Por: Armando Monterrosa Ruiz

La pregunta es recurrente entre los cartageneros y las respuestas más comunes son “la corrupción”, el “ya lo arreglaron” y el “le dieron manejo”, sin embargo, hay situaciones inexplicables y por las que nadie responde, al igual que por los dineros que inician las investigaciones.

Aunque de alguna manera existe la falta de confianza en la institucionalidad, deben exigirse resultados y cumplimiento de la ley a los entes nacionales que pretenden “brindar garantías”, pero que terminan impartiendo esas lecciones de corrupción de las que tanto se habla.

Cartagena es la ciudad en la que todo se vale, en la que nadie responde por nada, y la que han tomado como vitrina de la corrupción, sin embargo, no pasa nada, las autoridades no entregan resultados y se presentan confusiones por la hegemonía institucional, la situación más evidente es la de la Contraloría General de la Nación en cabeza de Carlos Felipe Córdoba, con la Contraloría Distrital de Cartagena en cabeza de Fredy Quintero.

Carlos Felipe Córdoba Contralor General y Fredy Quintero, Contralor Distrital.

Se ha convertido en un denominador que cada vez que avanza un proceso en la Contraloría Distrital, el contralor general Carlos Felipe Córdoba intervine para quitarle las funciones por control excepcional, atentando de esa manera, también contra la autonomía territorial de las instituciones.

Los casos emblemáticos de Cartagena que han sido destapados por la Contraloría Distrital como los hallazgos en el crédito de los 250 mil millones de pesos del ex alcalde Dionisio Vélez, donde ya se determinó que hubo mal uso de los recursos, fue intervenido con control excepcional por la Contraloría General y desde entonces, nunca más se ha tenido información de resultados ni de avances en el caso, incluso el procurador Fernando Carrillo se pronunció y hace pocos días se conocieron sus acciones, pero Carlos Felipe Córdoba no dice nada y Dionisio y sus funcionarios se pasean tranquilamente como si ya todo hubiera quedado así.

Con respecto a los peajes, que se ha revivido la lucha contra la concesión, es el caso más ardiente, pues los entendidos del tema aseguran que no se cumplieron los requisitos para que se adelantara un control excepcional y además de eso, la fiscalía destapó la corrupción en el ente nacional, y confirmó el proceso que llevaba la Contraloría Distrital, ya hacen dos años que no se conoce ningún avance por parte del ente nacional, ante la situación, la senadora Daira Galvis le pidió a Carlos Felipe Córdoba que entregue resultados de la investigación y le diga a los cartageneros qué ha pasado con el proceso.

La propia norma establece que en el control excepcional deben ser comprendidas las actuaciones de las entidades territoriales, es decir, continuar los procesos que ya vienen adelantados, la contraloría distrital determinó hallazgos, detrimento, y tasó las cantidades de dineros que debían devolverse a la ciudad. Sin embargo, se abrió un proceso nuevo desvirtuando las actuaciones de la contraloría distrital, y el resultado es que no se conoce nada del tema.

Para citar un último caso, tiene que ver con la cuestionada Edurbe y Yolanda Wong, exactamente en el proceso en el que la mencionada empresa contrata por una cuantía de 1.800 millones de pesos unas capacitaciones a familias y niños, lo cual no es parte del objeto social ni de las actividades económicas de Edurbe, por ello, la Contraloría Distrital abrió la investigación y pareciera que en protección de quienes deben responder por “la movida ilegal”, la Contraloría General otra vez intervino con un control excepcional, y hasta ahora no se sabe nada más de la investigación.

Ante la petición de institucionalidad y transparencia de los ciudadanos a los entes de control, la Contraloría General debe respetar la autonomía de las autoridades territoriales y permitir que avancen los procesos que van en defensa del patrimonio público de los cartageneros, además reflejar confianza, garantía y transparencia para entregar resultados de las investigaciones, porque hasta ahora, todo lo que llega a esa entidad desaparece inexplicablemente, confirmando “la corrupción”, el “ya lo arreglaron” y el “le dieron manejo” de los que tanto se habla, pero todo orquestado desde Bogotá, de donde profesan que en Cartagena hacen lo que les da la gana y “deje así ala”.

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