio Gabriel Forero Sanmiguel.

Decidí ir a la tienda a comprar cigarrillos -en ese tiempo para desgracia mía aún fumaba- y enseguida me abordó una vecina.

-¡Ay, Pepe, qué crimen tan espantoso…! El señor Forero Sanmiguel que está transmitiendo su radioperiódico, no ha podido contener el llanto- me dijo doña Sixta, una dama que laboraba en la sección de Contabilidad de Aerocóndor.

-Venga, viejo Pepe, venga. Estamos oyendo a Forero con la vaina de la niñita- me dijo Julio Navarro, compañero de andanzas en el softbol.

Todos parecían haberse puesto de acuerdo. Desde luego, el monstruoso crimen había puesto a Barranquilla en pie, pero… Esa dimensión de personaje radial alcanzada por Gabriel Forero Sanmiguel era no sólo enorme sino sorpresiva.

Él no era un caribeño. No poseía la vehemencia demagógica y quizá calenturienta de Edgar Perea, el gracejo espontáneo, vivaz e ingenioso de Marcos Pérez Caicedo o el populacherismo desbordado y atractivo de Gustavo Castillo García, pero a punta de tesón, de trabajo y de voluntad, había logrado colocarse entre los más atractivos de Barranquilla.

Nació en Ibagué (Tolima), Gabriel Forero Sanmiguel, y como dicen los amigos de La Cháchara defendió a través del noticiero Forero Sanmiguel Informa (FSI) las campañas a favor del progreso de Barranquilla, desde el año 1956, cuando fundó ese radioperiódico. Un hombre de un carácter al ‘estilo militar’, uno de los secretos para lograr el éxito en su empresa radial.

Fue marino mercante del 45 al 48 en barco Flota Mercante y luego.comenzó a trabajar en RCN en Pereira transmitiendo la entonces famosa Vuelta a Colombia.

Más tarde -nos cuenta su hijo Fernando- la espantosa violencia que desangraba al país, lo hizo emigrar en 1953 a Medellín y después, Leonidas Otálora lo trajo para Barranquilla en 1956. Ahí comenzó su vida radial en la calle 44 con Forero Sanmiguel Informa durante 50 años.

Su gran espíritu cívico y el desmedido amor que sentía por la ciudad, lo llevaron a incursionar en la política. En los años 70, el desmedro, la desidia, el desorden y la decadencia de la ciudad que había comenzado en 1960, tenían a Barranquilla al borde del desastre.

Problemas en el aeropuerto, en las Empresas Públicas y el Acueducto, en la Electrificadora del Atlántico y la Empresa Municipal de Teléfonos, hacían temer que Barranquilla quedase sin servicios públicos e incomunicada, lo hicieron crear un movimiento políticos que llamó Unos Para Todos, que fue una verdadera sorpresa en la ciudad.

En ese año en las elecciones de 1975, la nueva vertiente alcanzó una impresionante cifra de votos, tan elevada, que le permitió elegir ocho concejales, algo sin precedentes en la historia de la urbe.

¡-Increíble…Increíble:::! ¡No puede ser que este cachaco haya conseguido semejante éxito- dijo el fallecido dirigente político, Musa Tarud, al enterarse de los guarismos alcanzados.

Pero no era lo suyo. Como no había aspirado a cargo alguno en cabeza propia, don Gabriel abandonó su exitoso paso por la política y se dedicó de nuevo a su verdadera pasión: La radio

-Soy un esclavo del periodismo, puesto que vivo las 24 horas del día en función de ese medio. Me acuesto soñando con la noticia, me levanto pensando ella, camino en busca de ella y disfruto cada vez que la difundo. Desde que me inicié en la radiodifusión no he dejado de estar ligado al proceso de la elaboración de la noticia. Y eso llena mi espíritu- manifestaría poco después en una entrevista que se le hizo en torno al tema.

Y eso mismo pretendía inculcar -lográndolo en la mayoría de ocasiones- en los periodistas que trabajaban para él

-Duro como él sólo, exigente al máximo pero al mismo tiempo, una verdadera escuela que nos obligaba a ser responsables y eficientes- dijo refiriéndose a él el veterano periodista Ricardo Díaz de la Rosa.

Hoy,a los 94 años, esta verdadera institución barranquillera, esta escuela maestra del periodismo y de la vida, ya no está con nosotros. Ayer partió hacia un mejor destino, a la Diestra de Dios Padre y le rogamos que nos reserve un puesto ahí cerca. Para seguir hablando de sus dos grandes pasiones. La Ciudad y el Periodismo

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