Por la reivindicación de nuestra región

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Resulta preocupante la situación en materia socioeconómica para gran parte de los departamentos que conforman la Región Caribe.
Un informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas – Dane situó a los departamentos costeños especialmente La Guajira, Magdalena y Sucre, entre los más pobres de Colombia, corrobora que aquí la crisis apunta hacia la marginalidad; los indicadores son elevados en el orden de pobreza, indigencia y necesidades básicas insatisfechas, en comparación con otras regiones del país.
Las razones que el análisis arroja es que en nuestra región ancestralmente ha existido un manifiesto descuido en la gestión pública, lo que quiere decir que son otros los intereses que guían a quienes por mucho tiempo han detentado el poder en los cargos de administración y de orientación, a lo que tenemos que agregar la politiquería y la corrupción predominantes, como también la falta de planificación, situación que desdice de lo que debe ser un correcto manejo de la cosa pública, especialmente en lo que concierne a administrar con pulcritud y buen criterio de eficiencia los recursos dirigidos a los sectores más necesitados.
¿Cómo se explica por ejemplo que La Guajira, un departamento que produce un gran porcentaje de las regalías que se reparten a todo el país, se encuentre catalogado como uno de los más pobres de Colombia?
En general, el rezago que hoy presenta nuestra región encuentra aquí los factores más significativos, para estar situada en un bajo grado en cuanto a desarrollo social; mientras en el interior del país el avance progresista no solo se ve, sino que la ciudadanía lo disfruta y aprovecha de sus beneficios; he ahí la diferencia de nuestro atraso y el liderazgo de otras regiones.
Para nadie es un secreto los graves problemas que afrontan los departamentos de la Costa en materia de salud, educación, infraestructura y empleo; esta circunstancia obliga a que los entes de control, analicen detenidamente cómo son invertidos los recursos aportados por los contribuyentes, cómo se están manejando y el porqué de los resultados tan deficientes, reflejados en el crecimiento de los problemas y necesidades básicas insatisfechas.
No hay que negar tampoco que nuestros departamentos padecen de serios problemas de vías y más que todo en lo que tiene que ver con la inversión de recursos propios dirigidos a la red terciaria, los cuales son demasiado ínfimos, igual acontece con los sectores de salud y educación, pues se ha comprobado que las precarias asignaciones presupuestales no son suficientes para cumplir con las proyecciones que se tienen para estos menesteres, de ahí la gran cruzada emprendida por LA LIBERTAD. La falta de unidad de conciencia para defender lo nuestro es la que le ha abierto espacios a la discriminación centralista.
Existe un marginamiento total para todos los departamentos de la Región Caribe y este se puede apreciar en la asignación de de recursos para proyectos de envergadura; sin embargo, predomina cierto conformismo entre los mismos sectores.
La voz de quienes debieran pronunciarse ante el gobierno central, como nuestros flamantes senadores y representantes, muy contadas veces se hacen sentir, dejando la sensación de que la región sigue huérfana de dirigentes probos y seriamente comprometidos con la causa de reivindicar y situar a la Costa en el sitial que se merece, con óptimos servicios públicos, eficientes vías y el reto permanente de superar cualquier obstáculo que le impida alcanzar los mejores niveles de beneficio social a toda su población.

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