Crimen de dos mujeres israelí conmociona a Argentina

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Los forenses han permitido develar cómo fueron los últimos minutos de las hermanas israelíes Pyrhia Saroussy de 63 años y Lily Pereg de 54, asesinadas el 12 de enero, un día después de su llegada a Mendoza para visitar al ahora acusado por el doble crimen, el ex militar israelí Gilad “Nicolas” Gil Pereg (37), hijo de Pyrhia y sobrino de Liliy. Los detalles suman más horror.

De la menor de las hermanas, Lily, que trabajaba como científica en Australia, la autopsia reveló que murió de tres disparos, pero de su hermana sólo se habían acreditado golpes. Ahora, los análisis al cadáver de Pyrhia, la madre Gilad, demostraron que la mujer murió estrangulada con un lazo. El acusado, además de golpear a su madre, la habría ahorcado hasta causarle la muerte.

El 25 de enero, el hijo y sobrino de las víctimas fue detenido. Al día siguiente, la Policía mendocina encontró los cuerpos de las mujeres, enterrados en la casa del propio Gil Pereg, donde habían ido a visitarlo. Los investigadores creen que planificó el asesinato de sus familiares cuando se enteró que viajarían a Mendoza para solucionar cuestiones de deudas. Por eso, tres días antes de la llegada de las mujeres, Gil Pereg denunció ante la Justicia el robo de una pistola calibre 9mm y dos armas calibre 38, que cuando los investigadores hicieron allanamientos en esa propiedad, fueron encontradas en su casa.

A Lily la asesinó de tres disparos. Una ingresó por el tórax y perforó el pulmón y el corazón, provocando su muerte en forma inmediata. Utilizó una de las armas que había denunciado como robada, el revólver calibre 38.

A su madre, Pyrhia, las pruebas forenses indican que la golpeó y arrastró su cuerpo, debido a que había lesiones en la cadera y en los brazos. “La autopsia denota que hubo una lucha, signos de defensa”, indicaron los investigadores. Y ahora la Fiscalía confirmó que la causa de la muerte fue “estrangulamiento con un lazo”.

Para esconder los cuerpos, el asesino atravesó hierros en los cadáveres de las mujeres y los enterró en una habitación subterránea. “Al ser post mortem, no se puede tener como un agravante del delito. Obviamente estas situaciones se valorarán luego para meritar a futuro en una pena, riesgo procesal”, explicó la fiscal de homicidios Claudia Ríos, quien llevó adelante la investigación e imputó a Gil Pereg por “homicidio agravado por el vínculo en concurso real” (en el caso de su madre) y “homicidio simple” (por su tía).

Saroussy era funcionaria de un ente recaudador israelí y Pereg era profesora de microbiología en la Universidad de Nueva Inglaterra, en Australia. Compañeros de la docente aseguraron que su hermana le insistió para que la acompañara a Mendoza para visitar a Gil Pereg. Llegaron el viernes 11 de enero y desde el día siguiente nada más se supo de ellas.

Gil Pereg está detenido en el penal mendocino de San Felipe. Está aislado en una celda, sin tomar contacto con otros presos. Insiste, a través de una carta presentada por sus abogados, en llevar a sus gatos a su celda, con quienes dormía en el piso y compartía sus días. Las autoridades del penal consideran que es imposible porque agravaría las condiciones de higiene de la cárcel.

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