El abogado educador

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Este ensayo tiene como objeto destacar al abogado que enseña, filosofa, comunica y perfecciona a sus alumnos, formándolos autónomamente: se trata de los encuentros desarrollados en clases de Filosofía del Derecho en el Programa de Derecho de la Universidad Simón Bolívar (I–2019), con el docente Reynaldo Mora Mora, educador, que se ha encargado de priorizar la formación de un nuevo abogado (Mora, R. Prácticas Curriculares, Cultura y Procesos de Formación. Segunda Edición. Ediciones Universidad Simón Bolívar, Barranquilla, 2012).
El perfil de un abogado educador tiene como objetivo, desarrollar y fortalecer aquellas cualidades en un abogado critico, investigativo y constructivo de saberes, en tal sentido, debe ser multifuncional, reuniendo todas y cada una de las exigencias que la sociedad les hace, ya que sobre ellos recae la responsabilidad que los abogados que se están formando sean los mejores, íntegros, respeten la dignidad humana y que tengan ética y moral como fundamentos de quehacer (Mora, R. Currículo y saberes en la formación de abogados: propuestas para pensar la educación jurídica. Ediciones Universidad Simón Bolívar, Barranquilla, 2014). Este ejercicio se ve robustecido si en los futuros profesionales hallamos en una propuesta curricular: que sean filósofos, reflexionen constantemente en los problemas de las ciencias jurídicas; socráticos, hacerse preguntas en cualquier situación o momento, transmitir esa necesidad de indagar; ser abogados Hércules, íntegros donde primen sus principios, y los principios constitucionales; que sean abogados Prometeo, deben desenvolverse en cualquier problema u obstáculo sin importar la gravedad; pero sobre todo deben ser eclécticos, en cuanto sus miradas, sus puntos de vista deben ir mucho más allá, sus posiciones deben tener en cuenta las opiniones, las respuestas de sus discípulos, ser abogados autocríticos (Mora, R. Derecho Educativo. Ediciones Universidad Simón Bolívar, Barranquilla, 2010).
Diferentes ensayistas, promesas como futuros abogados, que bien este proceso formativo han venido reflexionando semanalmente en el Taller de Lectura y Escritura desde la Filosofía del Derecho, donde sientan posiciones, entre otros tenemos: Pérez, Ma., en su ensayo “Filosofía y formación de abogados” anota: que “La Filosofía del Derecho, es toda aproximación al hecho jurídico, es el acercamiento a un fenómenos que ha acompañado a la humanidad desde su aparición, puesto que la ley y el derecho constituyen constantes históricas que han influido de forma general en la gente y en los modelos sociales y políticos (La Libertad, Barranquilla, mayo 12 de 2018, p. 2ª). De ahí, que el derecho necesita de esta filosofía, pues como lo señala, Jiménez, J., en “Filosofía y derecho”: Por su parte, el derecho es el conjunto de normas que regulan la conducta humana enmarcada en un sistema de instituciones jurídicas basadas en principios y valores para una determinada sociedad con el objetivo de alcanzar el bien común, la seguridad y la justicia (La Libertad, marzo 24 de 2018, p. 2ª). Es por ello, que Rodríguez A., nos invita a “Pensar en la formación de abogados”, “como una construcción histórica, social y cultural compleja, al cual debe contar con la colaboración estrecha de otras disciplinas, como la filosofía, a fin de responder a los retos del derecho contemporáneo (La Libertad, octubre 13 de 2018, p. 2ª). Salazar, A. en “La formación de abogados” reflexiona. “El contenido de la Filosofía del Derecho de la formación de abogados en un sentido amplio es el estudio filosófico, no ya sólo de la norma jurídica positiva, sino de todas las corrientes de pensamiento que sirven de fundamento al propio derecho, entendido este como el orden normativo e institucional de la sociedad” (La Libertad, abril 6 de 2019, p. 2ª).
El docente, como un jurista entra a potencializar la excelencia académica, dando instrucciones claras y precisas a sus estudiantes. Ayuda al desarrollo de las habilidades y destrezas que va desarrollando el nuevo abogado. El abogado educador está comprometido con la enseñanza plena del derecho. Como ejemplo de lo antes planteado tenemos al educador Reynaldo M, quien en sus clases de Filosofía del Derecho cumple con esos requisitos que reclama la sociedad en la formación de nuevos abogados, además, de esto nos prepara y nos hace amantes del derecho; creando en sus discípulos abogados filósofos, que entienden la importancia de filosofar en nuestra profesión y crecer cada día (Mora, R. et al. Saberes y Formación Ciudadana. Enfoques socio educativos e históricos. Ediciones Universidad Simón Bolívar, Barranquilla, 2014).
Teniendo claro el papel fundamental de estos excelentes educadores, podemos inferir que su función en la estructura de la sociedad, y en especial en la formación de los nuevos abogados-juristas es sustancial, alcanzar estos perfiles, son un plus para sus ejercicios profesionales, que ayudan a ser cada día más y mejor, entonces, el crecimiento de los nuevos abogados se basa en la función que desarrollan estos educadores.
De los planteamientos anteriores, podemos caracterizar, a este abogado educador, promoviendo lo que los distintos ensayistas de Filosofía del Derecho plasman en sus escritos, entonces, este educador habrá de promover: un abogado para la paz, un abogado investigador, u abogado que valore la dimensión jurídica en la sociedad, un abogado cultor de la educación jurídica, un abogado epistemólogo, un abogado que aborde las rupturas de la sociedad, un abogado que piense su formación permanente, un abogado que cuestione y debata los planes de estudio, un abogado humanista, un abogado que asuma la constitucionalización de su profesión. Se trata de preocupaciones que harán parte de una obra próxima a publicarse con el beneplácito del sello editorial de la Universidad Simón Bolívar: “Lecciones de Filosofía del Derecho: Un ejercicio de lectura y escritura de estudiantes y docente”.
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