Opinión | A veces no está de más perder

No es mentira, es verdad. No es una película, es realidad. Junior, ¿si bien no le favorecía empatar… Estará buscando los penales que tanto desperdicio anteriormente? Si sigue así terminará buscándolos en la siguiente ronda, y seguro, con la suerte que tanto lo acompaña, se llevará por su capacidad más que por lo táctico, a cuanto rival y por ende conseguirá una novena estrella… Algo que ningún fanático lo creería.

Dirán que es el invicto más falso o más representativo o que otra palabra se le pueda categorizar a un onceno que más que estar en zona de confort, está en un estado de displicencia. Como consecuencia, sus rivales ya conocen su juego, sus movimientos, realizando un juego proporcionalmente mejor, haciendo lo máximo necesario y no como el rojiblanco un mínimo esfuerzo.

Creo que al Junior no le importa ganar. Perder, tampoco. Pues para ellos el empate es una victoria y más aún, un invicto histórico, superando al Once Caldas en el 2006. Pero qué….Sería un eterno silencio los suspensivos y andar con epítetos sería darle más importancia a un equipo que ya irrespeto su casa. Por eso reitero, es hora de perder.

A veces perder es complejo decirlo. Nadie quiere hacerlo en absoluto, pero cuando la arrogancia en virtud del buen juego olvida que es bueno mirar lo que sucede en el ambiente, es hora de agachar la cabeza y empezar a ver qué es lo que acontece con el equipo de Luis Fernando Suárez.

Qué bueno, no ha perdido pero que mal que siendo el mejor, hace tiempo no gana y los rivales llegan a Barranquilla y se sienten con el gozo de haber derrotado o medio golpeado aún equipo, que por soberbio está a punto de caer.

Acciones del empate a 0 goles entre Junior y Deportivo Pasto este domingo en el Metropolitano.

Sí, es un onceno que cuando caiga le será difícil levantarse. Pues los egos clamarán y habrá una hecatombe en esta película o proyecto llamado Junior 2019. Sigo insistiendo, es hora de acabar esta generación que ya ha desgastado la pasión del hincha, hay que darle paso a la juventud, a sus aspiraciones y no pensar en el próximo contrato que vendrá en el siguiente semestre.

Ellos están bien, asegurando una clasificación lúgubre y opaca falta de luz y alegría. No hay intereses de amar a la bandera, al escudo. En el terreno se evidenció un equipo parado en la cancha. Ya no hay Pacheco, Mackenzie o un Vladimir… A Junior le interesa cada vez más ser un equipo con intereses particulares que conformar una ejemplar institución.

Al parecer fue un cuadro diseñado a apostarle a la Libertadores. A no visionar más allá de un campeonato. Pero nosotros somos solo hinchas del Junior como la solución cultural en el Caribe. No le damos importancia a otras disciplinas donde hay talentos que cada día dan su mayor esfuerzo, dejando el nombre de la ciudad en lo más alto, como el beisbol y la novena de los Caimanes, el baloncesto y los Titanes, el patinaje y Alex Cujavante. Ahora hubo torneo de Raquetbol siendo anfitriona Barranquilla, y en unos meses torneos de natación, o los diferentes pugilistas que serán posiblemente campeones mundiales.

Y bueno, aún estamos a tiempo de ver el sol resplandeciente y observar otras disciplinas para ver si somos una ciudad versada y variada en cualquier deporte. No dependiendo de un Junior, que ha prometido en ya casi 20 años superar lo que hizo en el 94. Hasta ahora no lo ha realizado, ni en sus diferentes proyectos ni como institución.

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