El padre Guillermo Serra explica qué significa el Jueves Santo

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El inicio de la cena, tu cena, es introducida por el gran deseo de tu corazón de llegar a tus discípulos y ofrecerles los regalos de tu corazón.

Tu amor era tan grande que adelantas tu Pasión para poderles ofrecer los frutos de tu sacrificio antes de tu entrega. Adelantaste la celebración de la Pascua un día para poder quedarte con los tuyos y celebrarla, dándole un nuevo significado. Ahora, tú te presentas como el cordero inmaculado, sin mancha, que se ofrece por ellos y todos los hombres.

Llegaron a esta cena con una sensación distinta. Intuían que algo especial había dentro de ti. Y tus palabras y gestos confirmaron su presentimiento. Notaban un aire de tristeza pero a la vez de intimidad y fraternidad. Tomaste pan, y se lo presentaste, haciendo vida las palabras de tu discurso del pan de vida: “Tomad esto, es mi cuerpo”. “Tomad esta copa, es mi sangre”. Se miraban unos a otros como no dando crédito a lo que oían, pero tu mirada lo decía todo. Te estabas dando en comida y en bebida.

Y también les mandaste hacer lo mismo en memoria tuya. Y así, de este modo tan sencillo, los ordenaste sacerdotes, ministros de tu amor. Y tras darte en alimento, ahora sí les ofreciste y pediste que vivieran el mandamiento nuevo, el mandamiento del amor, en el contexto del sacrificio más grande, y con tu cuerpo y tu sangre ya muy dentro de tu corazón.

¿Qué más te podemos pedir, Jesús? Te diste todo, te diste por adelantado, te diste para siempre.

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