La clave es la inversión social

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Resulta frecuente el incumplimiento de las promesas anunciadas en el fragor de las campañas por los hoy senadores, Representantes a la Cámara, diputados y concejales; así ocurre también en la euforia de las reuniones o de los encuentros entre representantes de determinados sectores políticos y voceros de entidades públicas; allí se convienen trabajos conjuntos y se protocolizan acuerdos para impulsar proyectos estimados como prioritarios.

Sin embargo, transcurrido el tiempo prudencial para ver el resultado de los compromisos adquiridos, el balance es desalentador, pues las acciones al respecto son negativas la mayoría de las veces.

Para nadie es un secreto los graves problemas que afronta el departamento y sus municipios en materia de salud, educación, infraestructura y empleo; esta circunstancia obliga a que la Asamblea y los Concejos tanto Distrital como municipales, adelanten en sus sesiones ordinarias, y entre sus tareas actuales el analizar detenidamente cómo fueron invertidos los recursos de la pasada vigencia, cómo se manejaron y el porqué de los resultados tan deficientes, reflejados en el crecimiento de los problemas y necesidades insatisfechas en la mayoría de los municipios del Atlántico.

El llamado es para que tanto diputados como concejales, antepongan los intereses de la ciudadanía y de sus comunidades por encima de los personales, o más bien politiqueros, a través de los cuales pretenden cumplir los compromisos adquiridos, no con la comunidad, sino con determinados jefes políticos, llamado que hacemos igualmente a los concejales de todos los municipios de esta sección del país.

No hay que negar tampoco que nuestro departamento padece de serios problemas de vías y más que todo en lo que tiene que ver con la inversión de recursos propios dirigidos a la red terciaria, los cuales son demasiado ínfimos, igual acontece con los sectores de salud y educación, pues se ha comprobado que las precarias asignaciones presupuestales no son suficientes para cumplir con las proyecciones que se tienen para estos menesteres, por lo negativo que resultó el recorte de las transferencias de la Nación y lo que se ha constituido en otro ingrediente, que inexorablemente está contribuyendo con la escasez de recursos para inversión social dirigidos a los tópicos antes mencionados. Por esa misma razón frente a los proyectos sometidos a consideración de la Duma Departamental, el Concejo Distrital y de los municipios del Atlántico, hay la necesidad de priorizar el aspecto social para que se puedan destinar mayores recursos que permitan construir y adecuar mayor cantidad de puestos de salud, y el suministro de agua potable, haciendo especial énfasis en los sectores rurales, por lo general desprovistos de los más mínimos servicios asistenciales.

La disposición tiene que ser similar en los Concejos Municipales, en donde para la designación de los rubros respectivos, se deben tener en cuenta los problemas que la misma comunidad expone en las reuniones comunitarias, con la finalidad de que las inversiones se efectúen con base en tales proyecciones.

Allí sí que será importante que los concejales piensen y pongan en práctica el denominado presupuesto participativo, con injerencia directa de la gente del respectivo municipio, que además tendrá que encargarse de hacerle el definitivo seguimiento a las inversiones para que no sean desviadas ilegalmente o se desaparezcan en manos de los que ya todos saben.

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