Lectura pedagógica del discurso de angostura

155

Leer pedagógicamente el Discurso del Libertador Simón Bolívar ante el Congreso de Angostura (15 de febrero de 1819), confiere sentido para develar los propósitos emancipadores y de libertad del prócer caraqueño. A su vez, es nuestro compromiso como educadores, de conmemorar las fechas fundadoras de nuestra nación. Se trata de una tentación muy fuerte, la de poder identificar las líneas gruesas de este acto fundacional a fin de hacerlo emocional y sentimentalmente enseñable. Este discurso, es, en cierto modo, el que catapulta la representación misional del padre Fundador de la Patria, que se expresa en el Juramento del Monte Sacro (“¡Juro delante de usted, juro por el Dios de mis padres, juro por ellos, juro por mi honor y juro por mi patria, que no daré descanso a mi brazo, ni reposo a mi alma, hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español!”, 1805), texto que bebe de otros, cargados de una prolífica enseñanza de unidad y libertad, como fueron: “El Manifiesto de Cartagena” de 1812 y “La Profética Carta de Jamaica” de 1815. El fuerte de estos textos libertarios, son las aportaciones que sobre el pasado, el presente y el futuro plasmó Bolívar de la realidad en las antiguas colonias españolas.

El Discurso de Angostura, es un “Proyecto de Constitución que me tomo la libertad de ofreceros en testimonio de la sinceridad y del candor de mis sentimientos” señalaba Bolívar, en él, el lector va a encontrar razonamientos directos para la constitución de la unidad política. El texto está construido con múltiples observaciones de interés que actúan como condimento. Es la “cocina de la escritura” de cómo construir un Estado, cómo hacer filosofía política, lo que sugiere que uso podemos hacer de él y de qué modo. Por eso el lector va a descubrir en este discurso cosas que no va a encontrar argumentos y lugares insospechados, asuntos que ya sabía de Bolívar pero no relacionaba con tal contexto. Ello, a lo mejor, y es nuestra pretensión pedagógica, puede ayudarle a comprender la obra educativa y emancipadora del Libertador en tiempo presente desde una carga axiológica que está latente en este texto. Adentrándonos en su lectura, desentrañamos pedagógicamente (reflexivamente) el ideal bolivariano de libertad, por ejemplo, o el de “moral y luces”, que pueda llamarle la atención.

En este sentido este Discurso de Angostura es un ensayo sobre la relación de las problemáticas libertarias del momento histórico de Bolívar con la unión de nuestros pueblos, particularmente las de contenido de integración territorial: todo en Bolívar se conjuga: pasión, dramatismo, emociones, el lenguaje y el pensamiento. Este texto nos figura muchas generalizaciones, se describe un mapa general histórico del ideal del Libertador, todo ello caracterizado por una jerga que llama a la unidad: “Al desprenderse la América de la Monarquía Española, se ha encontrado semejante al Imperio Romano, cuando aquella masa cayó dispersa en medio del antiguo mundo…”. Nuestro objetivo en esta lectura pedagógica del Discurso de Angostura es: proporcionar una visión de lo que se debe saber en la actualidad, en especial en los educadores de ciencias sociales, en las escuelas y colegios sobre la relación de este discurso con nuestra Independencia, como una obra política de nuestro futuro Estado republicano. Lo haremos rescatando el razonamiento de Bolívar, como ese impulso creativo libertario, generando luego una obra muy estimulante que sobrepasó el pensamiento en ese entonces, como fue la creación de la Gran Colombia. Realizar este ejercicio aprovechando a su vez el Bicentenario de ambos hechos (el de este discurso y el de nuestra Independencia), nos permitirá exponer a lector una obra de filosofía política para valorar, así como describir el estado de la cuestión sobre las relaciones entre libertad y educación: “La naturaleza hace a los hombres desiguales, en genio, temperamento, fuerza y caracteres. Las Leyes corrigen esa diferencia porque colocan al individuo en la sociedad para que la educación, la industria, las artes, los servicios, las virtudes, le den una igualdad ficticia, propiamente llamada política y social”.

Podemos decir, que las notas esenciales del este discurso constituyente son seductoras para nuestro ambiente intelectual como educadores, que son determinantes para la relación del pasado-presente: en tal razón, valoraremos esos hitos presentes, para saborear críticamente la descripción allí presente, que sitúa el sabor de la libertad, y que se orienta a estrechar interrogativamente ese pasado, que nos sigue uniendo por una comunidad de lazos telúricos con las cinco naciones libertadas por la espada de la victoria de Bolívar. Pero, ¿qué podemos valorar de este texto constituyente? Solamente preparar pedagógicamente al lector para lo que se va a encontrar. Un tratamiento poco común a las textos políticos del Libertador, que vertebran nuestra Independencia. El Discurso de Angostura es lo que podría denominarse un “ensayo político”, que al leerlo nos encontramos con gran cantidad de erudición, unas dentro de las otras, que nos presentan el transcurrir presente y futuro de lo que será la constitución de la Gran Colombia. Este ensayo nos habla de la historia de los pueblos, de sus tradiciones, y teorías ya olvidadas, discurriendo sobre conceptos, el arte de la libertad. ¿Qué es la libertad? Es una pregunta recurrente en el texto. Siendo para Bolívar, la “felicidad de la República”, “la Justicia es el ejercicio de la Libertad”, “… es la garantía de la Libertad Republicana”. “España nos había privado…del goce y ejercicio de la tiranía activa; no permitiéndonos sus funciones en nuestros asuntos domésticos y administración interior”.

Bolívar, nos la presenta con tal elegancia y erudición: ello ya es, en sí mismo, una sabrosa enseñanza para el lector, la belleza de los argumentos libertarios garantizan la profundidad de este texto político. Afortunadamente, ésta no es la única enseñanza que puede sacarse de él. También, encontramos, por ejemplo, sus sugerentes ideas de la educación como un arte emocional a cargo del Estado, pues con ella se edifica la vida de toda una nación. Téngase en cuenta, sin embargo, que Simón Bolívar (1781-1830) cultivó una forma de razonamiento histórica, con reflexiones profundamente de filosofía política, lo que implica una aproximación a sus demás documentos políticos, que están cargados de un potencial formativo, lo que se presencia en El Manifiesto de Cartagena y en la Carta de Jamaica: “Sólo la Democracia, en mi concepto, es susceptible de una absoluta Libertad”.

Si el Discurso de Angostura (15 de febrero de 1819) es un fuerte ensayo de filosofía política, en él encontramos la línea argumental del Pensamiento Político del Libertador, construyendo su trama en la identificación de datos históricos de los pueblos, pruebas que demuestran el valor de lo encontrado: síntesis y análisis, comprueba y sugiere, es la dialéctica de nuestro Libertador. Este desmenuzamiento es vital: Bolívar se había formado en los clásicos de la Ilustración. Él es un clásico en el sentido estricto de la palabra ya que su forma de hacer va ligada de la acción y el pensamiento, lo que dio y ha dado continuidad a su legado. Él lo dijo “Lo que yo digo perdura”. Lo que está claro es que este discurso es un clásico de filosofía constitucional y política. ¿Qué lo hace? Pues precisamente, su intento y concreción grandiosa de crear un gran Estado rico y poderoso (La Gran Colombia): ¿Quién puede resistir al atractivo victorioso del goce pleno y absoluto de la Soberanía, de la Independencia, de la Libertad? ¿Quién puede resistir al imperio de un Gobierno bienhechor (…), que es fin único de las instituciones humanas?

Comentarios

Comentarios




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Hosting Empresarial - certificados ssl