Se necesita más unión entre los congresistas de la Región Caribe

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Por Italo Iguarán Pertuz

En diferentes épocas hemos hablado en LA LIBERTAD acerca de la necesidad urgente e ineludible de convocar voluntades y de unir esfuerzos, para promover los propósitos o causas de la Costa Atlántica, bajo un denominador común. Algo se ha hecho en ese sentido pero parcialmente, sencillamente porque no ha habido un movimiento continuo y aquellas posibilidades identificadas a las cuales se les asigna promisorio porvenir, se evaporan rápidamente precisamente por falta de unidad de nuestros senadores y Representantes a la Cámara.

Esa falta de unidad de conciencia para defender lo regional, también le ha abierto espacios a la subestimación centralista, porque es notorio que la Región Caribe no se le tenga en cuenta –casi para nada- cuando de favorecer a las regiones se trata; para muestra un botón, la representación de nuestros departamentos en la nómina nacional es mínima, comparada con lo que reciben otras secciones del país y cuando se trata de justas peticiones.
Como por ejemplo la conservación de un patrimonio nacional como el Muelle de Puerto Colombia, no mereció la menor atención, como el caso del puerto de aguas profundas un proyecto aplazado por muchos años, una definitiva solución a la actual problemática que afronta el canal de acceso al Terminal Marítimo y fluvial de Barranquilla, para que se acaben los “pañitos de agua tibia” en que se han constituido los trabajos de dragado durante todo el año, la construcción de la tan promocionada carretera Palermo a Plato, que a la vez se convertiría en un muro de contención en tiempos de crecientes del Río Magdalena.

Existe un marginamiento que pesa y este se puede apreciar en la asignación de recursos para proyectos prioritarios de envergadura; sin embargo predomina cierto conformismo entre nuestros mismos representantes en el poder legislativo.

La voz de quienes debieran pronunciarse, como nuestros flamantes senadores y Representantes a la Cámara, no se hace sentir y la disposición se convierte en un permanente distanciamiento que anula las acciones de conjunto o de frente común, tal como lo hemos venido planteando desde hace algunos años.

Sobre este tema es conveniente insistir y deberá estar en la agenda de los congresistas, de los diputados, de los concejales, de las universidades, de los gremios, de las organizaciones sociales, es decir de todos los sectores, por encima de las parcialidades políticas.

Ya va siendo tiempo que los representantes de los distintos estamentos de nuestro departamento del Atlántico y la Región Caribe en general, incluyendo desde luego todas las esferas gubernamentales, se decidan a recortar las distancias que se mantienen y que hace cada día más rígida su separación del gobierno central.

Otras regiones de Colombia han alcanzado las metas propuestas, por la unidad con que sus dirigentes asumen sus propósitos de interés general. Aquí hace falta ese espíritu y la nueva generación de dirigentes políticos, que bien podría romper ese crónico distanciamiento y por el contrario diseñar acciones que animen la convergencia con la intención de construir todo lo que está haciendo falta.

Algo tendrán que hacer nuestros dirigentes políticos, si en verdad aspiran a ser solidarios, donde la ayuda estatal y la inversión social lleguen a todos y donde sin exclusión todos puedan participar en las decisiones y en las realizaciones.

La bancada costeña en el Congreso tiene la palabra.

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