De pacientes a clientes/Gracias a la maravillosa Ley 100 creada por Uribe, las EPS transformaron a los pacientes en clientes

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En la mitología griega, Higia era la diosa de la salud, aseo e higiene para la prevención de la enfermedad, de donde viene la palabra higiene. Panacea, también de la mitología griega, era asociada a la curación, capaz de “curar” todas las enfermedades, y como han podido intuir, es en Panacea en quien se inspiraron políticos colombianos para montar el trillonario y perverso negocio de la enfermedad y la muerte, por eso nunca la misión de una EPS podrá estar inspirada en Higía diosa de la prevención y la salud, porque como empresa privada, una EPS debe ser rentable, en otras palabras su objetivo primordial no es la salud, sino darles millonarias ganancias a sus dueños, y cuando esto no ocurre como tienen presupuestado, la dejan tirada como hicieron Saludcoop, Cafesalud o recurren a “papá” Estado que somos usted y yo amigo lector, para que los refinancie y así volver a ganar lo que se propusieron.
Este diabólico negocio se retroalimenta en un perfecto círculo de éxito garantizado, empezando por la producción masiva de comida altamente nociva para la salud, en donde los lácteos que fueron retirados por Harvard de la dieta saludable, figuran como la vedette, continúa con las carnes rojas, pollos y cerdos con alto contenido de hormonas y antibióticos, siguiendo con embutidos y alimentos procesados repletos de sodio, preservativos y colorantes, y para asegurar el futuro de este repugnante negocio, están formando las divisiones inferiores del ejército de niños obesos, obesidad antesala de una segura diabetes empujándolos a través de los medios que sin ningún control ni pudor, los invitan a consumir diariamente gaseosas y bebidas azucaradas, y si alguna entidad como Educar Consumidores y algunos valientes y honestos congresistas se atreven a proponer al menos control a la publicidad de todas esas porquerías o a ponerle algún impuesto para desestimular un poco su consumo, les cae la aplanadora de quienes obtuvieron curules en el congreso financiadas por los mismos fabricantes de gaseosas, para que sus ganancias crezcan, sin importarles la muerte por diabetes de millones de personas.
Y cuando los grandes productores de esa comida cumplen su maquiavélica misión de enfermar a millones de personas, entra en acción el otro socio del nefasto negocio, mundialmente conocido como el Big Pharma, que son los grandes laboratorios vendiendo sus “maravillosos” remedios, como el Ibuprofeno, y también los fabricantes de equipos para hacer las costosas diálisis; y así, creada la enfermedad, creada la droga, y para coronar este fabuloso negocio viene Uribe y crea con la Ley 100 el engendro de las EPS, un intermediario para que reciba todo el dinero del estado destinado a la salud, y le diga a los clientes-pacientes qué drogas tomar y a qué hospital ir, pero muchas veces ni a los laboratorios ni a los hospitales les pagan, por lo que inmediatamente les bloquean sus servicios, porque esos dineros los desvían a otros negocios de los dueños de las EPS como hoteles, bancos, agencias de viaje, todo ajeno a la salud, y es donde comienza el viacrucis de pacientes para lograr una cirugía urgente o una cita con especialista, y mientras la enfermedad avanza, la EPS tranquila y descaradamente dice que no tiene prestador de esos servicios, ni tampoco para cuándo podrían reanudarlo, pero el aporte del gobierno y del usuario, lo reciben puntualmente, mientras Supersalud y Minsalud no hacen absolutamente nada.
El tour que hice en días pasados por algunas clínicas y EPS, visitando familiares que requerían cirugías urgentes, me inspiró para escribir esta columna, al ver tanta gente enferma, adultos con arterias tapadas por el colesterol buscando un cateterismo, jóvenes esperando a ser amputados por diabetes, niños intoxicados por comer chatarra, en fin toda una escena dantesca y apocalíptica, que se podría evitar o minimizar, si tuviéramos gobernantes honestos que orientaran a su pueblo a comer saludablemente, para quienes la salud de sus gobernados esté por encima de la rentabilidad de las EPS. Un estado responsable nunca entregaría el control de la salud a unos mercachifles como hizo Uribe.
Moraleja: Prohibido enfermarse en Colombia.
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