En juego disputado por la jornada 15 del rentado nacional colombiano, Junior nuevamente empató y aún sigue invicto… ¡Vaya, vaya! Una emoción más que positiva, muy negativa.

Pues el cuadro de Luis Fernando Suárez se le olvidó ganar, se le olvidó ser contundente y empató ante un Nacional que, siendo superior, no subestimó al rojiblanco porque tampoco fue un equipo avasallador y dominante. Entonces… ¿Qué está pasando con el Junior?

¿Qué le pasa al equipo barranquillero que adolece de casi todo? Padece de velocidad al momento de atacar, contundencia para definir, creatividad que no realiza y delantera sin efectividad. Aunque cabe aclarar y reconocer el juego táctico del Nacional que se paró bien en el sistema de juego, y pudo llevarse los tres puntos, pero gracias al meta del Junior, Sebastián Viera, siendo el mejor jugador del equipo, no permitió el grito de victoria del equipo ‘verdolaga’.

Al parecer la eliminación temprana de la Libertadores está cobrando factura, pero que ¿Acaso no hay otro campeonato en juego? Se nota y es evidente que al conjunto del Junior le falta amor y voluntad para salir a ganar y convencer. Los jugadores, al parecer, perdieron el rumbo y no obedecen ya a sus visiones… Algo extraño ha pasado, desde el primer día por Copa Libertadores, cuando perdieron en casa con el Palmearas, por 2 goles a 0.

Ahora bien, dentro del terreno de juego aún sigo sin saber por qué sacar al mejor jugador, Sebastián Hernández y tampoco sé por qué el juego de Rangel aún no convence. De Teo, se apagó en el segundo tiempo y de Díaz, definidamente no es el mismo que pensaba irse para Europa. Como consecuencia, la columna vertebral del equipo se está acabando.

Y sí, emociónate en ser el único equipo invicto, pero es más que una derrota este encuentro por la actitud de los jugadores que oxigenaron a un equipo como Nacional casi que eliminando en la Liga del primer semestre del 2019.

Ahora, me asalta otra duda. ¿En quién puedo hallar el liderazgo del equipo? Al parecer no hay intereses para serlo, ellos saben que tienen talento, pero no liderazgo en cada una de sus posiciones. El liderazgo se perdió en unas promesas que se esfumaron con el pasar de los días y tampoco le echemos la responsabilidad al gramado, porque Junior hace rato que no hilvana una jugada de peligro cómo se evidenció en el partido. Solo una, y eso, en medio del cansancio de ambos oncenos y al juego improvisado. A diferencia de Nacional que fue más sólido y completo, que entretejió varias ocasiones de gol y se fueron con un empate con sabor a victoria.

Es lamentable pero el panorama ya no es alegre y vistos como se observaba a principio de año cuando fueron los ‘Supercampeones’. Por el contrario, podría presagiar y ojalá me equivoque, Junior no pasará del primer juego de la siguiente ronda. Es que no se le siente el alma, no se le ve la pasión con que combatían a sus rivales y lo peor, ya no hay amor por el proyecto que ellos habían expresado.

Esperemos que el barco del plantel rojiblanco no se hunda y pueda mejorar sus estrategias, marcando un férreo objetivo de convencer, y así llegar a una meta con convicción de ganar, sin volver a las dudas.

Ya es hora de ‘despertarse’. No estaría mal en estos últimos juegos perder. Porque, aunque suene descabellado es bueno que despierten del gran letargo de la pesadilla de la Libertadores que ya pasó y concentrase para lo que se viene, la siguiente ronda.

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