A pesar de tener las mayores reservas de crudo del mundo, la gente se muere por falta de alimentos y medicina

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Los venezolanos están viviendo en carne propia la dictadura cívico-militar producto del golpe de estado de Nicolás Maduro.

La instalación de la Asamblea constituyente, en vez de ayudar al buen desempeño y organización de la política del país, lo que hizo fue ahondar más la crisis del mismo. Así lo reconoció la propia Fiscal de la República, Luisa Ortega Díaz, destituida por la Asamblea Constituyente al ser acusada de “traidora a la patria” cuando declaró a los medios de comunicación que se había roto el hilo constitucional, después que el Tribunal Supremo de Justicia desconociera a la Constitución de 1999 e inhabilitara el poder legislativo que había sido electo por voto directo y universal en el 2015, con una mayoría abrumadora a favor de la oposición de democrática.

La realidad política del país es otra. En la práctica, esta Asamblea funciona como una especie de junta de gobierno que le permitió a Maduro, (gracias a la asesoría cubana), reagrupar a todas las fuerzas radicales del chavismo castrista que luchaban por espacios de poder.

Ortega Diaz dijo al periodista Jose Manuel Vidal, de la revista SIC, que dicha Asamblea fue declarada con carácter supraconstitucional por un período de dos años, de modo que todos los poderes públicos existentes quedan sometidos a sus decisiones cotidianas. Esto significa que puede destituir alcaldes, gobernadores, poderes públicos y derogar leyes. Su origen no sólo es ilegal y la forma de su elección inconstitucional -como lo han explicado las cátedras de Derecho Constitucional de las Universidades públicas y privadas de Venezuela-, sino también fraudulenta, porque así lo reconoció la propia empresa Smartmatic que provee los servicios técnicos al Consejo Nacional Electoral venezolano.

El modelo político revolucionario cubano o castrismo

Esta opción ideológica funciona sobre la continua purificación de sus propias filas partidistas y la eliminación de cualquier disidencia opositora. Esto que yo llamo una especie de junta de gobierno logró, tácticamente, la depuración interna del chavismo mediante la expulsión de los grupos que representan al chavismo democrático, dejando sólo en el poder al chavismo cívico-militar castrista.Todo esto pasando por encima del modelo político previsto en la actual Constitución; asumió una elección de representantes por “sectores” ligados al “partido único del gobierno” y no por medio del sufragio universal, directo y secreto del pueblo venezolano, afirmó Ortega al periodista.

Entre las cosas preocupantes de la crisis de Venezuela encontramos que tenemos un parque industrial reducido -sea por la vía de la expropiación o el cierre- a un tercio de lo que existía y padecemos una hiperinflación que supera el 800 por ciento. Un profesor a tiempo completo en cualquier Universidad venezolana gana alrededor de 50 o 60 dólares al mes. Esto sucede en el país con las mayores reservas de petróleo del mundo. El país que tuvo el mejor sistema público de educación y de salud de toda América Latina.

Recordemos que Chavez, al no contar con la aprobación del pueblo, comenzó a implementar la reforma socialista cubana a través de decretos presidenciales. Esto le permitió crear, de forma inconsulta y unidireccional, el marco jurídico e ideológico que hoy vemos consumado en la Dictadura de Maduro.

La negociación con los militares fue necesaria para mantenerse en el poder; es así como hoy en día las grandes empresas públicas, como el Arco Minero, están en manos de los militares y parte de el gobierno también es manejado por estas fuerzas oficiales que actúan de manera represiva; es decir cuando el pueblo se levanta o va en contra de las políticas establecidas por el régimen, el gobierno utiliza las armas, como medida preventiva; el slogan es salvar la revolución a toda costa, sin importar la forma o medio que se utilice, y ante lo cual atacan y disparan a quemarropa a los manifestantes. Hoy en día hay más de 700 presos políticos y 5.000 detenidos, sometidos a flagelaciones y torturas inhumanas. Entre los casos más terribles está el de la Señora Lisbeth Añes que fue enjuiciada por el hecho de llevar comida, medicina y ropa a los presos políticos y el joven violinista de 23 años, Wuilly Artega, que pertenece al sistema de orquestas de Venezuela, quien ha sido encarcelado y torturado por tocar violín en una protesta.

En Venezuela hay un grave deterioro social, el pueblo perece, se muere de hambre y por falta de medicinas; a un 35 por ciento de los niños se le observa bajo peso y mucha de la población infantil está desnutrida; al 75 por ciento de la población no le alcanza el dinero para comprar alimentos ni suplir sus necesidades básicas.

Por otra parte, las ayudas humanitarias están prohibidas; la medicina se paga a precios elevados y hay que traerla de otros países, porque ya en Venezuela no se consigue y para tal propósito se debe de contar con buen dinero. La pobreza supera el 70 por ciento, hay casi 30.000 muertos por año.

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