Aforismos para un día caliente

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Cargamos la maldición del vacío, el de ahogarnos en la falta de aire del día, y no es el hastío frugal adolescente, es el rock más pesado de la vida.

  • Cuando uno no sabe lo que tiene, una coma puede malograrle el día.
  • Si somos realista, es el mundo el que descuadra la mente, la arrincona, la noquea y la deja tirada no en un diván, sino en el piso para que no se recupere nunca.
    Es la vida, su risa payasa la que nos retiene, no otra cosa, porque si fuera el gobierno ya hubiéramos partido para otra revolución.
    Hacer lo que a uno le da la reverenda gana es ir en contra de uno mismo o en contra de alguien. Sin embargo, no hay que olvidar que el marco de hacer lo que a uno le da la gana está fundado en los acuerdos de convivencia sana.
    Del romántico camino de la cría de hijos, está la incertidumbre o la tormenta futura, el despedazado mundo emocional de los padres. La cría de los hijos ni es romántica ni compleja, es más bien una lucha encarnizada contra el destino de cada uno
    Si conoces tú propia naturaleza, no la provoques.
    Ya es hora que la escuela haga su tarea para pasar del pensamiento tonto al pensamiento crítico.
    Tan infiel es el santo como quien lo ama.
    La inteligencia emocional está en todo lo que hacemos.
    Los libros no son para recitarlos sino para pensarlos y repensarlos.
    La vida: error, equivocación, Corrección, error, ensayo.
    En la reacción emocional inmediata la aceleración corrompe las relaciones y el temple de la pausa. Y en la vida vivir acelerado, es vivir sin sentido, fragmentado, aislado del conjunto y del otro.
  •  Universalmente el hombre se muere con puntualidad todos los días, pero es real cuando los vecinos lo ven salir en el cajón de casa al cementerio. Fin del fin.
  • Hay que andar por el mundo sin fe y sospechar de los que cargan esa caja de la fe en sus ojos.
  • Cuando el hombre se arrodilla frente a su dios, ha dejado entonces de creer en sí mismo.
  • Antes quería ser otro. Ahora solo quiero ser el que soy, el que sostiene la cuerda en el aire de mi propia existencia. Las inconformidades ontológicas no son funestas, ni traicionan lo que soy, son más bien reverberaciones del alma, rebeldías, búsquedas profundas, estaciones, arranques de viajes.
  • Escribir muy poco y corto. Steve Jobs lo decía: solo quince minutos son suficientes para el auditorio.
  • La muerte, ese lugar tan común.

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