La niña y el perro

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“La grandeza de una Nación y su proceso moral, puede ser juzgada en la forma como tratan a sus animales” Mahatma Gandhi.
Este cuento se inicia cuando una niña con diez años de edad, paseando por el parque, vio una bolsa y que algo adentro la hacia mover, al abrirla por curiosidad, se sorprendió al ver tres cachorros de perros recién nacidos, que a primera vista se palpaba en ellos poca movilidad, la niña llamada Koqui, cargó a los tres cachorros y observó que uno de ellos no tenia movimiento, el canino tenía dos lunares uno negro en la pata izquierda trasera y otro blanco en la derecha, ella tomó los cachorros colocándolos tiernamente en la bolsa, los llevo corriendo a casa. En su hogar Koqui inmediatamente socorrió al perro de dos lunares, le dio los primeros auxilios y el can revivió, empezó alimentar a los otros dos, le imploró a su madre para que llamara a un veterinario,. Los médicos mejoraron la salud de los canes y no quisieron aceptar la paga. Al perro de los dos lunares lo llamó Toby y se encariño con él desde un principio.
Transcurrió un mes, tiempo en que la niña sacaba a los cachorros a su acostumbrado paseo por el parque donde los conoció. Koqui nunca pensó lo que el futuro le tenía. Dos meses después estando en casa con los tres cachorros, escuchó que tocaban a la puerta, era un señor muy bien vestido, acompañado por un asistente joven con cámara de video, que al verla, se presentó como Coordinador de una revista y medios audiovisuales especializados en la protección de animales, quien le dijo: “observamos tu actitud frente a los cachorros, en el parque y tu interés en llamar a un veterinario, estos médicos pertenecen a nuestra Organización, por tal motivo ellos no te cobraron consulta, queremos tomarte unas fotos y publicarlas, por el gesto animalista que has demostrado ante estos tres cachorros, que a propósito los colocamos en el parque te comentamos que decenas de personas se acercaron e hicieron caso omiso a la bolsa, como puedes ver en este video, Koqui se sorprendió al observar el video, mas sin embargo tú fuiste la única quien se condolió, continuó diciéndole el coordinador, llevándolos a tu hogar” su madre se acercó en esos momentos un tanto preocupada, Koqui les presentó a los representantes de la revista ambientalista, después de una breve explicación accedió a las fotos ,videos y el posterior informe, haciéndole un reportaje dándola a conocer a la sociedad el gesto humano y generoso de la niña con los perros, que estando enfermos y a punto de perecer, sobrevivieron gracias a su buen corazón, comparando precisamente el sentimiento de Koqui con el de aquellos que pasaron encima de la bolsa sin condolerse, ojalá que el ejemplo pueda ser imitado por muchos niños y adultos para salvarle la vida no solo a animales que son violentados por sus amos, como aquellos caballos y asnos que son azotados por los conductores forzándolos a arrastrar carga utilizando violencia en estos , para beneficiarse, sino también a perros, gatos abandonados ya que son miles de ellos que recorren las calles bebiendo agua sucia y escarbando en los basureros buscando algún atipo de alimentos.
Koqui , pese a su corta edad, se considera una ferviente crítica de la forma cruel como matan a los toros en las llamadas fiestas bravas donde violentan al animal con banderillas para posteriormente y en forma inhumana asesinarlo públicamente con una espada. Todas estas impresiones la reveló Koqui en el periódico y revista, que posteriormente publicó el ambientalista y protector de animales. Al cabo de una semana con tanto informe, Koqui se convirtió en una niña muy popular, era el ejemplo en los colegios y universidades, gracias a su interés y nobleza por los animales, con la ayuda de muchos niños y adultos con facilidad económica, pudo crearse una casa para cuidar y alimentar a los animales callejeros. Esta actividad y generosidad de la niña fue considerada por algunos congresistas para crear una ley para atender a miles de perros de la calle que deambulan enfermos por la ciudad, esta ley se le puso el nombre de “Ley Koqui” fue así como nació ayuda financiera para la casa-hogar canina, llamada La casa de Koqui, Toby y sus dos hermanos estaban felices y contentos porque tenían compañeros caninos para jugar. La casa de Koqui, se hizo muy popular, por el esmero de sus empleados y veterinarios en el trato de los animales, tanto así que las familias iban a buscar algún ejemplar como mascota para su hogar, dejando en contraprestación una donación para el sostenimiento del proyecto de la famosa casa canina creada gracias al buen corazón de una niña.

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