Colombia recuerda a Alejo Durán y le rinde honores en el centenario de su nacimiento

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Al cumplirse este sábado el primer centenario de su nacimiento, queremos rendirle al Maestro Alejandro Durán Díaz nuestro tributo especial en esta fecha, para unirnos también a los diferentes actos y eventos que por su efemérides se realizarán en diversos lugares del país, en honor a su vida, obra musical y aporte para la cultura colombiana, desde el folclor vallenato.

Fue una tarde de pleno invierno. El día había amanecido nublado, el reloj luchaba para marcar las horas de ese 14 de noviembre de 1989, cuando la infausta noticia de una muerte se propagó desde Montería hasta el último confín del mundo. Un hombre de tres nacionalidades (Magdalena Grande por nacimiento, Cesar por decreto y Córdoba de corazón) y un profundo conocimiento del folclor vallenato como intérprete, compositor y crítico, había fallecido en la Clínica Unión de Montería luego de permanecer internado por varios días. Su nombre: Alejandro Durán Díaz.

“Y lloraron los muchachos, lloraron los muchachos cuando di mi despedida”. Claro, si en él se concentraba el sabor y la esencia costumbrista de una música que desde el olor a campo, al sonido del monte y a voz en cuello pregonaba el sentir de una tierra que surgía por su empuje y laboriosidad, pero sobre todo por el ingenio y la creatividad del arte musical.

De allí, en el año 1919 (9 de febrero) nació Alejo, con el don de ordenar palabras sin rebuscamientos, pero sí con un sentimiento pleno y sincero que fue calando y extendiéndose más allá de los límites jurisdiccionales de su Departamento.

Su voz en tono grave, armoniosa y clara, al lado de una digitación precisa con gran despliegue de bajos, vino a constituirse en lo más representativo del vallenato en las décadas del 50, 60, 70 y aun los 80, cuando ya el folclor aparecía inundado de cientos de conjuntos y nuevos aires que distorsionaron sus esencia y pureza.

Más allá de la gloria

Su mundo musical es extenso y prolífico, variado en temas y ritmos, desde aquellos años cuando salió de su tierra a recorrer los pueblos de la Costa Caribe mostrando su don y confirmando ante el público su sencillez y carisma.

El reconocimiento de su grandeza, del respeto y la profunda admiración que se le brinda por parte del pueblo, lo tuvo en 1987, precisamente en la misma tarima ‘Francisco el Hombre’, durante la celebración del primer ‘Rey de Reyes’ del Festival de la Leyenda Vallenata, cuando a pesar de autoeliminarse por una falla de coordinación con su cajero, fue proclamado popularmente como el verdadero y único rey del folclor. A partir de ese momento: su nombre fue más pronunciado y su música doblemente escuchada en todos los círculos sociales del país.

Cada pieza, como él llamaba a sus composiciones, tenía su historia real. Fue un hombre de extracción humilde, pero con un conocimiento innato de la realidad que le tocó afrontar, de la vida de que supo sobrellevar en todos sus aspectos, de la gente que le rodeaba y de aquellos que, de lejos, escuchaban y pregonaban sus canciones traspasando las fronteras patrias.

La mujer y la primavera … entre los amores de una mujer (Fidelina, Silvia María, Vangelina, Rosita, Enriqueta, Joselina), y su relación con la naturaleza y la amistad (Caminito verde, El amor es una planta, Los manguitos, Cachucha bacana, La hija de Amaranto, Lucero de la montaña, Los Campanales), así transcurrió la vida de Alejo durante más de cuatro décadas, llena de una fuerza musical que le impregnó al folclor una riqueza que subsistirá más allá de la eternidad.

Pena y dolor… la noticia fue confirmada el mismo día y desde entonces sus ‘piezas’ fueron grabadas como homenaje y símbolo de una riqueza creativa de un hombre caballeroso e íntegro que siempre trató de conservar la autenticidad del folclor, porque no fue de la nueva ola, murió siendo el último vallenato costumbrista

junto a su pedazo de acordeón, donde reposa el alma inmortal de este campesino sencillo que a todos nos hizo querer su música.

Hoy, Alejo, sigues estando en la gloria. Gracias por tu legado.

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