Varios tipos de violencia

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Las noticias han sido abundantes en nuestra Crónica Judicial especialmente en las últimas semanas, sobre todo respecto a la narración de hechos de sangre que involucran a personas que tienen entre ellas parentescos de consanguinidad y de afinidad y entre las que el celo, el deseo de apropiarse de algo que no le pertenece y el control sobre otro ser humano, parecen ser las motivaciones fundamentales por las que se producen asesinatos y otra cantidad de delitos aquí en Barranquilla, los cuales no parecen ser aislados y tampoco ocurren exclusivamente en sectores subnormales de la comunidad.
La persistencia de los grupos al margen de la ley, de atentar contra la tranquilidad ciudadana, está logrando unir a los barranquilleros de bien, para combatirlos, no solamente con el accionar directo de la Fuerza Pública, sino también a través de la información oportuna, que con el paso del tiempo se está convirtiendo en un arma cada vez más poderosa.
Lo cierto es que aquí en Barranquilla, hay que convivir con varios tipos de violencia: la que ocasionan los grupos armados ilegales, la acción del hampa callejera y la violencia intrafamiliar.
Si bien es cierto que la delincuencia sigue haciendo de las suyas, en diversos sectores del perímetro urbano de la capital del Atlántico, también lo es que a nivel nacional la situación sigue empeorando cada día.
Los delincuentes organizados y comunes no pierden oportunidad para actuar, pero igualmente saben que en cualquier momento pueden caer y es muy probable que sean quienes están a su alrededor, los encargados de denunciarlos e impedir que concreten sus propósitos.
De ahí la importancia que la comunidad se organice para protegerse de todos aquellos que la amenazan, organización que por supuesto debe ser coordinada por las autoridades competentes, para que no se presenten enfrentamientos entre los mismos habitantes.
Está claro que la delincuencia común se ha movido últimamente con el empleo de todos sus recursos insospechados y ha generado una grave situación de criminalidad y Barranquilla lamentablemente se ha convertido en uno de sus escenarios.
Los actos delincuenciales que se han registrado en Barranquilla y su Área Metropolitana, como también en otras localidades del Departamento del Atlántico en los últimos días, deben servir a la comunidad para rescatar definitivamente la solidaridad y la plena disposición de colaboración con las autoridades, para que así se constituya la alianza estratégica perfecta a la que hemos hecho referencia en esta misma columna, pues consideramos que es la única manera de alcanzar y mantener la seguridad que tanto se reclama.
No hay que desconocer casos concretos relacionados con la conformación de bandas delincuenciales que se desplazan por todos los rincones de Barranquilla; pero también para abordar la temática de la resocialización, así como la generación de ideas y espacios para que quienes delinquen retomen el camino correcto.
Las pugnas por el control del expendio de drogas, son hechos inocultables en nuestra urbe; en muchos barrios de Barranquilla y de Soledad persisten desde hace ya muchos años estos enfrentamientos.
La denominada guerra entre pandillas, está obligando a las autoridades a cercar barrios como Rebolo, La Chinita, La Luz, el Golfo Pérsico, Zona Cachacal, Las Flores y otros tantos, donde se libran feroces luchas y no encuentran justificación para dirimir sus controversias, mecanismos diferentes a empuñar un arma y pelearse el control de la venta de drogas.

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