Importancia de la historia

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En Colombia existe un debate acerca de la importancia de la historia, que surge en el año de 1994, cuando en la Ley General de Educación, su enseñanza como cátedra independiente fue suprimida dentro de las Ciencias Sociales, provocando que esta tenga una menor intensidad horaria en los currículos de las distintas instituciones educativas del país. La forma en cómo los docentes la enseñan es otro factor que contribuye a su poco interés por parte de los estudiantes. (Mora, R. Prácticas Curriculares, Cultura y Procesos de Formación. Segunda Edición. Ediciones Universidad Simón Bolívar, Barranquilla, 2012).

Es incuestionable que en nuestro país existe una falta de nacionalismo, ese amor patriótico que en tiempo del colonialismo nos unió, libertó y ayudó a forjar la nación; pero, ¿a qué se debe esta falta de amor a la patria? Que sólo se une cuando juega la selección Colombia. Muchos académicos e historiadores coinciden en que la respuesta a dicho interrogante es la falta de una formación histórica correcta en el aula. Sumado a lo anterior, dicho problema también implica en que su enseñanza en los últimos años, es poco atractiva para los alumnos, lo cual ha causado que muchos la vean con desagrado, por ende, es limitada en muchos casos sólo a lecturas de textos que no incentivan la investigación. Muchos profesores al igual que personas del común tienen una noción errónea con respecto a la historia, que solo la ven como aquella que se encarga de estudiar los hechos, por ello no buscan una enseñanza que enfatice en una didáctica estética, placentera y gozosa, que motive al estudiante y lo aliente a la investigación, pero partiendo desde otra perspectiva más innovadora saliendo de lo tradicional (Mora, R. Recreando la Construcción de un Currículo para la Región Caribe. Ediciones Universidad Simón Bolívar, Barranquilla, 2010).

El umbral de dicho problema radica en 1994, con el gobierno de César Gaviria, cuando en la Ley 115 de 1994 se suprimió la asignatura de historia, anexándola a las ciencias sociales, la cual quedó establecida en el artículo 23, numerable 2, de la siguiente forma: “Artículo 23. Áreas obligatorias y fundamentales. (…) Los grupos de áreas obligatorias y fundamentales que comprenderán un mínimo del 80% del plan de estudios, son los siguientes: (…) 2. Ciencias Sociales, historia, Geografía, Constitución Política y Democracia”.

De aquí en adelante es donde ha comenzado este problema que ha afectado a la educación. Después de esta ley, en los currículos la enseñanza de la historia fue reducida a dos horas a la semana, dándole paso al poco conocimiento histórico de los estudiantes, y de aquí la noción errónea del público en general con respectó a ella. El tradicionalismo con que esta materia es enseñada en las aulas de clases, influye en gran medida al poco interés que los estudiantes muestran, todo esto se debe en parte a la poca producción de textos escolares, escasez de semilleros, poca aplicación didáctica, falta de motivación y compromiso con el quehacer docente. El profesor Reinaldo Mora Mora, plantea en su artículo “Los saberes de la docencia científica” lo siguiente,  “es el desarrollo y fortalecimiento de una práctica pedagógica soportada en problemas de investigación lo que indica la posibilidad de superar una práctica pedagógica tradicional basada en los contenidos desarticulados de los contextos” (Mora 2012, como se cita en “Ruta Caribeña”: 2018, 241. Fernández, A. Configuración del campo del currículo en Colombia. Un viaje por la producción escrita de sus autores más representativos. Samava Ediciones E.U. Popayán, 2018).

En el mismo orden de ideas Jorge Orlando Melo, que hace unos años hizo un estudio de los libros escolares, dijo a SEMANA que los textos de Ciencias Sociales terminaron siendo muy livianos, por no decir flojos. “Son muy descriptivos, basados más en contar un cuento sin referencias que en invitar a la lectura, a profundizar en los temas y a reflexionar sobre el pasado para comprender el presente”. (Revista Semana, 2012). De lo anterior se infiere que todo esto ha hecho que se enseñe una pésima historia con respecto a otros países, con textos  que no son adaptados a la compresión de los distintos niveles escolares, lo que contribuye a los problemas que presenta la educación con respecto a esta asignatura.

Por último, y como se ha mencionado anteriormente, la forma en cómo es enseñada la historia, contribuye al desinterés, al ser vista como una materia que poco puede aportar, esto a su vez ha llevado a juzgar la carrea de Historia y el oficio del historiador, con comentarios ofensivos como por ejemplo, ¡para que sirve eso! Entonces, es importante realizar un análisis y una autoevaluación acerca de las fuentes de los textos académicos que existen para esta enseñanza, puesto que muchos de ellos se encuentran obsoletos o livianos con respecto a su contenido, muestran la historia como un cuento, y no incentivan la investigación (Mora, R. Biografías de Instituciones de la Región Caribe. Ediciones Universidad Simón Bolívar, Barranquilla, 2010). Los docente deben cambiar sus estrategias, y aplicar didácticas distintas a las que se han venido desarrollando, fomentar la investigación y construir una formación histórica ligada a los procesos actuales que presenta nuestra sociedad, es decir, enseñar la historia partiendo del momento histórico actual que estamos viviendo o adentrase en la estructura social, contexto del tema que se esté desarrollando, y no sólo quedarse en el acontecimiento o en la coyuntura.

luisyr@hotmail.com

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