Es necesario remitirse a cifras e indicadores sociales para identificar los problemas sociales de nuestra ciudad, tales como indicadores de informalidad de nuestra ciudad del DANE, que nos acerca al 60%, quinto puesto en el ranking de pobreza monetaria moderada en el país , según Departamento de Prosperidad Social (DPS), Índice de Progreso social, Barranquilla como vamos, y metas a cumplir en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en materia ambiental, educación, salud, saneamiento básico, acceso a la educación superior, remplazo de energías, seguridad, convivencia, participación ciudadana, medio ambiente sano, alimentación, vivienda digna, atención a la infancia, solución a la problemática del espacio público, movilidad, equidad en impuesto y mejoramiento a la calidad de vida, proyectos de empleabilidad y emprendimiento, pero lo más importante para nuestra ciudad, reformular políticas macro y microeconómicas que permita generar una nueva etapa de industrialización, desde un consenso publico privado, con un estatuto tributario que sea atractivo para la inversión nacional e internacional, que aborte un escenario para mejorar la formalidad laboral , permitiendo generar calidad de vida y bienestar social, desde nuestra ciudad, escogida como la capital del Tratado de Libre Comercio (TLC) por la condición de ser capital del Caribe Colombiano, por su vocación Portuaria e Industrial y su transformación traumática en ciudad comercial.

Este escenario social, ligado a lo económico y político, nos conduce a formular soluciones a los problemas que hoy la ciudad está viviendo, en materia de seguridad ciudadana, pobreza multidimensional, movilidad, salud y educación con calidad, que se ha intentado resolver o desde el enfoque de la infraestructura física y la imposición de impuestos exagerados, lo cual ha colocado a nuestra ciudad entre las más violentas del mundo ante los indicadores de homicidios ( 40 por cada 100 mil habitantes), garantías a ingreso a la educación universitario (4% a estudiantes de egresados del sector oficial), disparo en cifras de morbilidad y muerte de niños al momento de nacer y mujeres al momento de parto, entre otros.

Y para finalizar, no hay garantías sociales a jóvenes inmerso en la droga, desadaptación y delincuencia en nuestra ciudad, cuya única solución es la muerte o la cárcel, sin tener ninguna propuesta desde los consejos de juventud, lo cual ameritaría la propuesta de un Instituto para la Juventud en Barranquilla, para construir políticas publicas desde los consejos de juventud, que permitiría construir el derrotero de su porvenir.

En conclusión, la tarea de inclusión social está por hacer en nuestra ciudad, es decir, si no se vislumbra una Agenda de ciudad dispuesta a solucionar la problemática de los niños y jóvenes de nuestra ciudad, tendremos una excelente ciudad desde la infraestructura pero una sociedad en crisis desde lo social.

Atte

Rafael Sanchez Anillo

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