Hongo conocido como Candida auris asusta al mundo y a Colombia

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El hongo Candida auris integra el grupo de las infecciones intrahospitalarias y emerge cada vez más resistente entre pacientes con el sistema inmunológico debilitado y ante las terapias antibióticas más corrientes.

No es que el hongo Candida auris sea tan misterioso como plantearon las primeras crónicas periodísticas ante su aparición virulenta en varios países del mundo, sino que – si es que cabe la elección de un adjetivo para describirlo- tal vez el correcto sea “resistente”, ya que demostró hasta hoy un alto poder de supervivencia.

Tiene un alto poder de resistencia a las terapias antibióticas más corrientes que se usan para repeler una infección entre los confines de una institución de salud. Se suma al diagnóstico sobre el “teatro de operaciones” de este hongo, la dificultad de su detección temprana, provocando cuando se ofrece un tratamiento que presente una resistencia innata a las varias drogas antibióticas que se utilizan habitualmente.

Este hongo produce enfermedades severas e invasivas que afectan la sangre, el corazón y el cerebro con una alta mortalidad. Los países que hasta el 2019 reportaron infección por Candida auris son Estados Unidos, Canadá, Venezuela, Reino Unido, Alemania, Francia, España, Pakistán, Japón, India, y varios países del continente africano, entre ellos Sudáfrica.

En Colombia

Según un estudio publicado en enero de 2017 en ‘Emerging Infectious Diseases’, llamado ‘Infecciones invasivas con levadura resistente, Candida auris’, Colombia da cuenta de haber encontrado 17 casos de infección por el hongo, de los cuales el 35,2 por ciento murieron antes de los 30 días.El análisis liderado por José Rodríguez, Carlos Álvarez y Soraya Morales-López reporta que los pacientes estuvieron hospitalizados en seis instituciones en la región norte de Colombia entre febrero y julio de 2016, de los cuales nueve eran hombres, con un rango de edad desde recién nacidos hasta los 77 años, y el 88,2 por ciento de ellos estuvieron hospitalizados en unidades de cuidados intensivos.En casi todos se detectó el hongo en la sangre, pero en algunos de ellos en el líquido peritoneal, líquido cefalorraquídeo, huesos y orina. La mayoría de ellos tenían catéteres y sondas.En cuanto a tratamiento, 15 de ellos recibieron terapias antimicrobianas de amplio espectro y medicamentos para hongos, administrados en diferentes periodos de tiempo.

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