El centralismo curricular

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En nuestras clases de Procesos Curriculares en la Licenciatura en Ciencias Sociales de la Universidad del Atlántico (II-2018), enfatizábamos que el Estado colombiano en su forma de gobierno es desde todos los puntos de vista un Estado centralizado, es un Estado más distanciado, y un territorio que se encuentre lejos de este poder, que se encuentra en la capital (Bogotá), entonces, será un territorio marginado y olvidado. El currículo colombiano es también un elemento más de la centralización de este poder lejano, debido que la definición de este que se encuentra en la ley 115 de 1994 en el artículo 76 que lo define de la siguiente manera: concepto de currículo (Mora 2012, como se cita en “Ruta Caribeña”: 2018, 241. Fernández, A. Configuración del campo del currículo en Colombia. Un viaje por la producción escrita de sus autores más representativos. Samava Ediciones E.U. Popayán, 2018). Currículo es el conjunto de criterios, planes de estudios, programas, metodología, y procesos que contribuyen con la formación integral y a la construcción de la identidad cultural, nacional, regional y local, intuyendo también los recursos humanos, académicos y físicos para poner en práctica las políticas y llevar a cabo el Proyecto Educativo Institucional (P.E.I).

Cabe resaltar que en la ley mencionada, se le otorga una cierta autonomía a los territorios para la construcción curricular: el currículo debe cumplir unos lineamientos, que en gran parte van a estar basados en las llamadas competencias, que han vuelto al currículo un método de adiestramiento, y forma de favorecer al capitalismo que está incrustado en  las entrañas de la nación colombiana. Los maestros del decreto 1278 de 2002 están amarados de mano, debido a que ellos son evaluados y vigilados de manera que esa autonomía curricular sólo queda en el papel (Mora, R. Prácticas Curriculares, Cultura y Procesos de Formación. Segunda Edición. Ediciones Universidad Simón Bolívar, Barranquilla, 2012). En la Tribuna Pedagógica del diario la Libertad el maestro Reynaldo Mora Mora, plantea que formar globalmente expresa la exigencia ética de tomar en serio el respeto fundamental que merece cada estudiante, en términos de educar en los valores universales y no en “formarlos competentes”, cosa que no ocurre en Colombia.

Debido a esta centralización tanto del poder administrativo y político del Estado las regiones colombianas, con los pocos recursos que les llega, deben de buscar las formas de ubicar su currículo hacia su contexto, para que así exista una verdadera formación integral y no centralizada capitalista burocrática que favorece a unos pocos, pero hablemos de esas funciones que deben de tener los maestros que aún no han caído en cuenta que tienen un gran poder social que es el de la enseñanza o educar a los que son el futuro del país, en cierta región del departamento del Atlántico, exactamente Puerto Salgar, la señora Amira de la Rosa y sus hermanas Regina, Mercedes y Helena; resolvieron hacer realidad un sueño, que fue crear una escuela con vista pedagógica hacia el mar llamarse la Escuela del Mar (1947): el objetivo de esta escuela era que sus educandos fuesen diferentes a la demás formación impartida en las escuelas, serian niños y niñas apáticos, débiles, enfermizos, que bajo sus cuidados encontrarían una vida más alegre; esto debería ser el fin de la educación, hacer feliz y formar buenos ciudadanos para que estos tengan un desarrollo favorable dentro de cualquier contexto social en pos de su desarrollo, dentro de su contexto natural en este caso el mar. Este evento de la Historia de la Educación del Caribe, nos debe motivar a la construcción de currículos contextualizados y pertinentes, como ha sido la invitación en la asignatura de Procesos Curriculares.

La educación colombiana debe de reformarse, para que el centro de esta sea el educando con el medio donde este interactúa, para que ello funcione debe existir un currículo que satisfaga las necesidades básicas de conocimiento, con metodologías sutiles donde el maestro debe adaptarse a los alumnos para flexibilizar el aprendizaje mutuo, pero también el maestro debe de satisfacerse, y que esta arroje como resultados descubrir las vocacionalidades a sus educando. La satisfacción de los estudiantes debe ser el punto de arranque para su aprendizaje, el papel del maestro es buscar por medio de su don artístico las vocacionalidades de los educando sin olvidar su formación integral, tal cual como lo plantea la ley 115 de 1994.

El mencionado don artístico del maestro es un factor fundamental en el aprendizaje, ese don es el conjunto de expresiones que el educador debe tener o desarrollar en su carrera (Mora, R. Reflexiones Educativas y Pedagógicas desde la investigación. Tomo V. Ediciones Universidad Simón Bolívar, Barranquilla, 2012). Tal cual lo menciona el profesor Reynaldo Mora, en una de sus columnas pedagógicas, cuando afirma que los elementos que configuran la presentación del maestro como un artista del enseñar, los podemos presentar en dos formas: como rasgos que provienen de su formación, estructura académica, que siempre se encuentra en el proceso de estar construyendo y, como rasgos relacionados con la identidad ética de su quehacer, que son elementos significantes que provienen de su estructura biográfica, que de alguna forma y de manera latente influyen decisivamente en su sensibilidad artística.

La educación colombiana va de espalda a su verdadero contexto, y esta va en mira de unas competencias, lo cual ha traído consigo atraso educativo, y un desapego de la comunidad hacia la educación; el Estado se ha interesado más en crear mano de obra para los empresarios y se ha olvidado de la formación integral que se encuentra en la ley 115 de 1994 o Ley General de Educación, ¡será que el Estado se pasa sus propias leyes por la faja! Como maestros que somos, utilicemos nuestro poder que es la de la educación para que esto cambie en Colombia, pero que cambie para bien, pues tenemos herramientas como el currículo, y vamos a utilizarlo de manera adecuada para que este tenga un efecto positivo en la sociedad desde la formación de buenos ciudadanos (Mora, R. Derecho Educativo. Ediciones Universidad Simón Bolívar, Barranquilla, 2010).

10gustavobarros@gmail.com

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