En defensa de ‘La Mona Jaqueline’ / Lemus confiesa que se ha ganado sus afectos

0
1446
Pedro Lemus, precandidato a la Gobernación del Atlántico.

Hace unos días en una reunión con la comunidad de Soledad, conocí a una joven llamada María Alejandra Arias Méndez, ella es hija de Jaqueline Méndez, la famosa “Mona” de la Torre del Pescado, un restaurante ubicado al pie de la torre de energía del barrio Las Torres. Ella se acercó a mí después de que terminé mi intervención en una jornada de mesas de trabajo que realizamos semanalmente junto con mi equipo de voluntarios en dicho municipio.

María Alejandra me cuenta que la conmovieron algunas de mis palabras, porque ella puede estudiar Biología en la Universidad del Atlántico, gracias a los corrientazos de pescado, sancocho y arroz de liza que diariamente y por 13 años ya, vende su familia en el restaurante informal “La Mona”.

María Alejandra da su testimonio y dice que fue con el restaurante que su madre pagó su matrícula; que le cuesta unos 400 mil pesos y que ella desde pequeña ha ayudado en el negocio familiar. Además, vende dulces en la universidad y en los buses para cubrir sus gastos de fotocopias y transportes.

Debo confesar que a María Alejandra no la conocía, y que tampoco he tenido la oportunidad de comer en “La Mona”, pero días antes había leído la noticia en un medio impreso de la ciudad y quedé impactado. “Insólito: restaurante funciona al pie de una torre de energía”, decía el titular de una noticia que contaba cómo en la avenida Las Torres, límite entre Barranquilla y Soledad, varios restaurantes informales a cielo abierto se asentaron en parte de la vía para vender sus comidas.

La noticia se concentraba en que estos comercios estarían invadiendo espacio público, que sus clientes causaban gran congestión vehicular y que, de acuerdo con lo manifestado por la alcaldía de Soledad, pronto debían ser desalojados del lugar. Esta situación me hizo pensar sobre la falta de oportunidades que tienen muchas familias del Atlántico y sobre el ingenio natural que utilizan para sortear las dificultades.

María Alejandra es un ejemplo de cómo gracias al trabajo duro, una familia puede salir adelante, ella me cuenta que su hermana de unos 18 años está a punto de graduarse del colegio y que sueña con estudiar también en la Universidad; si pierden el restaurante se irá su principal medio de subsistencia, por lo que ahora todos temen que los desalojen.
Eso no lo podemos permitir.

La principal tarea del Gobierno es proveer seguridad y oportunidades a sus ciudadanos, no quitarles sus fuentes de ingreso dejándolos desprovistos de herramientas para avanzar. Además ¿por qué la palabra desalojar? Es un verbo violento contra personas que solo quieren trabajar para vivir. Antes de pensar en desalojarlos, la Alcaldía debería trazar un plan de reubicación concertado con los comerciantes del sector. Uno que garantice su actividad económica sin que tengan que exponer sus vidas asentándose bajo una torre de energía.

Esto debe ser una respuesta del Gobierno, que también tiene la obligación de adaptarse a las realidades de la gente de a pie, hecha a pulso y trabajadora, quienes son los que le dan vida a un municipio como Soledad. La gran diferencia de María Alejandra con otros jóvenes de su edad que han tomado el camino de las drogas, la delincuencia y el crimen, es que ella tuvo la oportunidad de seguir su educación superior en la Universidad, eso en sus propias palabras la llena de ganas de trabajar por su barrio y su municipio.

Estas son las historias que queremos escuchar cada vez más en el departamento, historias que esperamos que dejen de convertirse en la excepción y se vuelvan la regla general.
Quiero decirle a María Alejandra y a su madre Jaqueline que trabajaré por defender a los comerciantes de Las Torres y que pronto estaré en “La Mona” para comerme un buen pescado.

Comentarios